#Crónica Festival Catrina 2017, un collage musical para Puebla

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Fotos: Marko Ortíz / Crónica: Pablo Prieto

Puebla es una región que va creciendo como recinto musical. Poco a poco las promotoras la van viendo cómo punto de reunión para llevar a bandas nacionales e internacionales, de gran relevancia. En los últimos años la cantidad de eventos ha crecido de manera exponencial, sin embargo aún faltaba un magno evento. Un día en el que un conglomerado masivo de poblanos se uniera para vibrar y fusionarse con la música.

Desde el año pasado, el Festival Catrina comenzó a llamar la atención de propios y extraños, con un cartel que incluía a León Larregui, Enjambre, The Growlers, Caligaris, entre otros más. En febrero pasado comenzó la expectación para los fans, pues se anunció el 9 de diciembre como la fecha para la edición 2017.

A finales de marzo comenzó la revelación de las bandas. Esteman, Kakkmaddafakka, Camilo Séptimo, Little Jesus, Odisseo, Molotov y Carlos Sadness fueron los primeros en ser anunciados. El 4 de julio se dio a conocer el que sería primer flyer, Caifanes y Zoé figuraron en la parte superior; más abajo, Panteón Rococó, Siddhartha, Rebel Cats, José Madero, Banda de Turistas, Indios, Charlie Rodd, entre otros más. Un mes después dieron el golpe final, SOJA y Albert Hammond Jr (guitarrista de The Strokes) serían agregados. Ya por último, una semana antes, confirmaron un invitado especial para aquellos escuchas sin prejuicios y que gustarían de cerrar en grande: Caballo Dorado.

Es así que la tan esperada fecha llegó. Al mediodía del pasado sábado 9 de diciembre, el Parque Pirámides, en San Andrés Cholula, se puso sus mejores moños para recibir la segunda edición del Festival Catrina. 13 horas de música, protagonizadas por 29 artistas, de 8 países, en 3 escenarios (Indio, Catrina y Cholula).

El evento lo abrió Surfistas del Sistema, agrupación que apenas da sus primeros pasos en el rock-pop alternativo de Argentina, en el escenario Catrina; a la par, El viaje del Seth, encendió las luces del escenario catrina, con su folk combinado con electrónica; el último escenario en arrancar, fue Indio, con el country folk del regiomontano, Charlie Rodd. Para cerrar la primera hora, nuestros queridos Indios, prendieron al público con 4 temazos, Tu geografía, Lucidez, Asfalto y Vení.

De los actos más destacados del 1er tercio del festival, encontramos a los frescos y siempre atrevidos de Banda de Turistas, quienes aprovecharon Cholula para celebrar adelantadamente sus 10 años de carrera. De su más grande éxito comercial, Lo que más querés (2014), interpretaron Química y Delivery de Milagros.

Posteriormente, encontramos la primer gran presentación del día. Kakkmaddafakka, de Noruega, lleva el estandarte de ser la banda más joven y prometedora Bergen; ciudad que engendró a Kings Of Convenience, Röyksopp y Sondre Lerche. Su ritmo fiestero manejado como new Bergen Wave dejó a más de uno boquiabierto; 40 minutos de alegría y diversión, que dejaron con ganas de volver a verlos en Puebla.  Otro de los headliners fue, Soldiers Of Jah Army, mejor conocidos como SOJA. Su reaggae guapachoso hizo mover a miles de caderas caprichosas, al son del calor. Here I Am combino multicapas de sonidos, entre el cantar de la gente y sus sabrosas percusiones.

La decepción del día fue Camilo VII, quienes llegaron 15 minutos tarde, y no lograron conectar a los presentes con parte de su álbum debut, Óleos. Fue a partir de aquí que las olas de gente comenzaron; por obvias razones no pude intentar contarlos, pero, según me comentaron por ahí, se esperaban más de 40,000 personas.

Love of lesbian fue de los más imponentes presentaciones. En este 2017 celebran 20 años de carrera. Club de fans de Jonh boy, Me Amo y Allí donde solíamos gritar, se unieron a los nuevos hits de su último álbum, El poeta Halley (2016), como: Bajo el volcán y Cuando no me ves. Una sinergia de madurez y juventud, que alistaba a los asistentes para el caos posterior.

Justo después, siguió Siddhartha, quien no pudo evitar sorprenderse por la cantidad de gente que asistió. “No puedo alcanzar a ver a la gente del fondo, pero un saludo hasta allá”. Uno de los mejores actos; en los ecos del viento volaban los cánticos de miles interpretando Ser parte, Tarde, Bacalar, entre otras más; y, para cerrar, Únicos.

Albert Hammond Jr hizo que sacáramos nuestras guitarras de aire, para intentar interpretar cada riff que salía de su Gibson. Su garaje rock y post-punk revival, nos recordó parte de la magia que hace algunos años nos diera The Strokes.

Tuve que tomar una decisión importante para la siguiente hora: Molotov o Little Jesus. Soy más partidario de los conciertos cercanos, cuando estás de frente con el artista. Es así que me decanté por la reciente revelación de la escena nacional, quienes se presentaron en el escenario Cholula. Hits de su afro indie-pop, de Norte (2013), con su vórtice donde los teclados y guitarras, de Río Salvaje (2016), fueron el combinado connatural para prender la noche.

El cierre llegó y dos de las agrupaciones más importantes de los últimos años, hicieron que no cupiera ni un alma más en el Parque Pirámides.  Con Zoé todo se convirtió en un santuario, León Larregui apareció en escena y convirtió a Soñé en el himno del día. El collage siguió con Caifanes, una banda atemporal que, a pesar de no sacar material desde hace años, sigue y seguirá cautivando con Afuera, Viento y La célula que explota.

Antes de la media noche, el impetuoso ritmo dos bandas muy distintas hicieron bailar a Cholula: Panteón Rococó y Caballo Dorado. La primera hizo llegar las olas del Slam, que en sus buenos años conquistaron al Vive Latino; la segunda, recordar a aquellas graduaciones de primaria, bautizos, bodas y parrandas, en las que Payaso de Rodeo era el único momento en el que tu amigo metalero se paraba a bailar.

Así finalizó la fiesta más grande que ha visto Puebla en años. El Festival Catrina 2017 fue ese evento que los poblanos pedían a gritos; un magno paraje en el que la gente se sintió revitalizada, diversos géneros se combinaron para celebrar a la música. ¿Qué nos deparará el 2018? Muero por saberlo.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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