#Recomendación ‘Colors’ – Beck

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Ya pasaron más de 20 años apareció de que saltara a la fama aquel joven californiano de cabello largo y rubio, quien gustaba de lucir un traje amarillo pastel, junto a con un par de lentes obscuros, un gorro para el frío y un par de zapatillas cafés, mientras nos cantaba en espanglish‘Soy un pardedor (sí, pardedor), I’m a loser baby so why don’t you kill me?’. Ya maduro musicalmente, y tras vencer a Beyoncé en los Grammy del 2015, Beck Hansen continúa demostrándonos lo multifacético que es y lo vertiginoso que su obra puede llegarle a parecer, hasta al escucha más arraigado.

Colors es el nuevo álbum de Beck, fue producido en colaboración con Greg Kurstin y Cole M.G.N y mezclado por Serban Ghenea y Greg Kurstin. En este, su 13vo material de estudio, el californiano nos brinda una paleta caleidoscópica de formas sonoras y estados de ánimo, invocando arcoiris imaginarios, mientras los ritmos, tempos y melodías se elevan hasta casi colapsar, justo antes de encerrarlos en ganchos que lo definen como una complejidad adyacente. Beat tras beat, con riffs de pop-punk, Colors se convierte en un disco enteramente bailable.

El disco abre con la canción que le da nombre al mismo, sencillo que busca enganchar al escucha con frescura y beats resonates, encerrados entre vocoders que revolotean en direcciones contrarias, junto a una flauta en total armonía. Nuestro artista se rinde a los sonidos en tendencia en el presente año, sin embargo sin volverse en sosos y repitivo. La única excepción es Wow, el cual se inclina por un Trap Rap flojo, similar al que se ha escuchado en artistas que no valen la pena de ser mencionados en este espacio. Las paletas caleidoscópicas se siente profundas en los dos sencillos con nombre Dreams, lo que nos da a entender como se concibieron las melodías desde un principio y cómo se busco distinción auditiva en cada una, antes de quedar en el tracklist final.

Seventh Heaven es un discurso amigable pero bien elaborado; desde el sintetizador espacial abriendo, pasando por la batería homogénea y la lírica buscando llegar a un coro alto, hasta las guitarras dulces y predecibles. Otro ejemplo de esto, es I’m So Free, canción que te llegaría a ubicar en el 2005. Hansen se da el lujo de utilizar el piano a su antojo y no fallar en el intento, como en el inicio de Dear Lifeen Fix Me, una balada romántica; o Square One, canción que le tira más al estilo funky.

No estamos ante un Beck experimental y con intenciones de continuar en la búsqueda de nuevos rumbos, mas bien ante uno feliz ante la vida y que sigue demostrando álbum tras álbum lo dedicado que es en cada trabajo, siempre buscando encerrar en el material un concepto, en este caso el color se siente desde el 1ero hasta el 11vo corte. Te invitamos a darle una escuchada al pardedor Hansen, que más bien es el exitoso Beck.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

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