#CinRecomendación Justice League: ni avanza ni retrocede

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Por: Germán González Corso

I

En días previos, tomé la decisión de no leer ninguna crítica o reseña que hicieran sobre Justice League antes de ir a verla y sacar mis propias conclusiones. Anteriormente me había sucedido, por ejemplo, con Suicide Squad o Trainspotting 2, películas que hasta la fecha no he visto debido a la crítica que leí en su momento y que terminó por desanimarme en gastar tanto dinero “inútilmente”.

Mi tarea hubiese sido todo un éxito en esta ocasión, de no ser porque mi profesor de Análisis semiótico en la literatura, de la universidad, publicó en su Facebook las opiniones que le surgieron al ver Justice League. “Es horrible”, decía, como profeta loco. “Es desastrosa. Narrativamente falla en todos los aspectos […] ese tiempo empléenlo en leer o ver algo mejor, por favor”. En cuestión de minutos, mi empresa se había ido al caño.

Fui débil. Inmediatamente después de haber leído aquélla reseña, investigué otras opiniones. Leí dos que tres reseñas e indagué en el medidor de críticas que ciertas páginas web tienen. Todas arrojaban el mismo resultado: una pésima película. En mi defensa, la mayoría las leí de manera superflua, prestándoles poca atención a su contenido y centrándome específicamente en la calificación que le otorgaban. Sin embargo, decidí que tenía que acudir al cine y concluir mis dudas.

Y efectivamente. Asistí a verla, y puedo confirmarlo: Justice League no es una buena película. Aunque mala tampoco, quiero decir, y darle el adjetivo de “desastrosa” sería extrapolar los sentimientos que en mí produjo, contradiciéndome a mí mismo.

II

Fuera de todo lo que ya se ha dicho, me parece que el público que defiende a capa y espada la película, y que le otorga una calificación casi excelente, utiliza una bandera llena de falacias que apelan a la nostalgia. Es bien sabido que por muchos años se intentó llevar este proyecto a la gran pantalla, pero todos los intentos habían sido inútiles. También considero que si, por ejemplo, la gente abraza a los Vengadores no es porque desde cero hayan sido su prioridad y la franquicia favorita de Marvel. Siempre he visto a este equipo de superhéroes como la sombra de otros personajes más importantes como los X-Men, Spiderman o Los cuatro fantásticos; y también como un consuelo para todos aquellos que buscan una gran congregación de personajes, luchando codo a codo contra el enemigo. Básicamente, los Vengadores fungieron como un reemplazo sentimental que dejó, año tras año, el abandono a Justice League.

Agradezco enormemente a los pocos talleres literarios a los que he asistido, así como las materias –por ejemplo, Análisis semiótico– que la universidad me ofrece, para saber que Justice League está construida en el vacío, en la nada. Mucho se criticó a Batman v. Superman por la pobre e inverosímil resolución que se le da a los personajes, trama y situaciones ahí planteadas. El equipo de producción detrás de Justice League aprendió de esto, pero muy vagamente.

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La película tiene varios fallos. Primordialmente, Warner, DC, Zack Snyder y todo el vasto equipo de trabajo creyó que como espectadores sobreentenderíamos algunos pensamientos que los personajes tienen, sin ninguna explicación plausible sobre éstos. Claro está que existen obras de arte –en general– que instan al espectador a resolver los enigmas propuestos dentro de ella. Pero estos enigmas se resuelven gracias a que el artista creador pone indicios en el camino para que nosotros lleguemos a la conclusión. La película falla enormemente en esto, ya que deja ambiguas muchas situaciones y en la siguiente ya quedó resuelta mágicamente. Desde el desarrollo de los personajes, parece contradictorio que al final se unan, debido a que anteriormente se vio su poca disposición de ellos por enfrentarse a la amenaza. El más claro ejemplo es Aquaman, quien en primera instancia se niega a la propuesta de Batman, y cuando Atlantis está en peligro, tampoco se le ven muchas ganas para luchar por su reino.

