La perpetuidad del discurso. La temporalidad de las ideas

Compartir
No hay texto alternativo automático disponible.

© Malú Méndez Lavielle. Basuritas en el ojo, 2017.

Por Luis Marcos Palacios Romero

 

Sobre el tiempo, el cambio que provoca en todo,

la relatividad inherente y su potencial al acumularse

 

La locación está ubicada en el mismo sitio en el que hace 2,343 años se encontraba la ciudad de Nueva York, y en la que por casualidad también se encontró por mucho tiempo la pintura que ahora pasa enfrente de tus ojos, pero ahora no de forma física y tangible, sino como resultado de una serie de estímulos cerebrales inducidos para permitirte “ver” lo que hace más de 2,000 años pintó un artista llamado Claude Monet (Figura 1). Los colores púrpuras y azules de la pintura de Monet ahora en el año 4,359 se han descompuesto y degradado incluso antes que el lienzo que los soportaba. Sin embargo, su discurso pretende sobrevivir al tiempo.

Los colores que componen una pintura representan lo mismo que las palabras que forman parte de un texto escrito o incluso de una conversación cotidiana; y de la misma forma en ambos casos se pretende transmitir un discurso que se compone de forma precisa por cada una de sus partes. Sin embargo, cada uno de estos componentes tiene su propia susceptibilidad al tiempo. Los colores se transforman y degradan al mismo tiempo que el lenguaje cambia, y con ello el significado y las ideas a transmitirse se deforman en algo que sin duda ya no representa la concepción original.

No hay texto alternativo automático disponible.

© Malú Méndez Lavielle. Inconforme, 2016

El mantener los discursos y mensajes a pesar del paso del tiempo puede ser de gran importancia. Un ejemplo de esto es lo que Sergio de Ré- gules describe en uno de sus libros (de Régules, 2012) como el caso de la Agencia Nacional de Gestión de Desechos Radioactivos en Francia, ANDRA por sus siglas en francés, el cual es un organismo que contempla dentro de sus actividades y responsabilidades enviar mensajes a la gente del futuro (ANDRA, 2006). Esto, por más extraño que parezca, es de gran relevancia al pensar que todos los residuos radioactivos generados por actividades bélicas, médicas o de investigación son dispuestos en depósitos, los cuales tienen un estricto control para evitar cualquier tipo de percance radioactivo. Actualmente, el CSM (Centre de Stockage de la Manche) es el primer centro de almacenamiento en Francia en fase de control posterior al cierre (Figura 2), esto quiere decir que a pesar de que este depósito se encuentra “cerrado” por haber llegado al tope de su capacidad, el material que se encuentra resguardado debe mantenerse bajo ciertas condiciones por un periodo de al menos 500 años, en los cuales no se debe perturbar de ninguna forma. Esto implica que al menos 20 generaciones deben mantener esta información sin modificación, considerando que actualmente el registro impreso en papel permanente (papel que por su composición química puede mantenerse durante varios cientos de años) consta de 10,000 documentos (ANDRA, 2007). Sin embargo, este depósito contiene materiales radioactivos con tiempos de vida media corto e intermedio. Las discusiones continúan para aquellos depósitos que deben permanecer intactos por al menos 10,000 años, en donde las preguntas inmediatas son: ¿Qué tipo de medio puede mantener un mensaje por esta cantidad de tiempo? ¿Qué lenguaje debe utilizarse? ¿Cómo podemos imaginar en este momento un mundo futuro a 3,000 años de distancia? Esta última pregunta se relaciona con uno de los objetivos principales de la ANDRA, que es conservar la memoria que detalla las condiciones del tiradero radioactivo a pesar de los trastornos potenciales futuros, como guerras, grandes catástrofes o cualquier otro tipo de fenómeno que pudiese modificarla.

El tiempo parece ser tan solo el soporte sobre el cual todo ocurre, incluyendo por un lado la formulación de los discursos, pero también su modificación o eliminación a causa de la acumulación de fenómenos naturales y sociales que tienen un efecto inexorable sobre estos. En lo que respecta al discurso científico, que sin lugar a dudas es de importancia por ser parte fundamental del desarrollo de la sociedad tal y como hoy la conocemos, no hay una excepción, del mismo modo está sujeto al transcurrir del tiempo y todo lo que esto implica.

La ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma, como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente. (Bunge, 1976)

El mecanismo para la construcción del conocimiento científico ha sido objeto de discusiones, por lo que existe más de una postura para describir cómo es que los desarrollos científicos evolucionan y se transforman. Por un lado, la tesis de Karl Popper (1902-1994), filósofo estudioso de la ciencia, aseguraba que el conocimiento científico era resultado de contrastar teorías, en donde una de ellas demostraba ser mejor que la otra, generando así el desarrollo del conocimiento científico. De esta forma, Popper aseguraba que la ciencia es una revolución permanente y que el cambio científico es racional; o bien, racionalmente construido. Por otro lado, Thomas Khun (1922-1996), físico y filósofo de la ciencia, hace una clara diferenciación entre el ejercicio de lo que él llama ciencia “normal”, como todo aquello que es descrito y construido con teorías previamente concebidas; y la creación de nuevo conocimiento por una revolución científica, que es aquello que surge para modificar de forma radical aquello que se creía anteriormente y que, además, no necesita de conocimiento previo para sustentarse en sus principios fundamentales. Sin embargo, cualquiera que sea la concepción, el tiempo sigue jugando un papel muy importante. El reflexionar sobre esto puede llevarnos a cuestiones como: ¿Qué discursos, de todos aquellos generados a lo largo del tiempo, tienen el valor suficiente para ser resguardados y perpetuados? e incluso, ¿es posible hacer esta selección de forma consciente?

No todas las teorías o discursos científicos son considerados como “adecuados” para ser tomados en cuenta como parte de esta construcción científica global. Por ejemplo, la teoría de “varios mundos” postulada por el físico Hugh Everett(Everett, 1957) para dar solución a la incertidumbre de medición que plantea la mecánica cuántica, es una teoría que desde que se formuló en 1957 no fue aceptada por la comunidad científica, a pesar de que no existen pruebas suficientes para descartarla. Por lo tanto, pensando en la postura propuesta por Popper(Lakatos, 1969), esta clase de discursos científicos que probablemente podrían servir de elementos de construcción de la ciencia por acumulación de conocimiento, o bien, bajo la perspectiva de Kuhn hacia la ruptura de la ciencia normal(Kuhn, 1962), pueden quedar perdidos o modificados por acción del tiempo –el olvido–.

El problema sobre la modificación del discurso en el tiempo puede representar algo más allá que solo una idea para reflexionar y pensar sobre el hecho que las personas del futuro simplemente no podrán leer, escuchar u observar a un autora de la misma forma en la que hoy en día lo hacemos.

NOTAS

  • “El autor es quien da al inquietante lenguaje de la ficción sus unidades, sus nudos de coherencia, su inserción en lo real.” (Foucault, 1992)

BIBLIOGRAFIA

(1) De Régules S (2012). La mamá de Kepler. Ed. Ediciones B.

(2) ANDRA (2006). Disposal facilities: Preserving a collective memory. Recuperado de: http://www.andra.fr/internacional/download/andra -international-en/document/editions/299.pdf.

(3) ANDRA (2007). Mémoire de synthèse pour les générations futures. Recuperado de: http://www.andra.fr/internacional/download/ site-principal/document/CSM_memoire_de_synthese_pour_les_ generations_futures.pdf

(4) Bunge M (1976). La ciencia. Su método y su filosofía. Ediciones siglo veinte.

(5) Everett H (1957). Relative state formulation of quantum mechanics. Review of modern Physics 29: 454-462.

(6) Vaidman L (2014). Many-worlds interpretation of quantum mechanics. Recuperado de: https://plato.stanford.edu/archives/fall2016/ entries/qm-manyworlds.

(7) Lakatos I (1969). Criticism and the methodology of scientific research programs. Proceedings of the aristotelian society 69.

(8) Kuhn TS (1962). The structure of scientific revolutions. University of Chicago press.

(9) Foucault M (1992). El orden del discurso. Ed. Tusquets.

Luis Marcos Palacios Romero

Universidad Iberoamericana

Departamento de Ingeniería y Ciencias Químicas

ayreonauts@gmail.com

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo.

Be first to comment