Para ser mujer sólo basta sentirse mujer: Rinna Reinsenfeld en la BUAP

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Con su conferencia inició la jornada “Más allá del rosa”, semana de actividades para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en la BUAP

BUAP. 6 de marzo de 2017. Ser mujer va más allá del rol social o de si tenemos vagina o pene; es más bien una vivencia, un sentirse mujer que se expresa, vive y muestra de muchas maneras. Por ello, hay que hablar de todas, como las chicas trans, afirmó Rinna Riesenfeld Robinson, directora de El Armario Abierto, un centro de educación para la salud sexual, durante el primer día de “Más allá del rosa”, semana de actividades que la BUAP realiza para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

En su conferencia “Redefiniendo el ser mujer”, Riesenfeld Robinson buscó generar reflexión en torno a las mujeres de las que no se habla: las transexuales. Tras escucharla, los asistentes coincidieron en que “pese a las diferencias, hay que dejar ser feliz al otro”.

“Las mujeres lesbianas, bisexuales y trans viven todos los días discriminación y violencia por ser mujeres y por su diversidad sexual”, aseveró la sexóloga y psicoterapeuta invitada, quien apeló por el respeto, la dignidad y la igualdad para ellas. “¿De dónde sacamos autoridad y poder para discriminar y violentar a otro ser humano?”, preguntó.

Durante la ponencia, impartida en el auditorio “José María Morelos y Pavón”, de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Riesenfeld cuestionó sobre aquello que define ser mujer. El cuerpo, los comportamientos y actitudes, la capacidad de procrear, los roles sociales y las preferencias sexuales son mecanismos que tradicionalmente se utilizan para este propósito; sin embargo, dijo, no sirven para ello.

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“Para ser mujer sólo basta sentirse mujer”, refirió en reiteradas ocasiones. “Si una paciente por cuestiones médicas pierde su ovario, no deja de ser mujer; si yo no me maquillo, sigo siendo mujer. ¿Qué pasa con las lesbianas, sólo porque no les gustan los hombres dejan de ser mujeres?, cuestionó.

Al respecto, afirmó:

“Ser mujer va más allá del rol social o de si tenemos vagina o pene, es más bien una vivencia, un sentirse mujer que se expresa, vive y muestra de muchas maneras y por ello hay que hablar de todas, como las chicas trans”.

Para profundizar en el tema, habló de una joven transexual que en su adolescencia fue sorprendida en varios intentos de mutilarse sus genitales masculinos, por sentir que no correspondían a su identidad. Hoy defiende los derechos de la comunidad trans. Riesenfeld narró que esta activista gritó al mundo que no hay necesidad de esconder su pene, para afirmarse a sí misma como una mujer.

Desafortunadamente, lamentó la conferencista, las personas tienden a encasillar a las mujeres trans como hombres sólo por el hecho de que tienen órganos masculinos, un error que deriva de la tendencia equivocada de definir a un hombre y a una mujer por sus cuerpos. “Lo mismo sucede si nos basamos en la preferencia sexual, las actitudes, los comportamientos… Encima, tendemos a violentar y discriminar a lo diferente”.

Agregó que el género -lo que una cultura define como masculino y femenino en un tiempo en particular- ayuda a comprender cómo lo que se asocia a ser un hombre y a ser una mujer se modifica en función de las necesidades económicas y políticas de cada época.

“La masculinidad y virilidad en tiempos de las monarquías, donde el maquillaje y el encaje eran recurrentes entre varones para demostrar poder social y adquisitivo, se transformó a la del hombre rudo y trabajador, de manos ásperas y brazos fuertes, debido a la redistribución de la riqueza. La primera imagen dejó de ser atractiva, pues la segunda representaba, para los nuevos tiempos, la capacidad de generar bienestar cuando no había reyes. Hoy en día, en un mundo en el que hombre y mujer trabajan, la moda es unisex porque el trabajo también lo es”.

 

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