Satán rechazó mi alma de Juan Carlos Hidalgo

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Satán

Antes de iniciar la reseña quisiera abrir un paréntesis. ¿Han tenido la oportunidad de hacer una lectura en donde seas uno de los personajes? Revisen el primer relato Mezcal con soda y otros tóxicos. Es una situación muy extraña verte plasmado en las páginas platicando con otros personajes “reales” y con los “jefes” de la movida. Me entristece que esos encuentros sólo sean posible en la ficción; corrijo: gracias al prodigio de la literatura de Juan Carlos Hidalgo; y la verdad es que es muy divertido. Este juego entre la realidad y la ficción, entre el periodismo y la literatura es la columna vertebral del libro. Vemos desfilar a lo largo de las páginas a rockstars, filósofos, periodistas, personalidades de la vida nocturna de varias ciudades de México, todos juntos formando parte del mundo literario de Juan Carlos Hidalgo.

Debo reconocer que la lectura de Satán rechazó mi alma la hice con hambre, es un libro que está poseído por un alma Pop, en donde subyace siempre una sensibilidad sombría y luminosa, oxímoron que lleva al lector a prenderse con los recorridos, las venturas de un narrador rebelde, ahogado de contracultura.

El rock y la literatura en México siempre han tenido un buen amasiato. De hecho, dentro de la obra de Juan Carlos Hidalgo, tenemos un par de antecedentes: Rutas para entrar y salir del Nirvana (2014) y La vida sexual de P.J. Harvey (2015) que escribió con Ilallalí Hernández.

Los primeros libros de la generación de la Onda son la referencia que tenemos más a la mano y a partir de ese momento se funda una tradición cultural que sigue dando buenos resultados. Satán rechazó mi alma de Juan Carlos Hidalgo continúa con esa tradición, pero también provoca una ruptura, ya que dentro de su propuesta literaria no está el tomar la música como el soundtrack del trama; sino que hace un ejercicio de introspección en la psicología de los personajes.

Hidalgo, tiene una gran ventaja, como uno de los críticos musicales más importantes del país, conoce, vive, se emborracha de rock y su pasión lo hace conocer a profundidad a sus personajes. En algunos casos los describe en situaciones clave sobre sus carreras como artistas, reconstruye ese momento mágico en donde el artista está en el proceso creativo, donde la idea de una canción revolotea y de pronto se hace realidad; en otras profundiza en sus biografías. Uno de los textos que más llamó mi atención fue Escenas bipolares de pecado y rock and roll, relato en donde habla de Daniel Johnstone, uno de los personajes más encantadores que ha dado la cultura pop norteamericana: “Me da pena contarlo, pero mis peores canciones vinieron cuando trabajé en McDonald´s. Pensé que aferrarme a una rutina cambiaría mi estado de ánimo. Contar con un poco de dinero fijo a la semana no me caería mal y la gente dejaría de decir que soy un inútil sin remedio”.

Por otro lado, no quisiera dejar de hablar sobre los poemas: Nocturno etílico (pegado en un muro de Camden Town), Jonnie & Bert (canción para noches de luna llena), Ácido, Cruel & Pop, Hip Pop Mutante, Un saboteador arrepentido interroga al león de San Telmo, poemas que revelan desde la locura de sus protagonistas el lado más íntimo y oscuro de las almas que han dado sentido a nuestra cultura.

Satán rechazó mi alma de Juan Carlos Hidalgo seguramente está llamado a ser uno de los mejores libros de este año.

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