¿Qué tanto sabes sobre los Dioses de la tecnología?

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Hefesto es un dios interesante para los que hablamos de tecnología, puesto que en la mitología griega es prácticamente el padre de la misma. En una versión de su mito es engendrado por Hera, sin ayuda alguna, celosa de que Zeus hiciera brotar a Atenea de su cabeza. Sin embargo, nace tan feo que su propia madre lo lanza del Olimpo y al caer queda deforme del cuerpo.

En esta parte del mito ya tenemos algo que reflexionar, pues Atenea es bella y es la diosa de la sabiduría, de la civilización, de las artes, de la justicia y de la estrategia. Sin embargo, Hefesto, que nace de la envidia, es el dios del fuego y la forja, así como de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y la metalurgia. Es feo, lisiado y cojo.  Aunque no debiera extrañarnos pues la sociedad griega de estos mitos es una sociedad esclavista, que deja el trabajo para los esclavos y enaltece la labor intelectual por sobre todas las cosas, dando pie al surgimiento de los filósofos, los amantes de la sabiduría.

Como buena tragedia griega la vida de Hefesto tiene muchas tristezas. Baste decir que, aunque logra esposarse con Afrodita, la más bella entre las diosas y mortales, ella lo engaña con Ares, el dios de la guerra.

Según el mito, sus artes y poder son robados por Prometeo para dárselos a los humanos, que sufrían de frío y hambre. Así que el fuego del carro de Helios y el arte de la fragua, permite domar el hierro, una de las primeras tecnologías, la techné. El castigo de Prometeo es ser atado con una cadena a un monte mientras un águila come su hígado.

Aristóteles describe el arte (techné) como una acción a partir de la cual el hombre produce una realidad que antes no existía. Cuando los griegos emplearon el término techné, que traducimos por influencia latina (ars), no debemos interpretar sólo las “bellas artes” (pintura, escultura…) sino todo tipo de producción en la que, a partir de la acción humana, se crea una realidad que antes no existía. El zapatero, el escultor, el armador de barcos, el orfebre… todos ellos son artistas en la medida en que su trabajo es una técnica, una capacidad para producir algo que anteriormente no existía. Diego S. Garrocho Salcedo

Hablando de artes, Hefesto también creó a la primera mujer, Pandora, para que llevara consigo el ánfora con todas las desgracias para los hombres.

En el videojuego del Dios de la Guerra, Hefesto cuenta otra historia.

Pareciera que esa primera tecnología no era gran cosa, pero uno de los más grandes griegos la mejora sustancialmente creando el torno, la palanca, y la polea. Y si bien hay otros inventores, a mi parecer es Arquímedes uno de los más grandes de su época, al grado de convertirse en leyenda. Es muy conocida su expresión ¡Eureka!, ¡Lo encontré!, al hallar el modo de saber cuánto oro había en la corona del rey sin destruirla.

Pero la parte tecnológica que nos interesa la podemos ver en las máquinas para defensa de su ciudad, Siracusa. Arquímedes hacía máquinas temibles capaces de voltear a un barco, o lanzar pesos increíbles por el aire. La simple mención de su nombre hacía temblar a los enemigos. Pero lo más impresionante tal vez sea el rayo de la muerte que se dice que quemaba a los hombres y a los barcos enemigos.

Muchos  han logrado  rehacer el rayo de la muerte de Arquímedes:

Vale la pena también mencionar Arquitas, conocido como el padre de la mecánica. Es reconocido por haber construido una paloma que volaba por sus artes mecánicas.

Muchos griegos célebres, y en particular el filósofo Favorino, un hombre muy estudioso de las antiguas tradiciones, han descrito de manera inequívoca una maqueta de paloma que volaba, realizada en madera por Arquitas con una construcción especial que seguía los principios de la disciplina de la mecánica. Evidentemente estaba equilibrada mediante contrapesos y se ponía en marcha por un soplo de aire que escondía en su interior […].  Noches áticas de Aulo Geli

Tal vez el artilugio haya sido algo parecido al ornitóptero de Da Vinci

¡Imagínate haber visto volar algo así hace 2300 años!

Hay quien ha querido decir que éste es el primer drone de la historia, pero esta denominación poco a poco se va dejando a vehículos autónomos no tripulados, no solo para aparatos voladores.

Estos drones, que primero tenían forma de avión y ahora ya son hexacópteros (como un helicóptero pero con seis motores) o cuadracópteros (cuatro motores) la mayoría de las veces, han pasado de ser experimentos militares, armas y juguetes, a convertirse en herramientas para hacer mediciones o revisiones de construcciones y hasta películas.

Primera película grabada solo con drones

 

Para los griegos lo más común es que los ingenieros hicieran sobre todo máquinas de guerra. Como Polido de Tesalia, que inventó el ariete y la helépolis, una torre móvil que permitía asediar lugares fortificados. En la película del señor de los anillos se muestran estas torres, en la batalla por Minas Tirith

Las catapultas que construyera Isidoro de Abido bien pudieran ser como las que se ven en esa película también.

Filón de Bizancio también habla sobre máquinas de guerra, pero tiene un invento menos bélico, el molino de agua. Durante mucho tiempo fue una fuente de energía tanto para moler los granos, como para los telares y hoy en día las hidroeléctricas.

 

Y cómo no mencionar a Herón de Alejandría, con su máquina de vapor conocida como eolipíla, nombrada así en honor al dios Eolo, dios del viento.  Mira una versión moderna.

Toda esta tecnología, al principio simple, ha servido para resolver los problemas de la vida diaria desde hace tiempo. Piensa un poco y verás que si.

Y como uno de nuestros temas favoritos es el de la robótica volvemos a mencionar a Hefesto como creador de Talos, un gigante de bronce que protegía a Creta.

“…Pero el broncíneo Talos, desgajando peñascos del recio acantilado, les impedía amarrar sus cables a tierra. Él, entre los semidioses había quedado de la estirpe de los hombres que nacieron de los fresnos; el Crónida se lo donó a Europa para que fuese guardián de su isla, y él por tres veces daba a Creta la vuelta con sus broncíneos pies. Pero si bien…estaba formado de bronce y sin fractura posible, por debajo del tendón, en el tobillo, tenía una vena llena de sangre, y la membrana sutil que la encerraba era su límite entre la vida y la muerte….” Apolonio de Rodas, Las Argonáuticas, Canto IV. 1630

Mira a Talos en acción en la película Jasón y los argonautas. Esta escena es una obra de arte en lo que se refiere a la animación cuadro por cuadro, lograda por Ray Harryhausen

 

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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