La poesía como un campo de los estudios de género

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  • Andrea Alamillo Rivas ganó el Premio a la Mejor Tesis “Herminia Franco Espinosa 2017”, en el grado de licenciatura
  • Su investigación se titula “Antología crítica de poetas hispanohablantes publicadas entre 1940 y 2010”

 BUAP. 26 de junio de 2017.- Históricamente, la poesía ha sido un medio de expresión que permite a su receptor acceder a distintas formas de ver el mundo tangible e intangible. A través de su análisis, la decodificación de los mecanismos que la componen, explora la sensibilidad humana y modifica el lenguaje: “la finalidad de un poeta es tener la capacidad de ver una cosa y transformarla en otra, como Eduardo Lizalde que ve en el suicidio de su esposa un tigre que ronda la casa”, afirma Andrea Alamillo Rivas, recién egresada de la Licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica de la BUAP.

En su tesis para obtener el título, Andrea reunió la obra de 14 poetas hispanohablantes, tanto de América como de Europa, publicada entre 1940 y 2010. Tras la investigación documental para obtener la muestra, realizó análisis neorretóricos que permitieron dar una lectura textual de las escritoras: así, de la mano de teorías de género, Alamillo develó los mecanismos lingüísticos y las repercusiones de los poemas analizados.

Dada su aportación, la joven obtuvo el Premio a la Mejor Tesis “Herminia Franco Espinosa 2017”, en el grado de licenciatura. Dicho reconocimiento, convocado por la Rectoría, el Comité Institucional para la Promoción de la Igualdad Sustantiva y el Centro de Estudios de Género, de la BUAP, incluyó la publicación de la tesis y un incentivo económico. Su entrega se realizó en los foros “Prospectiva BUAP, innovar para el beneficio social”, dedicados a reflexionar sobre las acciones de la Universidad y su compromiso con la sociedad.La imagen puede contener: una persona, sonriendo

Su labor analítica, basada en la metodología del Grupo µ –un colectivo interdisciplinario nacido en el Centro de Estudios Poéticos de la Universidad de Lieja, Bélgica– partió de la estructura básica del poema (sílaba, verso, rima, etc.) hasta llegar a la esfera extratextual. “Todo empezó porque en una clase leímos un cuento bajo código feminista, pero cuando realmente lo lees a primera vista, no trata sobre eso. Yo decía ¿por qué todo lo que escribe una mujer se debe leer bajo el código feminista, cuando no necesariamente está escribiendo de eso? Esa es una lectura que tiene mucho que ver con lo social, pero si el tema no es sobre eso, ¿por qué lo vas a leer sobre esa perspectiva?”, comenta.

Así, mediante la observación y disección minuciosa del contenido del texto, el objetivo de Alamillo fue reivindicar el papel de la mujer dentro de la poesía, al dar muestras de que la obra literaria de una mujer no forzosamente debe incluir un matiz feminista. Dada la doble perspectiva de su labor como investigadora y escritora, afirma: “finalmente, una como poeta está escribiendo algo no para que digan ¡bravo! ¡Es mujer y escribe!, sino para que digan estas formas son innovadoras porque utiliza ciertos recursos o está hablando de este tema de una manera interesante”.

La investigación, dirigida por Alí Calderón Farfán, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), da cuenta de la transformación de la voz lírica femenina a lo largo de las décadas de estudio: si bien durante las primeras épocas detecta una corriente coloquial-confesional que mantiene un mensaje oculto mediante metáforas, al paso de los años notó la influencia del empoderamiento femenino de finales del siglo XX: “Antes era una poesía mucho más cuidada en cuanto al tratamiento de los temas y las palabras que se usaban para hablar de ciertas cosas, como el sexo […] siento que a las primeras poetas les faltó trabajo no en cuanto a técnica, pero quizá sí liberación. Decir las cosas, soltarlas, no estar cuidándose de cualquier palabra”.

Actualmente, Andrea es aspirante para cursar la Maestría en Literatura Mexicana de la FFyL. En cuanto a su labor como creadora, declara: “intento escribir de cualquier cosa que perciba en cierto momento, incluso, si puedo, con espíritu crítico. Hay momentos en los que es agobiante esta cuestión de que vas en la calle y te chiflan, o de querer opinar en una conversación donde hay puros hombres y nadie te hace caso. Escribir de todo eso es importante y a veces lo hago, pero mi poesía en realidad se centra en otras cuestiones que me obsesionan del mundo contemporáneo y de mi propia realidad, que no está necesariamente relacionada siempre a los temas de género”.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Algún día seré periodista, mientras tanto disfruto lo que hago.

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