Conciencia, e-book de Daniel Mocencahua

Redes Sociales

portada_opt

“Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”, le debemos esa receta a José Martí. Nuestro mundo es diferente al de Martí, pero escribir un libro sigue siendo una necesidad ontológica. Aquí, El Dr. Daniel Mocencahua Mora cumple la trinidad martíana dándonos una selección de joyas, producto de su curiosidad y de su insaciable amor por la lectura. Hablando Con-ciencia relata algunas de las excursiones de Daniel a las lejanas tierras del conocimiento. Lo que nos ha traído son curas para el aburrimiento y estimulantes para la curiosidad.

El libro que el lector tiene en sus manos puede leerse en cualquier orden. Los veinte textos aquí reunidos tuvieron su origen en el blog Con-ciencia, que escribe Daniel en radiobuap.com

La riqueza de los temas abordados es exuberante. Hay recomendaciones para participar en concursos tecnológicos o para hacer y escribir divulgación científica. Daniel puede hablar con la misma frescura de la teoría de gráficas, despertar nuestro interés al comprender cómo entró la ciencia en la letra de las canciones del grupo de rock Queen, hasta plantearnos necesariamente los temas de discusión sobre la inteligencia artificial y los robots. Casi nadie se queda fuera, mi gremio es reconocido en Pumba el cerdo, perdón, digo el facóquero astrónomo. Pumba, siempre creyó que las estrellas que admiraba junto con Simba y Timón eran esferas distantes compuestas de gases incandescentes.

Las damas matemáticas mexicanas Olga Medrano y Emma González desfilan por estas páginas, junto con Hipatia, Hedy Lamarr y Maryam Mirzakhani.

Mark Zuckerberg y la sonrisa de Julieta Fierro no podrían faltar. La tortuga de Logo también llegó a la cita. Esta es una verdadera celebración de la curiosidad.   Tengo la sospecha que la nave que usará Daniel para explorar otros sistemas planetarios posiblemente será un Starshot.

Daniel está muy bien preparado para brindarnos este viaje guiado a la ciencia y la tecnología. Es investigador especialista en matemáticas de la Facultad de Ciencias de la Electrónica (FCE) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Es coordinador del Departamento de Gestión del Conocimiento. Su esmero en el quehacer de la divulgación le valió la presea “Luis Rivera Terrazas” en 2016.

Recientemente impartí en la librería del Complejo Cultural Universitario (CCU) un taller, donde planteé un acercamiento a la ciencia, usando a la literatura como excusa. Usé la novela policiaca del Dr. Jorge Volpi titulada En Busca de Klingsor. Mientras me preparaba para la última clase, Daniel me llamó para invitarme a escribir una presentación para su libro. Acepté su invitación emocionado. Daniel me mandó la versión de su libro en formato PDF, usando el correo de Facebook. ¿Se sorprendería el lector si le digo En Busca de Klingsor también es abordado en Hablando Con-ciencia? En efecto, Georg Cantor, el padre de los números transfinitos, le dio la ocasión a Daniel para incluirlo. Hablando Con-ciencia es en realidad un metalibro, difícil de clasificar. Me recordó a los libros de Juan José Arreola.   Arreola escribió algunas historias que se podrían considerar dentro de la ciencia-ficción, también era un excelente jugador de ajedrez. Pero esta vez no asistió al libro de Daniel.

Hay una anécdota histórica sobre el valor de aprender ciencia. Se refiere a Euclides de Alejandría y la enseñanza de la geometría. Dice que un joven después de aprender la primera preposición con Euclides pregunto “¿Qué gano yo con aprender estas cosas? Euclides llamó a su esclavo y le dijo: dale tres dracmas, pues debe obtener ganancia de todo lo que aprende”.   Tres dracmas es poco dinero, en este libro hay conocimiento que puede ayudar a mitigar un ataque terrorista a nuestras redes de comunicación, aumentar la producción, generar nuevas formas de aprendizaje, abrir nuevos mercados, buscar yacimientos de oro en Marte, etc.   Al hacer productivo el conocimiento, también estaremos empujando la frontera de la ciencia.

Le pasé una de las historias de este libro a mi hijo de 13 años. Después de leerla con curiosidad, Allan me dijo que le había encantado. Aunque mi experimento se limita a dos lectores. Estoy seguro que este libro será un gran éxito. Todos quedarán satisfechos, pues hay para todos los gustos: hay de dulce, de chile, de sal y de manteca.

Dr. Omar López Cruz

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

Be first to comment