#Recomendación ‘To be bone’ – Steven Wilson

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Hay músicos que llevan el esoterismo en la sangre y cada que sacan nuevo material, se meten mucho en el concepto de lo que intentan retratar. Casos particulares son los de David Bowie, Iggy Pop, o en la actualidad, Justin Vernon (Bon Iver). Uno de los no tan populares, pero sí reconocidos por la crítica, es el de Steven Wilson. Este apenas cincuentón (los cumplió el 3 de noviembre), nacido en Kingston upon Thames, Londres, Inglaterra, fue el fundador de Porcupine Tree, agrupación que se desenvolvió desde 1987 hasta 2010, además de colaborar en los proyectos Bass Communion, No-man, I.E.M, Blackfield y Storm Corrosion.

En solitario lleva trabajando 9 años y ha pasado por el rock progresivo, el jazz fusión, el art rock y algunos toques de grunge con garage, en 4discos (además de un compilatorio). El último presentado fue el EP 4  ½, apenas en 2016, un material conceptual que unía a Hand. Cannot. Erase. con el publicado en el pasado mes de agosto y del que hablaremos hoy, To be bone.

En este material encontramos once concisas canciones con mucha ambición, hechas a forma de pop progresivo. Durante este viaje te preguntas sí es un disco de Steven o el material que nunca sacó Porcupine Tree, pues pareciera ser la sucesión en sonidos del último de la banda (The Incident, 2009).

Abrimos con una canción homónima al álbum, en la que,  mientras un sintetizador abre de forma sutil y unos bongos vociferan de manera estrepitosa, la voz de una mujer comienza explicando que no hay verdad absoluta, sino varias desde distintas perspectivas, terminando ello las cuerdas de la guitarra de Wilson comienza a rugir por sí sola; una mezcla funky, que incita a bailar en un mismo eje.

Ninet Tayeb da el toque distinto en las apariciones que tiene en el compendio, Pariah, Blanck Tapes y Permanting, las primeras dos baladas lentas, de arquitectura ágil, sintetizadores colgando en el fondo y ‘cuerdazos’ sutiles (en Pariah Ninet explota sus cuerdas vucales, con unos loops revistiéndola).

¿Quieres armar un buen himno de estadio? Usa el tip que Wilson usa para The Same Asylum as before, voz aguda, guitarras salvajes, golpeteo constantes a los platillos (de la batería) y un sólo estremecedor que evoque a una banda de antaño (en este caso a Tears For Fears). En esta también expone su fanatismo hacia Peter Gabriel y Kate Bush. Refuge es otro más, solo que este es apoyado por una adorno de cuerda de trino (alternancia rápida de dos notas adyacentes) por cuerda trino y una chillante armónica. Se sale por segundos del pop progresivo en Song of I, junto a la fría voz de Sophie Hunger; una composición melancólica que le tira más al trip-hop, que por algunos años ha manejado con No-man. El aventurero sonido regresa para Detonation, un viaje de nueve minutos con un sólo espectacular (en verdad tienes que escucharla completa); y cierra con Song of Unborn, un pasaje melancólico, que anuncia un hasta pronto con Wilson cargando su guitarra en lo más alto, mientras nos invita a no tener miedo y vivir.

Mencioné el esoterismo pues el inglés se mete intrínsecamente en cada uno de sus álbumes manejando un concepto, o eso nos veía manejando en trabajos anteriores. En To be bone deja a un lado dicha práctica en la lírica, dando un resultado completo pues los sonidos son homogéneos pero no repetitivos. Este es uno de los mejores discos que Steven Wilson nos ha presentando, al cual te invito a darle play y comentes aquí abajo que te pareció.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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