Entrevista a Alejandro Teutli

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Alejandro Teutli, foto Óscar Alarcón para Radio Buap

Alejandro Teutli, foto Óscar Alarcón para Radio Buap

 

Por Óscar Alarcón (Twitter: @metaoscar)

26 de septiembre de 2016

 

El pasado 14 de septiembre se inauguró la exposición Alteridad Colectiva de Alejandro Teutli, en el Museo Universitario Casa de los Muñecos. Teutli actualmente imparte clases en la Preparatoria Emiliano Zapata de la BUAP.

 

Óscar Alarcón. En un país como el nuestro y con los temas que estás tratando, me parece urgente que las personas se acerquen a tu obra.

Alejandro Teutli. En general a otras cosas. Me parece urgente que las personas se acerquen a su propia vida. Son espectadores de su propia vida y su vida es verse en imágenes a través de redes sociales. Y ahí están viviendo porque a fin de cuentas tienen una presencia con los demás pero nada que valga la pena.

Por esos medios, muy pocas veces la gente publica cosas que valgan la pena. Es una manera de estar presente en el mundo 5 minutos. Y la vida y el sentido de la existencia se diluyen en esas madres. No estoy en contra, a fin de cuentas hay que utilizarlas —también estás fuera de cierto mundo si no las utilizas—. Se está perdiendo la concepción del “yo” porque te insertas en una colectividad.

 

Los espectadores, de Alejandro Teutli, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

Los espectadores, de Alejandro Teutli, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

 

ÓA. En la serie de los dibujos de “El Espectador” los ojos están muy marcados en el trazo, son expresivos, y las bocas están cerradas, calladas, hemos llegado a la era pornográfica más allá de lo sexual: no hay que hablar, hay que estar viendo siempre.

AT. Es el sentido de la imagen obscena, de la que han hablado varios. Nos quedamos como espectadores que ni siquiera tienen mucho qué hacer porque ya hay instrucciones dadas. Simplemente hay que seguir patrones y no salirse de los lineamientos, porque si te sales de ahí tienes que obligarte a pensar o incluso hasta ser creativo, de pronto ¿no?

 

ÓA. Platícanos sobre las temáticas de tus cuadros “Creación” y “Éxodo”, no vemos las referencias bíblicas de la religiosidad más que en los títulos pero sabemos que hay una referencia directa a la religión.

AT. Son un guiño. Una especie de analogía. Si algo rescato del Génesis es que hay una especie de todopoderoso o de todos poderosos que están entretejiendo un montón de cosas en donde los demás solamente estamos —literalmente— esperando a que terminen de tejer las bufanditas al cuello. Tiene que ver con el poder. Son situaciones que tienen que ver con nuestra existencia y con la curiosidad.

Hoy en día ser curioso está prácticamente fuera de la agenda de la gente. No hablo de ser chismoso y metiche ¡que aquí en Puebla es una maravilla! Todo el mundo está más al pendiente de la vida de los demás que la propia. Es ser espectadores mutuos.

 

Creación, de Alejandro Teutli, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

Creación, de Alejandro Teutli, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

 

 

ÓA. Y el todopoderoso es el dinero.

AT. No solamente el dinero per se, sino quién lo hace: se imprime. No tenemos la soberanía para imprimir nuestro papel moneda. El papel moneda se inventó por el deterioro o escasez de la moneda que se sustentaba a sí mismo, por lo menos en cuanto al metal.

Los que ahora imprimen el papel moneda son los que tienen el control de todo. Tienen a sus empleados —que son los políticos—, tienen a sus peones o soldados —que son las grandes corporaciones—.

A fin de cuentas es muy triste que detrás de todo se genere el control, que ni siquiera es riqueza sino papeles, con un valor simbólico. Si encontráramos un portafolio repleto de dólares en esta habitación sería maravilloso, pero si hubiera una catástrofe natural espantosa, esa chingadera dejaría de tener valor porque habría escasez de todo.

