#Podcast Santo contra los Reyes Magos

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Al terminar la lucha del lunes en la Arena Puebla, el Santo recibe una llamada en su reloj.

-Santo, habla el inspector García. Hemos recibido noticias de que alguien ha secuestrado a tres sujetos del oriente. Necesito verte para darte información clasificada que no puede darse por este medio.

– ¡Iré de inmediato inspector!

Santo toma su capa plateada y se dirige hacia su hermoso auto convertible, color plata. Mientras avanza raudo por las calles hacia el punto de encuentro, una casa de la colonia la Paz, trata de comunicarse con su novia Lorena, sin éxito.

El inspector García le abre de inmediato y le ofrece, sin pensar, servirle una bebida. Se da cuenta de su error de inmediato: Santo no bebe alcohol. Así que le pone un vaso de jugo y le explica.

–  Rotwang ha publicado en su cuenta de Twitter que pronto se vengará de ti. Eso no nos preocuparía si no fuera porque la Interpol nos ha dicho que a los que ha secuestrado son ¡los reyes magos!

– Eso quería decir cuando escribió que se vengaría de mí.

– Así es Santo. Susanita, mi niña, ya ha escrito su carta y mañana la enviaría en un globo azul. Él sabe que tú eres un defensor de los niños y quiere provocarte con este secuestro.

– ¿Y tiene idea de donde se encuentran?

– Yo no sé si lo sabes o no, pero Lorena, tu novia, es una de nuestras mejores espías. Desde ayer los estuvo localizando y lo último que supimos es que se encontraba en algún lugar en los fuertes.

– ¡Aquí mismo!

– Si, seguramente quiere ponerte una trampa. Lo malo es que Lorena ha dejado de comunicarse desde la mañana.

– Con razón Lorena no responde mis llamadas. Tal vez la haya atrapado

Acuerdan salir en autos separados y se dirigen a los fuertes a buscar a Rotwang, con suerte no ha lastimado ni a los reyes mago ni a Lorena.

Llegan cerca de las dos de la mañana, se han retrasado por un retén en la diagonal. Los agentes insistían en que mostrara los papeles del auto y que se quitara la máscara, o soltara una feria para dejarlo ir. Tuvo que regresar el inspector, que ya andaba hasta la China Poblana, a rescatarlo diciendo que hicieran el paro o le avisaba a su cuate el jefazo.

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En el fuerte de Loreto no hay ruido, sin embargo, se ven siluetas moviéndose en las sombras. Se acercan sigilosos, pero uno de los malos se da cuenta y da la voz, por lo que inicia una pelea entre los dos valientes y diez malosos. Pelea desigual para ellos porque el Santo, lanzando patadas voladoras, porrazos, llaves, y saltos mortales desde la tercera cuerda, logra dejarlos fuera de combate. El inspector García ha recibido un golpe casi desde el principio por lo que poco ha logrado hacer, sin embargo, se levanta de inmediato una vez terminada la pelea y sigue al Santo que ha encontrado una entrada.

Buscando entre los túneles han encontrado una habitación con tres personas sentadas en la penumbra. Al encender una luz ven a tres regios personajes que reaccionan como desorientados.

-Sus majestades, hemos visto a rescatarlos.

-Eso mismo – dice el inspector García desde la puerta montando guardia.

Sin embargo, dos de ellos toman por lo brazos al Santo y el tercero al inspector, y los llevan con Rotwang. Fueron tan rápidos que el Santo no pudo reaccionar.

Han recorrido un túnel muy largo, seguramente ya no están en el cerro de Loreto, sino en alguna parte en la ciudad.

En un salón amplio se encuentra Rotwang, con su cara de desquiciado moviendo palancas y oprimiendo botones aquí y allá en un enorme tablero.

– ¡Has caído en la trampa Santo! Veo que no has podido con mis robots.

– Nos cayeron por sorpresa. Aunque no me extraña de ti que no les hayas puesto las tres leyes de la robótica en sus cerebros.

– Es que no tienen cerebros. Los controlo con este tablero. ¿Crees que soy tonto? Si dejo que tengan cerebros y no tengan las leyes de Asimov, ¡los robots podrían destruir a la humanidad! Y lo que yo quiero es ¡controlar a la humanidad!

Santo trata de zafarse de los robots, pero es imposible, tienen una fuerza tremenda.

– Espero que no haya lastimado a los reyes magos, y a Lorena. Sus robots no se ven muy confiables.

– No sé quién es la tal Lorena, pero los reyes esos están bien. Se encuentran en la puerta de al lado. Y ahora voy a terminar contigo.

En ese momento Lorena aparece con un arma en la mano.

-¡Deténgase Rotwang!, ¡desactive a los robots!

Rotwang mueve los controles y uno de los robots se dirige hacia Lorena, quien le dispara directamente a la cabeza. El robot continúa impávido hacia ella y la atrapa de un brazo. Ella lucha por liberarse soltando mas disparos.

Santo aprovecha y empieza a luchar con el robot que lo sostiene, y después de aplicarle una palanca logra zafarse.  Ayuda a Lorena quien al verse libre va hacia los controles y busca un modo de apagarlos. A Santo le están danod una paliza mientras Rotwang ríe a carcajadas y el inspector garcía mira sin poder hacer nada.

Finalmente a Lorena se le ocurre algo, rodea el tablero y desconecta los cables de alimentación del mismo. Los robots se detienen, se han vuelto como tres estatuas con poses graciosas.

El inspector logra zafarse y corre tras Rotwang que huye por los túneles. Se escuchan balazos a lo lejos, seguro del inspector tratando de deterlo.

Lorena y Santo se abrazan, se dan un beso apresurado y van a buscar a los reyes. Usan las últimas balas de Lorena para abrir la puerta.

Ahí están. Tres hombres atados y amordazados. Al soltarlos se ponen en pie y de inmediato recuperan su real dignidad. Llega el inspector, Rotwang se ha escapado por una puerta secreta que no logró encontrar.

-Gracias – dicen, y cada uno da la mano a sus libertadores.

-Ahora podremos continuar con la entrega. Hemos perdido varios días.

– ¿En algo les podemos ayudar? – Pregunta el inspector

– No lo sé reponde- Melchor

-Son demasiados juguetes- dice Baltazar

– Se necesita magia para lograrlo – sentencia Gaspar

El Santo, con una sonrisa tras la máscara y poniendo su pose mas majestuosa responde:

Tenemos tecnología, y toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible la magia.

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Este es un pequeño homenaje a uno de mis héroes, y al niño que no ha dejado de estar en mi. ¡Feliz 6 de enero!

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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