¡Ahí viene el coco!

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coco2016

Mientras vemos sus pies de garras de ave, y sus alas moverse, y su horrenda cara, de pronto se apaga la luz y nos hacen brincar del susto con un grito terrorífico.

Es la bruja, que a diferencia de las leyendas europeas en las que reconoces a las brujas  porque usan escoba y sombrero, ésta se quita los pies, se desfigura la cara y hecha a volar por los aires para buscar un niño para chuparle la sangre. Mírala:

Este es uno de los participantes del Cocotrón 2016, realizado el 22 de octubre.

En el 2004, los del Hipercubo, nos preguntamos si era posible hacer un concurso tan interesante como el Sumobot, que se hacía en primavera, pero en otoño. Y nos pareció buena idea hacer algo relacionado con el día de muertos. Esta tradición mexicana que busca recordar a nuestros seres queridos que nos han abandonado. Y que no tiene tanto arraigo en los jóvenes porque se opaca con el Halloween, sobre todo por el disfraz y la búsqueda de dulces.

Aunque todavía recuerdo que de niño lo más emocionante de las fechas de finales de octubre y principios de noviembre era pedir la calaverita. Los niños cortaban una caja de zapatos haciéndole ojos y boca, y dentro una vela prendida, y con ella iban por la calle pidiendo calaverita. Y los adultos le metían una moneda a la caja por la boca.

Así que me pareció que una buena manera que los jóvenes se interesaran en nuestras leyendas era que crearan algo sobre ellas. Y qué mejor que un animatrónico para mostrarlas en movimiento.

Un animatrónico es un dispositivo mecatrónico que simula a un ser animado. Al principio eran personas o animales, y de hecho el primero en hacer animatrónicos fue Disney para su parque atracciones. Con el paso del tiempo se han usado para las películas de fantasía o ciencia ficción.

Inicialmente se agregaban motores a muñecos o títeres, logrando muchas veces efectos realistas impresionantes. Basta decir que el robot en la primera película de Terminator era un títere en la mayoría de las tomas, y un animatrónico, sobre todo en la segunda película.

Una vez decidido el tema del concurso buscamos definir las reglas, ya que no teníamos conocimiento de algo parecido. Si bien habíamos oído de otros concursos de animatrónicos, no vimos que tuvieran el elemento cultural que nos interesaba.

Así que en la primera convocatoria calificábamos los animatrónicos de acuerdo al criterio de los jueces, que eran profesores de la misma escuela de electrónica, pero les pedíamos que puntearan más si la leyenda era mexicana.

Por cierto, que también es bueno tener un nombre atractivo para un evento, por lo que nos dedicamos a pensar cómo llamar a este concurso. Y como en el Hipercubo siempre hemos sido varios integrantes, siempre surge una buena idea entre todos. Así es como se nos ocurrió que, dado que tenía que ver con leyendas relacionadas con el miedo, pues usamos al Coco, que es un ser que aparece hasta en la canción “…porque si no viene el Coco ¡y te comerá!”. Y como estábamos en una escuela de electrónica pues le agregamos “tron”, de electrón, y así surgió “Cocotrón”.

Recuerdo que en el primer Cocotrón se presentaron solo tres animatrónicos: una llorona, que movía sus manos y se movía sobre un riel; una cabeza animatrónica con la apariencia de la Catrina de Posadas; y un búho, que nunca se movió pues se quemó la tarjeta de control, pero que cada pluma estaba hecha a mano.

Ahora que el evento ya está en su año número 12, la convocatoria está consolidada en cuatro elementos. Investigación sobre la leyenda, mito o historia del personaje (20 puntos). Diseño, movimiento e ingeniería del animatrónico (30 puntos); Presentación y estética (30 puntos). Documentación del proceso de construcción (20 puntos). Y también hay premio que el público otorga mediante un voto, y que no siempre coincide con el voto del jurado.

Aquí podemos ver el detalle de los movimientos del Franciscano sin Cabeza, uno de los concursantes de este 2016, que ha quedado en cuarto lugar:

En todos estos años las leyendas recurrentes han sido la Llorona, la Catrina, el Charro Negro, Monjes, dioses de la cultura azteca, entre otros.

Este año tuvimos una mujer maldecida como la llorona.

También un dios azteca: Miclantecutli

Músicos que tocan ya difuntos:

 

Una leyenda poblana acerca de una gitana:

 

 

Y una leyenda moderna

Evaluar estos trabajos de manera justa es realmente difícil, por lo que generamos un grupo de jurados para apoyarnos. Siempre invitamos a profesores internos y a investigadores de otras instituciones, expertos en el área de robótica. La riqueza de sus experiencias ayuda en este difícil trabajo. Y hemos visto que es una actividad que se toman muy en serio: hacen preguntas sobre la técnica, piden que les muestren el interior de los animatrónicos, e inclusive hacen preguntas sobre la leyenda y corrigen si creen que hay error.  Muchas veces hemos tenido artistas plásticos como asesores o como jurados, y eso ayuda a mejorar la estética en el evento.

Un argumento que en la primera ocasión sirvió para que nos dejaran hacer este concurso era que es un ambiente de aprendizaje no formal, en donde se evidenciarían los saberes de los participantes. Dicho de manera más sencilla: en este concurso TODOS los participantes aprenderemos de los demás, y todos mostraríamos lo que sabemos hacer. Los concursantes mostrarían sus habilidades de investigación documental, de diseño y construcción, y de trabajo en equipo. Los jueces compartirían sus saberes del tema y de la forma de evaluar. Los organizadores su trabajo en equipo y la habilidad de resolver problemas como van apareciendo.

Pero lo más importante de este concurso en realidad, es que todos nos divertimos.

 

 

 

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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