Por amor a la ciencia, una charla con Rogelio Jiménez Marce

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Por Ricardo Cartas

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de charlar con el Dr. Rogelio Jiménez Marce (1) acerca de su más reciente libro Todo por amor a la ciencia, El viaje de la comisión astronómica mexicana en 1874. Observaciones astronómicas y percepciones de viaje (2016), el cual es un estudio profundo sobre uno de los capítulos más interesantes de la ciencia en México. El viaje de una comisión astronómica de nuestro país al Japón con el objetivo de sumarse a los esfuerzos de varias comisiones de distintos países para  medir la paralaje del Sol. El viaje se convirtió en una gran aventura en donde subyacen los intereses políticos y culturales del Estado mexicano, el cual buscaba alternativas para elevar el prestigio de nuestro país en el contexto internacional. Comparto con ustedes parte de la conservación que tuve con Rogelio:

Ricardo Cartas: No es la primera ocasión que trabajas sobre Francisco Bulnes.

Rogelio Jiménez: Francisco Bulnes es un personaje que me ha apasionado durante toda la vida y del que he logrado explorar diferentes aspectos de su vida, tanto en el ámbito de la escritura, como también es su participación política. Él en 1874 va a ser integrado a esta Comisión Astronómica Mexicana para viajar al Japón, y se convirtió en la primera gran empresa científica patrocinada por el gobierno, en este caso el de Sebastián Lerdo de Tejada, para sumarse a un gran proyecto internacional de científicos, sobre todo de países europeos y de Norteamérica que buscaban entender o buscaban medir la paralaje del Sol. En ese entonces se consideraba la unidad astronómica a partir de la cual se  medía la distancia entre el Sol y los planetas.

Los mexicanos se integran a  esta comisión, pese a que prácticamente era desconocido el trabajo de los científicos mexicanos en Europa y en Estados Unidos. Entonces van a Japón y fue una gran sorpresa para todos los miembros de las demás comisiones científicas, porque un país pequeñito, perdido en lo que ellos llamaban los grandes países civilizados, de pronto tuvo una comisión astronómica…

RC: Me llamó mucho la atención toda la historia que hay detrás. Estamos en pleno siglo XIX, había terminado ya el conflicto con los Habsburgo y el país estaba en anarquía. Sin embargo, Lerdo de Tejada le interesaba mucho generar una buena percepción del país hacia afuera. Y entonces nombra a esta comisión con un sentido de propaganda, de mandar mensajes al mundo de que México ya estaba en camino hacia la modernización.

RJ: Si, efectivamente. De hecho, la imagen que se tenía en Europa de México, era un país de bárbaros, porque se les había ocurrido fusilar a un príncipe Habsburgo. No podían creer que habían tomado esa decisión en México, sobre todo porque había una serie de mediaciones para tratar de evitar esta situación. Entonces Lerdo, como bien lo apuntas, tiene muy claro cuál es el propósito de hacer una comisión y de que esta comisión logre obtener resultados que sean concisos con la actividad académica de las demás comisiones; de hecho es muy interesante este asunto, porque  el principal encargado de la comisión que es Francisco Díaz Covarrubias va a publicar sus resultados en París, no va a esperar a regresar a México, sino que van a hacer un viaje toda la comisión hacía Europa y ahí publican los resultados en francés, que además era el idioma de los científicos. Y esta experiencia va a servir para que en verdad se vea un poco distinto a México.

No cambió tanto la percepción, tampoco hay que creer que después de esto todos pensaban que México tenía grandes científicos, pero sí queda como una muestra de que había gente capaz, y sobre todo Francisco Díaz Covarrubias.

Yo estoy convencido de que es uno de los hombres más inteligentes del siglo XIX, aparte de que tenía actividades políticas, como todo buen hombre decimonónico, era un hombre que logró crear métodos de medición matemática, y que fueron muy difundidos en Europa. Entonces es un hombre muy interesante y es el que va a encabezar está comisión.