En segundo plano, y que claramente justifica el primer fallo, es la velocidad indiscriminada con la que avanza la película. Por ahí vi una reseña donde defendía “lo apresurado de la película” como un dinamismo. Concuerdo, pero es un dinamismo mal logrado. Es una bomba contrarreloj, que en cada escena muestra su chirriante tic tac, a punto de estallar. No dejan respiro para las explicaciones, y esto genera el primer conflicto. Intentaron engarzar la trama, las historias y desarrollos de sus personajes en dos horas, y sin embargo, al final, parece que se los comió el tiempo. Va tan rápido que tropieza en su misma velocidad. Y sin embargo, los nodos dramáticos están horriblemente mal trabajados. Lanzaré una sentencia tajante, de la cual tengo el suficiente sustento para defenderla. Y es que, el mejor consejo en este plano que puedo dar, es el siguiente: si quieres ver Justice League, pon el tráiler en YouTube y repítelo unas diez veces en dos horas. Al final, habrás visto Justice League. Lamentablemente es así. No descarto que los tráilers deban echar mano de las escenas más relevantes del filme, pero aquí todos los nodos dramáticos y climáticos de la película se nos habían expuesto meses atrás con el tráiler. Me imagino que el proceso de elaboración consistió en grabar primero el tráiler, y a partir de ahí crear la historia y grabar toda la película.

Como queja personal, he de decir que hicieron ver a Batman como el personaje más idiota dentro de la historia. Y me molesta porque en B v. S se nos mostró un murciélago mucho más maduro e inteligente, capaz de hacerle frente a un semidiós e buscando derrotarlo. Aquí simplemente se queda parado en los peores momentos posibles y no hace nada. Pasó de crear un arma necesaria para asesinar a Superman, a no poder luchar contra alienígenas que tan sólo pegándoles en la nuca, mueren. Parece que se centraron más en mostrarnos su especie de amor platónico que tiene con Superman y cuánto le duele su muerte, a elaborar un líder nato de la liga, que los guíe en las adversidades y pueda luchar cuerpo a cuerpo con las amenazas que están enfrente. Pero no fue así.

De aquí parte el último punto del que verdaderamente tengo molestia. Superman sigue siendo lo más estúpido que pudo haberle pasado a estas películas. El desarrollo, ahora, puso todo su esfuerzo en devolvernos a Superman a la vida, pues parece que ninguno de los otros superhéroes puede contener al enemigo. La idea era reunir a los personajes para luchar contra una amenaza inconmensurable, pero tan sólo se enfrentan una vez y deciden recurrir a su deus ex machina (Superman) porque se cree incapaces de derrotarlo. Y al invocar al deus ex machina, por ende, significa que todos los esfuerzos que hagan serán opacados por éste. Para citar –casi textualmente– a un amigo con el que platicaba del concepto del hombre de acero: “¿Para qué tienes a un hombre que corre rápido (Flash), un tipo que es el único con el poder de descifrar los enigmas alienígenas (Cyborg) y a uno de los mejores detectives (Batman)”, me decía, un tanto molesto, “si siempre habrá un cuarto que lo haga mejor que ellos, como si las cualidades que cada uno tiene, este cuarto las tuviera maximizadas?”. Y efectivamente sucede así. Para especificar más mi argumento, sucede en la película una escena donde se le encarga la tarea a Flash de salvar a la gente del pueblo ¿ruso? del peligro que las acecha. Y éste lo hace, pero sólo puede salvar a una familia. En cambio, el plano cambia y vemos cómo Superman está levantando un edificio entero que –evidentemente– contiene a muchas familias. Si opacar a los demás es el oficio de Superman, al parecer lo lleva a la perfección. Pero el planteamiento original nunca nos dijo eso. Todos los caminos nos decían que veríamos cómo los demás integrantes vencían al enemigo, por sí solos.

