¿Rosa o Azul? El color de la ciencia.

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Por Miguel Tenorio Cruz

En la vida cotidiana encontramos cosas en por lo menos tres escalas distintas: la macroescala, la microescala y la nanoescala. En la macroescala se encuentran las cosas que podemos ver con nuestros ojos, en la microescala necesitamos herramientas como los microscopios; las medimos utilizando micrómetros. En la nanoescala son tan pequeñas las cosas que no las podemos ver, ni siquiera con microscopios comunes y se miden las cosas utilizando nanómetros. Un nanómetro equivale a la mil millonésima parte de un metro; por ejemplo el ADN mide dos nanómetros de ancho.

Por otro lado, nuestro sentido de la vista percibe una pequeña porción del espectro electromagnético a la que conocemos como luz visible formada por ondas electromagnéticas con longitudes de ondas que van aproximadamente de los 400 a los 750 nanómetros que son percibidas por nuestro cerebro como colores y de acuerdo a su longitud de onda se ordenan de mayor a menor en: rojo (750nm), anaranjado (620nm), amarillo (580nm), verde (550nm), azul (490nm) y violeta (455nm). El rosa es un color no espectral que tiene una longitud de onda que va de los 620 a 750nm.

Los colores tienen una historia paralela a la del ser humano. En China durante mucho tiempo el amarillo asociado al poder, la riqueza y la sabiduría, estuvo reservado al emperador. A partir de lo siglos XIII y XIV, el Papa, se viste de rojo. Durante la celebración del mundial de futbol en México en 1970 se adoptó por primera ocasión el uso de la tarjeta amarilla de amonestación y roja de expulsión. Con respecto al color azul no se encuentra ni en las grutas paleolíticas ni en el neolítico, cuando aparecen las primeras técnicas de tinte ya que era difícil de fabricar.

En la Edad Media, el azul era un color considerado más bien femenino y el rojo masculino. Ahora, en cambio, el azul se convierte en masculino, y el rojo y rosa en femenino.

¿Cuál es el color de la ciencia?

Datos estimados por el Instituto de Estadísticas de la UNESCO revelan que únicamente el 29% de los investigadores en el mundo son mujeres. En el caso de América del Norte y Europa Occidental el 32% de sus investigadores son mujeres, en Asia Central las investigadoras ocupan el 47%, en la región de Asia Oriental y el Pacífico solo el 23% y en América Latina y el Caribe el 45%.

Con respecto a nuestro país, las investigadoras generalmente trabajan en los sectores académico (35%) y público (33%), mientras que los hombres predominan en el sector privado, que tiende a ofrecer mejores salarios y oportunidades para progresar.

Es claro que la ciencia denota un color con numerosos obstáculos en los caminos de formación educativa, desde los estereotipos que enfrentan las niñas hasta las responsabilidades familiares y los prejuicios que enfrentan las mujeres en el momento de elegir una carrera científica. En la mayoría de los países las mujeres se concentran en las ciencias sociales y permanecen subrepresentadas en ingeniería y en carreras tecnológicas.

En el siglo XIX James Clerk Maxwell introdujo el concepto de onda electromagnética con la cual se describe matemáticamente la interacción entre electricidad y magnetismo. Hoy sabemos que las ondas electromagnéticas difieren entre sí en su frecuencia y en su longitud de onda, pero todas se propagan en el vacío a la misma velocidad.

A pesar de la naturaleza diversa del ser humano es necesario alcanzar el comportamiento de una onda electromagnética donde todas las ondas actúan de modo semejante aunque difieren entre sí en su frecuencia y su longitud de onda.

El desafío global por encima de colores o nacionalidades es lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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