Somos un país que ni siquiera se puede autosustentar. Y eso está bien jodido, porque olvidamos al campo e incluso hasta la manufactura. Antes, cuando éramos niños todo lo que te compraban era hecho en México, y ahora no. La manufactura es completamente ajena y no digamos la producción del campo. Ese tipo de cosas —que a mí se me hacen muy básicas y que tienen que ver con la condición humana de todos— se vuelven invisibles porque ahorita no tenemos una crisis verdaderamente extrema y por ello seguimos con nuestro papelito y su valor simbólico.

 

ÓA. Regularmente cuando pensamos en el Éxodo, pensamos en la partida, y en tu cuadro el personaje que está huyendo está viniendo hacia nosotros, hacia el espectador. No nos vamos hacia otro lugar sino que regresamos hacia nosotros mismos.

AT. Y aparte de todo viene de ningún lado. Está en un paraje en donde no hay más que una jauría que lo sigue. La escena también se convierte en algo completamente simbólico, porque no es el hecho de haber retratado a los perritos. Tiene que ver mucho conmigo mismo. Llega un momento en el que uno quiere escapar hasta de su propia existencia, al nivel del sujeto cuando estás completamente doblado, jodido por alguna circunstancia de la vida.

Tampoco soy una persona que vea todo terrible y que no tenga ánimos, entusiasmo y pasión por la vida, al contrario: precisamente por eso es que hay muchas cosas que a uno le preocupan. Creo que hay maneras distintas de ver el mundo, de habitarlo y de relacionarnos entre nosotros, apelando a la sensibilidad e inteligencia, más que a la voluntad de otros.

 

ÓA. Cuando uno escapa de sí mismo, escapa de su cotidianidad, y ni siquiera es porque vivas en un infierno.

AT. Creo que el arte también tiene la posibilidad de generar un acercamiento extraordinario con lo ordinario, con la vida en general. Ahí es donde radica la verdadera transformación del artista, por medio de su visión del mundo que está contenida en su trabajo.

No creo en machacarle todos los días a la gente lo jodida que está. De pronto hay ciertas tendencias a hacerlo, a juntar imágenes e información de la propia realidad y machacársela a la gente e incluso hacerla pasar por arte. Lo que creo es que debe de haber un filtro, tiene que estar tamizado porque si no se queda en un modo distinto o emparentado de presentar la información a la gente.

Creo que el arte debe de mostrar algo sobre nuestra realidad, sobre nuestra condición humana, lo que estamos pasando. Kandinsky ya lo dijo: “toda obra de arte es hija de su tiempo”, la obra va a reflejarlo.

Lo que trato de hacer son imágenes imposibles o absurdas, independientemente de que le entres a la temática de todo el trabajo en conjunto, para que digas: “¿qué carajos es esto?, ¿qué clase de disparate estoy viendo?”, que sea una imagen con la que no puedas tener contacto en una realidad cotidiana.

Es difícil competir con el mundo en el que todo el tiempo nos están bombardeando con imágenes. Hacer imágenes estáticas, hablo desde la perspectiva como dibujante y pintor —sobre todo como dibujante— es un reto.

No sé si sea afortunada o desgraciadamente pero he trabajado más en solitario —casi como un escritor y eso tú lo entiendes muy bien—, estar con uno mismo, estar filtrando la realidad y de sacar mi producción de forma solitaria. Hoy en día no es tan bien visto entre los artistas porque si no eres parte de un colectivo estás perdido, si tu obra no genera interrelaciones de distinto tipo… Creo que se puede pero desde otra perspectiva.

Lo que menos me importa de mi obra es el tema porque está ahí. Lo que realmente me importa es la forma en la que el contenido va a llegar a materializarse, de qué manera voy a presentarlo, qué va a suceder con las imágenes, cómo van a estar construidas, qué es lo que va a enfrentar el espectador.

 

Celebración, de Alejandro Teutli, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

Celebración, de Alejandro Teutli, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

 

ÓA. En “Celebración” aparece el absurdo: el tipo que está bailando Gangnam Style, pero además tiene la máscara, ¿es el absurdo del tiempo contemporáneo?

