Mis películas favoritas de matemáticas

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A todos nos gusta el cine. Pero no a todos nos gustan las Matemáticas. Es algo curioso porque las matemáticas son uno de los productos culturales  con más presencia en la historia del hombre.

A pesar de que son películas de matemáticas la mayoría son muy entretenidas y hay misterios, aventura y emoción.  Algunas son biografías, o momentos en la vida de un matemático. Otras son francas ficciones usando conceptos matemáticos. Otras más son juegos y divertimentos. Y no faltan las historias de amor fraterno, de pareja, platónico.

Te platicaré algunas de mis favoritas.

Donald en el país de las Matemágicas.

(Donald in Mathmagic Land, Les Clark y otros, Disney Productions, 1959)

Comenzamos con una animación y lo hacemos con un corto clásico. Varias generaciones han descubierto, al igual que el pato Donald, que las matemáticas son parte de la música, el billar o la belleza en el arte. Me encanta sobre todo la presentación de Pitágoras y los pitagóricos y la razón dorada. La encuentras completa en línea y no dura más de media hora.

Sobresale la frase de Galileo:

Las matemáticas son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el universo

Recuerdo la impresión que tuve cuando la vi por primera vez, sobre todo de la técnica que propone para jugar al billar. Desafortunadamente no es de mis juegos favoritos, pero como matemático es muy interesante. Me recuerda un capítulo, tal vez de los mejores de Star Trek Enterprise, Carbón Creek, en donde tres vulcanos caen a la tierra y deben pasar desapercibidos. Pero se les acaba la comida y para conseguir dinero aceptan una apuesta en el billar. T’Pol pregunta a su compañero si está seguro de ganar, pues de perder ella debería salir con el apostador. Su compañero le recuerda que el juego se basa geometría y física básica. Y aunque al principio parece ir perdiendo, en la siguiente escena los vemos salir de la tienda con bolsas llenas de alimento.

El punto y la línea

(The Dot and the Line: a Romance in Lower Mathematics, Chuc Jones, MGM, 1965)

Chuck Jones es conocido por animar a muchos de nuestros más queridos personajes de la infancia: Bugs Bunny, el Coyote y el Correcaminos, en inclusive Tom y Jerry. En su magnífica web puedes ver algo de su trabajo.

Basado en un libro del arquitecto Norton Fuster, la línea (que en inglés es masculino) enamora al punto (dot). La forma en como se desarrolla esta historia de amor en pura geometría es algo que ni a los mas reacios a las matemáticas puede dejar indiferentes. De paso le digo que con este corto animado Chuc Jones se ganó un Oscar.

 

El hombre que conocía el infinito

(The man who knew the infinity, Matt Brown, Animus Films, 2015)

No sonó tanto como debiera, y curiosamente es una de las películas que he podido disfrutar con mis niños. Habla de la vida de Sirinivasa Ramanujan, sobre todo su relación con Hardy. Me emocioné al ver a uno de mis ídolos, aunque saliera de manera marginal, Bertrand Russell. Me encanta la forma  como se presenta la figura pequeña de Littlewood y la interacción con Hardy y Ramanujan. La película no presenta novedades en cuanto a lo que puedes leer de su vida, pero es bonito ver encarnados a aquellos personajes que has leído en las anécdotas que en la película son escenas. El chiste de que Littlewood no existe, sino que solo es una invención de Hardy para echarle la culpa si se equivoca.

Me parece que en esta obra se muestra muy claramente cómo es que los matemáticos a veces no tenemos palabras para explicar cómo nos llegan las ideas. Aquí Ramanujan, un hombre con profundas raíces religiosas, no tiene mejor manera de describir cómo es que las fórmulas llegan a su mente prodigiosa que por medio de la inspiración divina. “La diosa me las dice en sueños”. Algo que Poincaré mencionaba en su ensayo de Ciencia y Método, sin religión, como dejar trabajar al subconsciente para ayudarnos a encontrar las soluciones.