RC: A lo mejor me voy a arriesgar un poco en mi comentario, pero es muy interesante ver los paralelismos que hay entre el siglo XIX, XX y XXI. Es decir, por ejemplo, el poco interés de los políticos mexicanos hacia la ciencia. Hay grupos que criticaron muchísimo la formación de esta comisión y también obviamente el presidente Lerdo de Tejada mete a su gente en la comisión, es decir, no nada más deja que se forme sino que les dice -“ahí te va Bulnes para sacar la crónica”, y de pronto es muy interesante como ver los arquetipos de las personalidades que están en el poder y que finalmente las vamos heredando y que actualmente se pueden observar.

RJ: Sí, lamentablemente es cierto, porque después de que se forma esta comisión, viajan al Japón, obtienen buenos resultados, logran cierta celebridad entre las demás comisiones (sobre todo la francesa); sin embargo el proyecto no se continuó como tal. En realidad se pensó en hacer una serie de observatorios; de hecho se funda el Observatorio Astronómico Nacional pensando en la siguiente observación que va hacer en 1886, y ante los malos resultados que obtiene la del ochenta y seis, porque el problema de la medición de este tránsito de Venus por el Sol es que debe haber un buen clima. Cuando viaja en el setenta y cuatro al oriente, entonces tenía que ser la siguiente en occidente, entonces México estaba en la línea de visibilidad del fenómeno, pero las condiciones no los ayudaron. Entonces como la empresa no cumplió los resultados que se esperaban, prácticamente los mandaron al exilio…bueno no, es una palabra muy fuerte, pero sí los mandaron castigados a todos aquellos astrónomos que lograron esos malos resultados; al contrario de lo que habían logrado en el setenta y cuatro.

Entonces sí, lamentablemente estos problemas con la ciencia y el incentivar a nuevos jóvenes que se dediquen a estas actividades siempre ha estado mediatizado por las decisiones políticas, no es un política de largo alcance, siempre es una política inmediata, de resultados palpables; eso no es lo que debe imperar.

RC: Esta comisión hizo un largo viaje que se les patrocinó con un presupuesto raquítico; sin embargo, es un gran ejemplo de lo que se pudo hacer en el siglo XIX, pero finalmente no trasciende en nuestro país. En tus conclusiones nombras que finalmente son los mismos japoneses los que recuerdan la visita de los científicos mexicanos

RJ: Sí, lamentablemente es cierto, en 1974 cuando se celebra el centenario de que llegaron todas las comisiones a Japón, prácticamente en México no se retoma el asunto, o sea, fue un asunto menor. Se recordó, de hecho en 2014, se recordaron los 140 años con una serie de publicaciones, hasta una obra de teatro que se promovió en la Ciudad de México en donde se hablaba de este asunto. Pero también ha estado perdido el estudio de la Comisión Astronómica Mexicana y de otras comisiones, porque en realidad esta fue la primera, pero ha habido otras más. Lamentablemente muchas veces la ciencia no tiene el peso que debería tener en la sociedad y además la difusión de este tipo de conocimiento es muy importante para ver que después de todo con pocos recursos, porque como bien lo mencionas, Díaz Covarrubias se quejaba: -Son $30000 lo que nos están dando nosotros, y las comisiones astronómicas de Francia, de Estados Unidos, de Alemania, de Italia tienen recursos al por mayor tan sólo los $30000 les alcanzaban para comprar solamente los instrumentos. Entonces, es interesante cómo se va formando toda esta situación, en donde sí hay grupos que cuestionan que vayan grupos de científicos, como sucede ahora… ¿Para qué la ciencia? O sea, al fin y al cabo, no ven lo que significa la ciencia para la sociedad, como un conocimiento clave para que las sociedades crezcan.

RC: Quisiera platicar contigo sobre el perfil de Francisco Bulnes. ¡Es un gran personaje!  Vaya forma de hacer contrapeso al hombre serio e intelectual que fue Díaz Covarrubias. Bulnes era un tipo bohemio, crítico literario, periodista, le gustaba el teatro. Ahí hubo unos fragmentos increíbles, donde tú relatas que estaba mucho más interesado en los perfiles de la gente común, en  las pasiones humanas.