Aludir a la paupérrima del enemigo creo es redundante, y para mí, superficial. Puesto que todas las películas de superhéroes nos han entregado enemigos fáciles de vencer y con poco interés nuestro de seguirles verdaderamente. El más claro ejemplo, fuera de las películas de DC, es también el más reciente. Sucede en Civil War, donde la participación del Barón Zemo sale sobrando. Sus intenciones poco preocupan al espectador y su resolución es poco importante. La verdadera razón por la que todos acudieron a ver la película –me incluyo, aunque yo la vi posteriori a su proyección en los cines– era por ver pelear a los superhéroes entre sí; por saciar el morbo de ver quién es mejor a quién; mas no dilucidar las intenciones de alguien al que ni siquiera la misma casa productora puso empeño de darle una credibilidad plausible. Así Steppenwolf pasa desapercibido, ya que tan pronto se nos introduce, dos tres peleas tiene y Superman llega a salvar el día. Congregar a los héroes para luchar contra el enemigo ahí está, pues ellos están reunidos e intentando luchar. Pero todo esfuerzo por el enemigo queda obstaculizado en un abrir y cerrar de ojos gracias al kriptoniano, que mágica y estratégicamente le inflige más daño que el resto. Combinados.

Sin embargo, no todo es reprobable. Como bien lo dije en el principio, la película no es buena, pero tampoco mala. Responde a su mismo proyecto, uno que nunca estuvo bien establecido y fue hecho sobre ninguna base. Cubre sus propias expectativas, y la forma no está mal trabajada. Es entretenida, mayoritariamente.

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El desarrollo de los personajes, aunque apresurado, engancha a la perfección con los espectadores. El más interesante, creo yo, es Cyborg, quien lejos de su cualidad sobrehumana, también nos entrega algunos de los mejores diálogos en la película. Por ejemplo, aquella crisis existencial e interpelación que sostiene con su padre, al externarle a éste sus preocupaciones sobre su nuevo físico y los sentimientos post mortem que tiene. Nos muestra la esencia del personaje y su calidad humana, que en ningún momento se pierde, a pesar de cuanta tecnología tiene a su alrededor. Del mismo modo, a Flash se le está alabando y con justa razón. Junto a Cyborg, Flash es el personaje más humano, y compagina a la perfección con éste. No obstante, Barry Allen muestra la cara de la moneda menos taciturna y entrada en conflicto, volviéndose el contrario de Cyborg. En realidad, Flash funge como la parte inocente, vista con ojos de niño de la liga; es el tipo que tiene miedo, pues son sus primeras experiencias peleando, y tiene casi ninguna con la cual defenderse. Es, en pocas palabras, un giro fresco a la película.

Wonder Woman, por su parte, es estática. Si bien no avanza, tampoco retrocede; y no por permanecer estática es mala su aparición, sino todo lo contrario. Al parecer la idea era mantener a Wonder Woman en la posición que generó su película en solitario, y si se podía reforzar la imagen que se tenía de ella, bien; sino, no había por qué preocuparse.

El personaje menos interesante es Aquaman, creo yo. El look del personaje es increíble, pero su trasfondo es poco convincente. La vibra que transmite es de apatía, como si estar ahí es igual para él. Como ya lo mencioné, es poco trascendental, sin relevancia.

III

Después de este tiempo, afirmo que Justice League no es mala. Está lejos de ser transgresora o trascendental. Es una película hecha a medias que puede entretenerte. Nunca sentirás la necesidad de abandonar el cine porque está pronta a romperse, pero se mantiene en el limbo. Queda balanceándose entre si es buena o no. Y ahí, luchando consigo misma, permanece. Se avanzó, claro está, en la forma de hacer películas dentro de DC, Warner Bros. Y cuanto esté implicado en el proceso. Sin embargo, también se queda quieta en una carrera, que lejos de ser carrera, debería ser una competencia por quién elabora mejores obras. Eso es romántico y ya me callo.

Ojalá en el futuro pueda contenerme las ganas de ver una crítica antes de la película.

Ojalá en el futuro me contenga las ganas de escribir una crítica.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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