El regreso de los celulares “tontos”

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Los celulares “tontos”, que sólo sirven para hacer llamadas, parecían condenados a desaparecer con la llegada de los teléfonos inteligentes o smartphones, pero han resistido gracias a buenas ventas en mercados emergentes y la nostalgia por tiempos más sencillos.

La marca finlandesa Nokia relanzó uno de los míticos aparatos de esa categoría, el emblemático 3310. Estos teléfonos, llamados con sorna “ladrillos” por su tamaño, tienen teclado físico, y aunque carecen de aplicaciones como los modernos móviles, permiten enviar y recibir mensajes de texto y de voz. No tiene WhatsApp, ni Facebook, ni Instagram en su celular

Lo curioso es que siguen siendo útiles para los operadores telefónicos para “relanzar o acelerar la penetración de los celulares”, ya que son relativamente económicos, indicó Julien Miniconi, experto en telecomunicaciones de la consultora Wavestone. “Tiene sentido especialmente en países donde la red no es muy buena”, agregó.

El mercado de los celulares básicos sigue siendo significativo. Según la consultora Gartner, unos 400 millones de aparatos fueron vendidos el año pasado, a nivel mundial. Una cifra inferior a los 1.500 millones de móviles inteligentes adquiridos en 2016.

En algunos mercados emergentes, como India, las ventas de celulares “tontos” superan a las de los inteligentes. Allí, en el segundo país más poblado del mundo, los móviles básicos representaron el 55% del mercado en el tercer trimestre de 2016, según la firma International Data Corporation.

No a internet

Resultado de imagen para EDDIE REDInclusive en países desarrollados, donde el mercado de las telecomunicaciones es maduro, la gente sigue comprando estos teléfonos sencillos.

“Existen nichos de mercado, ya sean personas que buscan lo clásico, que rechazan tener internet en el celular o de edad avanzada”, dijo Thomas Husson, analista del mercado móvil en Forrester. También se usa como primer teléfono para los niños

El actor británico Eddie Redmayne, de 35 años, ganador de un Oscar por su papel de Stephen Hawking en “La teoría del todo”, fue noticia cuando anunció su rechazo a los aparatos de última generación. “Fue una reacción a estar pegado a la pantalla de mi iPhone por horas. El aluvión de correos electrónicos era constante y estuve tentado a responder en tiempo real, a expensas de la vida real”, dijo el actor al explicar su decisión de regresar a un modelo “ladrillo”.

Pero no es un caso aislado. Es fácil hallar personas que rechazan los teléfonos inteligentes. “No me interesan los smartphones, son costosos, frágiles y no les veo la utilidad”, dijo Sandrine, ilustradora de 39 años que vive en París. Sin hablar “del aspecto comercial, ya que hay que actualizar los teléfonos todo el tiempo, así como la opacidad de las condiciones laborales en China” (donde se fabrican), subrayó.

Buenos recuerdos

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La empresa alemana Deutsche Telekom incluye varios teléfonos básicos en su catálogo para clientes “que sólo quieren estar ubicables”, según una vocera.

El modelo Nokia 3310 vendió cerca de 120 millones de unidades a nivel mundial, convirtiéndose en uno de los aparatos más vendidos, pero la nueva versión difícilmente igualará el éxito. Con este relanzamiento, la compañía busca sobre todo publicidad para sus otros productos, dijo Husson.

“HMD lanzó tres teléfonos inteligentes y un móvil icónico. Es una manera de crear un ‘efecto aureola’ en torno a los otros modelos y volver a lograr que la gente hable de Nokia”, explicó.

“HMD es una compañía nueva, necesita traer los buenos recuerdos (del 3310) pero también tiene que mostrar que innova”, coincidió Ian Fogg, jefe de la sección de móviles en la consultora IHS.

Nuevos competidores

Algunos fabricantes de teléfonos, como Sony y LG, ya le han dado la espalda a este mercado. Pero otros, como Microsoft y Samsung, continúan produciendo, cada año, dispositivos dirigidos al mercado de celulares clásicos.

Punkt, con sede en Suiza, apuesta desde 2008 a productos simples. Su modelo MP01 solo ofrece llamadas. No tiene pantalla táctil ni cámara ni aplicaciones. Es un poco más que los célebres StarTAC de Motorola. No obstante, su precio es de 295 euros. La empresa justifica este precio por varios motivos: lleva la firma del reputado diseñador británico Jasper Morrison, emplea materiales que le confieren “una gran durabilidad”, y no se ha escatimado en costos para los componentes internos.

“El mundo de hoy está absorbido por la tecnología y creo que estamos demasiado distraídos por ella”, aseguró Petter Neby, fundador de Punkt. Su objetivo es ofrecer una alternativa viable. “Se trata de utilizar la tecnología para ayudarnos a adoptar buenos hábitos y llevar una vida menos distraídos”, señaló a la prensa.

Para Ian Bogost, profesor de computación interactiva del Instituto de Tecnología de Georgia, este regreso nada tiene que ver con los hipsters y su gusto por lo vintage, según explicó en un artículo de la revista The Atlantic. Sin embargo, hay

buenas razones que sólo tienen que ver con el negocio. La primera es que los teléfonos básicos siguen siendo populares en las zonas más pobres del mundo. Hay 5,5 millones de usuarios de estos equipos versus 600 millones que usan smartphones. Nokia también apuntaría a convertirlo en un teléfono de respaldo, sobre todo por la duración de su batería.

Otro elemento que potencia el regreso del 3310 es, aunque suene raro, su novedad. Hoy todos los aparatos se ven iguales. Al iPhone 7 se le criticó la ausencia de “algo deslumbrante”. Desde este punto de vista la empresa tal vez pueda salir airosa con su apuesta a sacudir el aburrimiento que padece el mercado de los smartphones. Nokia tal vez pueda demostrar que es dura de matar.

Con Información de: Cromo.com; Expansión y ABC.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Algún día seré periodista, mientras tanto disfruto lo que hago.

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