Entrevista a Ana García Bergua

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Portada de La tormenta hindú y otras historias de Ana García Bergua, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

Portada de La tormenta hindú y otras historias de Ana García Bergua, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

 

 

El 4 de noviembre se dieron a conocer los ganadores de los premios literarios del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). El premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada fue para Ana García Bergua, por su libro La tormenta hindú y otras historias, publicado por el sello Textofilia Ediciones.

El jueves 27 de octubre, la maestra estuvo en El Informativo Nocturno para platicar sobre el taller de cuento que impartió en la ciudad de Puebla, y de paso para hablarnos sobre el libro que resultó galardonado. 

 

Óscar Alarcón. A pesar de que nosotros tenemos una enorme tradición en el país de talleres de cuento, hay otros espacios en los que se realiza la escritura, ¿cuáles son esos otros espacios que le llaman la atención?

Ana García Bergua. Más allá de los talleres, en cualquier lugar, en cualquier café, en donde sea uno se puede poner a escribir y compartirlo. Eso es lo importante.

Creo que muchos jóvenes que escriben, a veces uno dice por qué no se juntan, están en la misma universidad, están en el mismo salón a veces, y no se juntan a compartir lo que escriben. Finalmente esa es una gran tradición y un gran apoyo.

 

ÓA. Después de leer los cuentos que vienen en La tormenta hindú, uno se da cuenta que el cuento goza de muy buena salud en México, ¿es posible seguir escribiendo cuentos en nuestro país?

AGB. ¿Por qué no? Además es un género para nuestro modo de vida actual. Yo que vivo en la Ciudad de México, la gente no tiene tiempo de nada porque ocupamos nuestra vida en trasladarnos de un punto al otro. Yo creo que no hacemos otra cosa ya.

Entonces se debería de leer cuentos en los trayectos, porque para la continuidad de la novela o de un libro largo, necesita uno tiempo. El cuento se presta para esos ratitos ahora que tenemos la vida interrumpida, para leer en corto y recibir una imagen o un estímulo que te deja girando.

 

ÓA. La mayoría de textos que aparecen en La tormenta hindú son cortos pero no llegan a la minificción, ¿por qué le agradan los textos cortos sin llegar a ser minificciones?

AGB. A mí me gusta fabular. Me gusta imaginar situaciones, me gusta pensar cómo nos comportaríamos en tal o cual dilema o situación o lugar. Ese rango de páginas a mí me funciona bien cuando no es novela pero me funciona bien en el cuento.

Me siento cómoda ahí, no escribo más corto. Creo que eso está más cerca de la poesía.

 

ÓA. ¿Está usted de acuerdo con las campañas que recomiendan leer 20 minutos al día?

AGB. No. A mí se me hace medio tonto eso. No creo que nadie pueda convertirse en lector por prescripción médica.

Creo que si un niño no ve leer a sus papás, por más 20 minutos que le lean no va a tomar el hábito de la lectura. Es como si te obliga a comer espinacas alguien que jamás come espinacas, le dices “¿por qué yo tengo que hacer eso?”

Los padres tienen que leer. Los maestros tienen que demostrar que sí leen y que sí les gusta leer y que no nada más están dando las lecturas de los programas. Es una pena que se haya convertido en una obligación algo que es tan rico y tan placentero.

 

ÓA. En una sociedad como la nuestra en donde abundan las razones para llorar, ¿se nos ha olvidado reír?

AGB. Cada vez está más difícil. Yo que trato de reírme por salud y me salen cosas chistosas, a últimas fechas la situación lo pone muy complicado.

 

Imagen promocional del taller de cuento en Puebla de Ana García Bergua, cortesía del CECAP

Imagen promocional del taller de cuento en Puebla de Ana García Bergua, cortesía del CECAP

 

ÓA. El cuento que da título al libro La tormenta hindú, habla sobre unas formas de erotismo en edades que se vuelven tabú: el erotismo entre los abuelos, ¿qué formas de erotismo le interesan para escribir?

AGB. Me he interesado más por la comedia que el erotismo. Será que soy medio pudorosa. Me interesa más la comedia. Se toma muy en serio el erotismo, siento que ahí sí no hay risa. La gente se pone poética y solemne, apaga la luz, saca las velas. Siento que eso es bonito, es muy interesante. Desde luego hay toda una tradición de la poesía y de la filosofía, el Marqués de Sade.

A mí me interesa más el humor en el erotismo, siento que eso sí está un poco menos desarrollado. El humor es una forma de desmitificarlo un poco, de desacralizarlo. Un autor que siento que lo hace un poco es Fabio Morábito, tiene un cuento de una señora que está en una funeraria, era una desnudista… no entiende uno bien qué era esa señora pero están sus clientes sufriendo mucho… tienes que leer el cuento porque al final se ríe uno, es una risa muy mediterránea sobre el tema. Siento que comparto un poco la ligereza.

Yo pensaba en los nombres de las posturas del Kamasutra, y me daban mucha risa. Entonces de ahí salió lo de la tormenta hindú. Me dije que me iba a inventar unas posturas que no sabía ni cómo son, pero ya la gente se las imaginará.

 

ÓA. ¿Es difícil ser escritora en México?

AGB. No sé en qué términos… Ser mujer sí da susto. No una mujer de mi edad pero para las jóvenes sí me preocupo mucho. Nuestras hijas, nuestras sobrinas, las hijas de nuestros amigos. Uno vive pendiente porque por todo esto de la trata todos nos hemos vuelto mercancías y cada vez es peor. A mí eso sí me tiene muy preocupada.

En cuanto a ser escritora, creo que hemos abierto espacios, creo que tenemos muchos más espacios que antes. Aunque todavía no hacen libros de entrevistas que incluyan a mujeres y hombres —y los separan— pues ahí van.

Es un ejemplo de mercado, de cómo las mujeres tenemos nuestro propio nicho, que se va ampliando. No sé si los colegas la miran a una igual con la misma consideración profesional.

 

La tormenta hindú, de Ana García Bergua (Textofilia Ediciones, 2015)

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