Una ecuación no tiene para mí ningún significado a menos que exprese un pensamiento de Dios.  Ramanujan

 

Midiendo al mundo

(Die Vermessung der Welt, Detlev Buck, Lotus film, 2012)

Inicia con la historia del pequeño Gauss metiéndose en problemas por calcular, sin hacer cuenta alguna, la suma de los números del uno al cien.

Esta escena me parece una alegoría: cualquiera puede sumar 1+2, o inclusive hasta 10, pero para sumar hasta cien o bien se tiene persistencia, o como se muestra, genialidad.

La película muestra las vidas de Gauss y Humboldt, que son de la misma provincia y cuya vida coincide al principio y al final. De pequeños van al ver al duque Ferdinand con distintas propuestas y de grandes regresan con sus resultados. Humboldt con sus viajes muestra la fauna y riqueza del mundo, y con sus mediciones genera avances de la geografía. Gauss se dedica a mejorar la estructura algebraica de los números y a su modo tiene también la medida del mundo. No por nada se le llama “el príncipe de los matemáticos” Su cara aparece en los billetes de diez marcos alemanes junto con la campana de Gauss. Inventó el método de los mínimos cuadrados, mismo que usó para predecir la órbita de Ceres.

Debemos admitir con humildad que, mientras el número es puramente un producto de nuestra mente, el espacio tiene una realidad fuera de ella: por tanto, a priori no podemos describir completamente sus propiedades. Carl Friedrich Gauss

X+Y

(X+Y, Morgan Matthews, Origin Pictures, 2014)

Nathan tiene problemas con el tacto. Ni su madre puede darle un abrazo. Ha perdido a su padre en un accidente y su vida no tiene emociones, solo le importan las matemáticas. Pero la falta de interacción humana lo pone en problemas, y solo el amor de su madre, como no, le salva del mundo al encontrarle un maestro que le ayude: ha sido seleccionado para las olimpiadas matemáticas. Y ahí encontrará el amor.

Me gusta, me recuerda un poco a El curioso incidente del perro a la medianoche, que reseñé por acá, pero no es lo mismo. Es una historia que ver con los chicos, de un amor juvenil, un poco complicado pero salpicado de retos matemáticos.

Pi: el orden del caos.

(Pi: Faith in Chaos, Daren Aronofsky, 1998)

Estaba en un congreso de matemáticas en Guadalajara y anunciaron que presentarían esta película. Recuerdo que la acababan de estrenar y que era todo un privilegio verla.

Tal vez en ese momento solo se conocía la del pato Donald como otra película de matemáticas.

Ahí estábamos, sentados en el auditorio, sufriendo con Max Cohen por no poder entender el mundo solamente con matemáticas. Repitiendo el mantra de Max:

  1. Las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza.
  2. Todo lo que nos rodea puede representarse y comprenderse mediante números.
  3. Si dibujas un gráfico con esos números, aparecen patrones. Por tanto: en la naturaleza hay patrones por todas partes.

Pero conforme la película avanza te preguntas si ver la vida de ese modo únicamente es lo más sano.

La película es perturbadora, y no por las matemáticas, sino por la persecución por los hombres de traje y los misterios de los patriarcas judíos que quieren que Max use su chip para descifrar la cábala.

Desde entonces se ha convertido en una película de culto. No la puedes dejar de ver.

 

Vitus

(Vitus, Ferdi M. Murer, Sony Pictures Clasics, 2006)

Vitus es un niño que solo quiere eso, ser niño. Pero su mamá quiere que sea niño genio, un genio del piano. Vitus se rebela y deja de tocar al darse un golpe en la cabeza, lo cual lo convierte en un niño normal. O eso creen todos. Y entonces empieza una relación con el abuelo, con el que sí quiere tocar, con el que monta una empresa que cotiza en la bolsa y se vuelven millonarios. Debes ver todo lo que Vitus hace con ese cerebro privilegiado.

Se nos acabó el espacio y quedan varias películas por recomendar. Si tienes un poco de paciencia las conocerás en una entrega próxima.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

1 Comment

  • Responder febrero 2, 2017

    Alejandro romero

    “la habitación de Fermat” otra gran película en donde las matemáticas son el protagonista.

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