Michel Vélez Hernández, estudiante de la BUAP nos cuenta sus experiencias de su estancia en Bogotá Colombia

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por: Michel Vélez Hernández

A mis 21 años, no había tenido la oportunidad de viajar fuera de México y no fue sino hasta la última convocatoria de intercambio académico de la BUAP, que me animé a realizar los trámites sin saber, realmente, cuál era el margen de posibilidades que tenía de ser aceptada. Apostándole todas las ganas y mucha energía, hoy tengo 3 meses y pico en Bogotá, Colombia. De un momento a otro, me di cuenta que no serían unas vacaciones de una semana y que tampoco estaría con mi familia. Viajaría sola, por primera vez y durante 5 meses a un país nuevo.

La experiencia académica sin duda ha sido asombrosa. Nuevamente viví un “primer día de clases”, conocí nuevas personas y tuve que acoplarme a otro tipo de evaluaciones y a otros maestros, sin embargo, la experiencia y desarrollo personal es lo que hoy me tiene más contenta y satisfecha. Administrar mi dinero, tiempo, tener lista mi ropa, saber hacer las compras, comparar precios, cuidarse y ser responsable de mis acciones y decisiones, han sido las situaciones a las que me enfrenté desde el primer día y a las que hoy les debo, lo diferente que me siento ahora ¡Y para bien!. Sin duda, uno aprende a valorar.

Al principio imaginé que no sería tan complicado, después de todo, es un país latinoamericano, hablamos el mismo idioma y tampoco está a la vuelta del mundo. Sin embargo, hoy puedo compartirles que no debemos fiarnos de ello. TODO CAMBIA. No manejamos el mismo vocabulario, a pesar de hablar español, la comida es muy distinta y las nociones que tenemos de Colombia o del colombiano están absolutamente distorsionadas. Es normal. Lo mismo sucede con lo que ellos piensan de nosotros.

¿Cuándo me imaginé estar explicando qué es una cemita, una memela o una chalupa?, para ellos, todo es similar o parecido a “lo que siempre pide el chavo del 8” o bien, explicarles que aunque sí comemos mucho picante, tampoco es que se lo untemos al pan como mermelada y lo comamos solo así, como muchos de ellos piensan.

Por mi parte, acostumbrarme a que aquí se coja –casi- todo (jajaja), a llamarle marica a un amigo en lugar de wey o a entender la diferencia al momento de ordenar un tinto, un pintao, un café, un café con leche o un perico. ¡¿Qué tal?!

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En la actualidad, subo fotos y videos a mis redes sociales con el objetivo de invitar a mis amigos, compañeros y familiares a que viajen, conozcan y se animen a salir de su zona de confort, pero principalmente, para cambiar la perspectiva que tenemos sobre Colombia. No es por presumir mi estancia, es simplemente una forma de manifestar una enorme invitación. Créanme cuando les digo que Colombia no es lo que pensamos. Este país intenta, ¡y quiere!, mostrarle al mundo tantas cosas buenas que tiene y en las que está trabajando, rompiendo así, varios prejuicios y paradigmas que existen.

El eje cafetero por Quindío, el cerro de Monserrate en Bogotá, el cañón de Chicamocha en Santander, además del ballenato, los bocadillos, las arepas, el aguardiente, ¡y más!, son experiencias y delicias que tiene Colombia para ti, para nosotros, para el resto del mundo.

Infinitamente agradecida con mi amada Universidad –BUAP- y con Colombia por su recibimiento y calidez, ¡te invito!, a que te animes, a que te arriesgues. No te puedes perder una experiencia así.

Desde Colombia, un beso y abrazo hasta mi México querido. ¡Nos vemos pronto!

 

Michel Vélez Hernández es estudiante de la licenciatura en Comercio Internacional y actualmente está haciendo una estancia en la  Universidad Santo Tomas en Bogotá, Colombia.

 

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