Industria automotriz continuará su crecimiento en México: Economista BUAP

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El futuro del sector está en los países emergentes como el nuestro: Huberto Juárez

BUAP. 23 de enero de 2017. Pese a los señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la producción de automóviles en México no decrecerá, pues depende en gran medida de los objetivos comerciales y estrategias de las corporaciones: “Sabemos que el futuro del sector está en los países emergentes como el nuestro”, sentenció Huberto Juárez Núñez, investigador de la Facultad de Economía de la BUAP.
Apuntó que la firma de pronósticos LMC Automotive espera que los fabricantes de automóviles continúen invirtiendo en México durante los próximos cuatro años, a pesar de las amenazas arancelarias y sociales del presidente Donald Trump. El país ofrece las mejores condiciones para sus modelos de negocio: subsidios, pocas exigencias, así como facilidades de negociación a favor de los intereses comerciales, afirmó.
En una ceremonia celebrada en Berlín, Huberto Juárez recibió el Blue Planet Award 2016, un premio que se concede a quienes luchan “por un mundo sin explotación y sin opresión”, como Vandana Shiva, activista india en favor del ecofeminismo. Durante un homenaje en la Facultad de Economía de la BUAP, el académico galardonado expuso sus preocupaciones sobre el impacto que generará en la industria automotriz mexicana algunos eventos recientes, como la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y de Audi a Puebla.
En 2015, informó, China, Corea, India, México, Rusia, Turquía y República Checa –clasificados como “países emergentes” de gran importancia para el sector- produjeron 40 millones 815 mil unidades. Durante la crisis más profunda de la industria –en 2008 y 2009- fue este grupo el que registró más crecimiento, en contraste con el bloque de países industrializados productores: Estados Unidos y Japón.
Lo anterior debido en gran parte al desempeño del gigante asiático, que al inicio de la crisis manufacturó 8 millones 672 mil autos –cifra equiparable con la producción estadounidense de ese año y mucho menor a la nipona-, para salir de ella con 18 millones 265 mil unidades, a diferencia de las industrias comparadas, que tendieron a la baja.
Juárez Núñez señaló que este comportamiento se debe al interés de las corporaciones en ampliar sus alcances comerciales, mediante el traslado de la manufactura a países emergentes, con la lógica del toyotismo: “la descentralización de la producción, una tendencia que inició en los ochenta para que naciones como México se encarguen del ensamblado de automóviles, es la razón por la cual los países emergentes son el pivote de la industria”.
Pero no son los países –industrializados o emergentes- los que determinan el rumbo de la industria. Son los grandes consorcios los que definen su propio futuro: Volkswagen -que tuvo un crecimiento extraordinario durante y después de la crisis, pero que se revertió luego de que saliera a la luz su fraude-, Toyota, Daimler, General Motors, Fiat, EXOR, Ford, Honda, Nissan, BMW, SAIC, Hyundai y China FAW.

La manufactura automotriz de México ante Trump

Huberto Juárez reforzó su conclusión al mostrar evidencia de los esfuerzos que desde hace unos años muchas transnacionales han hecho para transferir de México a Estados Unidos la producción de alta gama, reorganizarla y fortalecer la industria en aquel país:
“La respuesta más clara de los proyectos norteamericanos de retraer la parte fundamental de su industria a su país se dio en el otoño de 2011, con el resultado de las negociaciones entre General Motors y el sindicato de trabajadores automotrices norteamericanos; productos que originalmente se iban a producir en China, Brasil y México ahora son producidos en las diversas plantas de GM en los Estados Unidos”. Más tarde, Ford y Chrysler harían acciones similares.
El economista recordó que Trump twitteó recientemente una felicitación a Sergio Marchionne, director de Fiat-Chrysler (EXOR), por anunciar una inversión de mil millones de dólares para expandir las fábricas estadounidenses, que corresponde a la sugerencia del presidente de trasladar la producción de automóviles de México a Estados Unidos. Se le preguntó si la elección se debió a la presión, a lo que Marchionne respondió:
“No he hablado con el presidente electo ni con sus asesores. La decisión ha sido parte de una estrategia de largo tiempo, se remonta a 2015. No hay nada inusual en este paso. Es simplemente una continuación de la reorganización de la base de fabricación estadounidense para tratar y cuidar el crecimiento, para los mercados locales e internacionales de las marcas Jeep y RAM. No hay nada extraño acerca de esto”.

La manufactura mexicana supera la producción automotriz de Canadá

En América del Norte, la segunda región más importante del sector, empresas de países emergentes e industrializados de Europa, Asia y el propio continente concentran la mayor producción en zonas donde no existe una cultura sindical arraigada y es posible operar con los mínimos derechos laborales.
En Michigan, origen de la tradición automotriz de Estados Unidos y donde los sindicatos tienen un gran nivel de incidencia, General Motors, Ford y Chrysler manufacturan sus productos de gama alta. En contraste, Texas, Oklahoma, Arkansas, Louisiana, Alabama, Tennessee, Georgia y los estados de Carolina cuentan con unidades de producción similares a las ubicadas en países emergentes. Ahí existen plantas de empresas asiáticas y europeas que acompañan a las nacionales.
Después de la crisis de 2008-2009, Estados Unidos, Canadá y México manifestaron un déficit de producción. Aunque las tres naciones se recuperaron, México reflejó un mayor crecimiento que Canadá, que durante los últimos cuatro años no ha podido incrementar el número de unidades. En 2009, México manufacturó un millón y medio de autos –poco más que Canadá- y en 2015 logró la cifra de 3 millones y medio, aproximadamente un millón 300 mil unidades más que los canadienses, que han presentado un ligero decremento desde 2012.

“Hay investigadores que celebran que la producción mexicana de vehículos se está incrementado, al punto que actualmente supera a la de países como Canadá, sin considerar que la tendencia, el futuro de la industria automotriz está en los países emergentes, debido al interés único de las corporaciones en incrementar su rentabilidad, a costa de salarios por debajo de la media de países industrializados, el cobro de bajos impuestos y la ayuda de los subsidios gubernamentales”, aseguró el académico.

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