RJ: Sí efectivamente, de hecho es muy interesante, porque Francisco Bulnes iba como el cronista oficial de la comisión, pero tuvo desavenencias con Días Covarrubias, entonces Díaz Covarrubias también escribe su propio libro, pese a que no le correspondía esa labor. Porque se dio cuenta que Bulnes, como bien la acabas de mencionar, estaba pensando más bien en ver lo que ahora llamaríamos la vida cotidiana de los pueblos que iba a visitando. Para él fue muy interesante esa experiencia, además era el más joven de la comisión. Hubo otra circunstancia que era muy interesante, él tenía todo un imaginario occidental de cómo era el oriente. Y entonces de pronto se encuentra algo completamente distinto, y eso lo plasma muy bien en su libro. Rescato esa parte de las observaciones de Bulnes, que no van a aparecer, por ejemplo, en el caso de Díaz Covarrubias Díaz. En el caso de Díaz Covarrubias, su escritura es más seria, más académica, más de los datos duros, científicos. Bulnes no, Bulnes se estuvo metiendo entre la gente, hablo con ellos; fue muy duro para él entender de pronto que no había esos imaginarios europeos que había leído, como todos los hombres del XIX, sino que era otra realidad distinta. De hecho, primero tuvo una aversión hacia las mujeres japonesas y terminó amando a las mujeres japonesas y al país.

RC: Hay una descripción muy romántica que se hace en el libro cuando él se despide de Japón.

RJ: Sí, de hecho es muy bonita la descripción, porque dice que se paró en el borde del barco y vio hacia el fondo cómo iba desapareciendo Japón, bueno Yokojama; que es la ciudad donde estuvieron. Entonces sí es muy intensa la descripción, porque va por los ámbitos de lo romántico, pese a que él estaba en contra de lo romántico.

Sin duda este capítulo de la historia de la ciencia en México nos ilustra sobre las condiciones de los científicos mexicanos en el siglo XIX y del amor hacia su actividad científica. Para que ustedes puedan ver de la factura de esta investigación, a continuación les dejamos un fragmento del libro:

Lo interesante del asunto es que México envió una comisión astronómica a Japón para observar el evento; con ello, los astrónomos mexicanos hacían su presentación formal ante la comunidad científica internacional e inscribían su nombre en uno de los eventos astronómicos de mayor relevancia mundial. La Comisión Astronómica Mexicana estaba conformada por cinco miembros y era dirigida por Francisco Díaz Covarrubias.

            En este trabajo se van a exponer las actividades de esta Comisión y los resultados a los que llegaron. Ha sido muy limitada la atención que los historiadores han prestado al viaje que realizó este grupo de eruditos mexicanos, y los resultados que obtuvieron, pese a que ellos buscaban contribuir al esclarecimiento de la paralaje, tarea que, para los científicos europeos y norteamericanos resultaba fundamental en virtud de que su esclarecimiento constituiría uno de los mayores avances en la historia de la astronomía decimonónica. A diferencia de los europeos y norteamericanos que tuvieron apoyo de sus gobiernos, recursos económicos y tiempo suficiente para planificar su empresa, los mexicanos emprendieron su aventura científica de manera improvisada, con escasos recursos y con el cuestionamiento de una parte de la elite política, lo cual no fue un impedimento para que consiguieran su objetivo: observar el fenómeno astronómico y obtener resultados que contribuyeran al conocimiento. De manera adicional, dos de los miembros de la Comisión, Francisco Bulnes y Francisco Díaz Covarrubias escribieron reportes del viaje, mismos que se editaron en forma de libro, en los cuales se puede observar la manera en las que ellos narraron las peripecias sufridas antes de llegar a Japón, así como sus impresiones de los distintos países visitados.  Resulta interesante mencionar que los dos libros se complementan a pesar de que fueron escritos con diferentes motivaciones. Una somera revisión permite apreciar que a Díaz Covarrubias le interesaba dejar testimonio de los resultados astronómicos obtenidos, en tanto que Bulnes atendió más a los aspectos socioculturales.