AT. Completamente. A veces es hilarante ver y tratar de entenderlo. A veces uno se pregunta, “¿por qué carajos pasan estas cosas?, es increíble”, pero pasan. Estas situaciones pasan a nuestro alrededor, prácticamente nuestra realidad tiene muchas cosas en común con mucha gente de otras partes. En general nuestra vida es mucho más parecida a la de un citadino en Milán o uno de Madrid o Barcelona o Houston, que con alguien que vive en la Sierra Negra.

Este es un cuadro en el quería que diese la sensación de que fue pintado con merengue. Que no te remitiera al óleo, a la parte sobadita de la pintura o incluso al realismo fotográfico. Esas cosas ya no me interesan. Tiene que ver con esa parte matérica, en donde la pintura se chorrea, se embarra, como si fueran pastelazos.

De alguna manera te estás divirtiendo, estás en el carácter de celebración. Uno de los personajes es una mujer que tiene un faldón ridículamente largo, de donde salen unas cabecitas y cuerpos de muñecos, haciendo alusiones a un montón de cosas sin tener que poner el dedo en la llaga de decir: “voy a hablar del crimen organizado”.

En algún momento tenía intereses por ese lado pero creo que hay formas más sutiles y menos conectadas con lo cotidiano, es decir, con el carácter de darles por medio de mi trabajo un sentido extraordinario.

Antes mi trabajo era más explícito, pero ahora estoy buscando otras formas. Estoy buscando incluso reírme de mí a través de mi obra. No es en pos de hacer una crítica social porque los que la hacen pareciera que están fuera de esa crítica: “los que están mal son todos los demás”. Jamás nos asumimos como parte del problema y creo que en la medida en la que lo hagamos podremos empezar a hacer algo en donde podamos incidir en las personas de una manera directa, una acción.

 

Alteridad Colectiva, exposición de Alejandro Teutli, en el Museo Casa de los Muñecos, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

Alteridad Colectiva, exposición de Alejandro Teutli, en el Museo Casa de los Muñecos, foto de Óscar Alarcón para Radio Buap

 

En este caso mi acción estuvo realizada en el momento en el que muestro la obra. Pero seguimos estando encerrados en cuatro paredes, la obra está colgada y posiblemente la mayor parte del tiempo nadie vendrá verla. Es ahí donde se puede generar el absurdo: “si estás tratando de decir cosas por medio de tu obra, por qué rayos no te buscas foros u otros lugares donde haya más posibilidades en donde la gente tenga contacto con el trabajo”. Eso lo estoy pensando.

Se dio la oportunidad de exponer aquí y hay gente que sí ha tenido el contacto. Digamos que empieza a ser parte de mostrarme. No puedes trasgredir, cautivar, conmover o simplemente causar un cuestionamiento, si no lo haces primero contigo mismo. En mi caso creo que esto fue lo que pasó: tiene que ver con cuestiones personales no sólo en el sentido de mi relación con otros en lo laboral o lo social sino en lo muy personal en la parte afectiva y emocional.

 

Alejandro Teutli, foto Óscar Alarcón para Radio Buap

Alejandro Teutli, foto Óscar Alarcón para Radio Buap

 

ÓA. ¿Esta exposición es el Éxodo de Alejandro Teutli?

AT. Yo creo que sí. Creería que es una especie de nacimiento. Es trasladarme hacia otro sitio que no había pisado antes, a la tierra prometida: creo que mi tierra prometida está en los papeles en blanco. En cosas que me voy a arriesgar a hacer.

Estas obras que se pueden ver como obras de gran formato se tienen que ver como apuntes de libreta. Lo que quiero ahora es expandirme completamente, realmente liberarme desde el papel, que sea una catarsis desde lo personal y de todo lo que me preocupa. A fin de cuentas son cosas que nos preocupan a todos. O por lo menos a los que intentamos desarrollar una sensibilidad. Y usar la inteligencia porque también se atrofia.

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