            El libro está dividido en dos capítulos: en el primero se habla de la formación de la Comisión Astronómica Mexicana y de las actividades científicas realizadas en Japón, tarea que resulta indispensable para situar en su verdadera dimensión la experiencia de los astrónomos mexicanos, quienes emprendieron una tarea colosal a pesar de que  carecían de los recursos económicos y científicos de sus contrapartes europeas, motivo por el cual no resulta exagerado afirmar que su amor a la ciencia los llevó a emprender un viaje que resultaba demasiado arriesgado por diversas razones: el escaso tiempo destinado para llegar al punto de observación, los instrumentos que tenían a su disposición y los limitados fondos monetarios destinados para la empresa. La obstinación de Díaz Covarrubias constituiría un factor fundamental para que se llevara a cabo el viaje, pues no se habría realizado si la empresa se ponía en otras manos y con otra visión. La misión no era sencilla y un fracaso tendría graves repercusiones, tanto para los científicos que formaban la expedición como para el gobierno de Lerdo de Tejada por haberla patrocinado. Por lo anterior, no debe extrañar que el jefe de la Comisión haya mostrado una gran actividad desde su llegada al Japón.

            En el segundo capítulo se analiza la visión que Francisco Bulnes, quien tenía el cargo de historiógrafo de la Comisión, legó de los distintos países que recorrió la Expedición para llegar al punto de observación. Es importante advertir que el cronista tenía la misión de redactar una crónica en la cual diera cuenta de las actividades diarias de los miembros de la Comisión, así como de los resultados que se habían obtenido tras la observación, pero Bulnes no cumplió del todo con su cometido pues su atención se centró en la descripción de los distintos países por los que transitó, tanto antes como después de que se efectuó el registro del evento astronómico. Por lo anterior, no debe extrañar que su texto titulado Sobre el Hemisferio Norte dedicara una mínima parte al evento astronómico y que buscara, más bien, narrar sus experiencias personales y la manera como percibía las ciudades, las costumbres y las actividades de los habitantes de cada uno de los países visitados. Es de destacar que Bulnes era el miembro más joven de la delegación mexicana y su inclusión en este grupo sería circunstancial, pues fue el propio presidente de la República quien recomendó que se integrara como el cronista oficial. Aunque la decisión fue unilateral, no se puede pasar por alto que Francisco era un personaje destacado en la prensa por el tipo de críticas literarias que realizaba.(2)

(1) Profesor investigador de Tiempo Completo en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. Doctor en antropología por el CIESAS. Autor de los libros Todo por amor a la ciencia, El viaje de la comisión astronómica mexicana en 1874. Observaciones astronómicas y percepciones de viaje (2016). La palabra reprimida. El control social sobre el imaginario del más allá, siglos XVII-XVIII (2010) y La pasión por la polémica. El debate sobre la historia en la época de Francisco Bulnes (2003). Ha publicado 19 artículos científicos, 8 artículos de divulgación, 15 capítulos de libro y un estudio introductorio. Fue coordinador de las Obras de Francisco Bulnes en el Instituto Mora. Ha sido docente en instituciones como el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, la Universidad Veracruzana, La Universidad Iberoamericana-Puebla, el Instituto Universitario de Puebla. Sus líneas de investigación son: Historiografía, Historia cultural, Historia religiosa, Historia Ambiental e Historia Regional. Es  miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel 1).

(2) El Domingo, 26 de febrero, 2 de abril, 6 de agosto y 27 de agosto de 1871; El Monitor Republicano, 16 de agosto de 1871. Un ejemplo de lo anterior fue el debate que Bulnes sostuvo, en las páginas de El Domingo, con Agustín Eduardo de Bazán y Caravantes sobre la poesía y la crítica poética en México, quien, a su vez, respondió desde las páginas de El Monitor Republicano. Véase Jiménez, “Debate”, 2015.

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Algún día seré periodista, mientras tanto disfruto lo que hago.

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