Mitos sobre la sexualidad humana

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Por: Raúl Romero

Es algo común que una considerable parte de las creencias e ideas personales estén definidas por la cultura popular.  Es decir, existen creencias que son adquiridas como consecuencia de la vida en sociedad. Pero ¿cómo pueden influir en la vida sexual de una persona, aquellas ideas y creencias que surgen en la  esfera cultural y social?

La sexualidad humana también  puede encontrarse ligada a “verdades” que parecieran incuestionables, y son transmitidas de generación en generación, de boca en boca, pero que realmente no tienen forma de ser comprobadas.  Es así que surgen creencias sobre la sexualidad que originan mitos sobre la misma, y dan lugar a ideas erróneas que se encuentran presentes en la formas de ejercer la sexualidad. Algunos de los mitos que se forman por creencias entorno a la sexualidad son:

Mitos sobre el orgasmo

Algunas ideas sobre la sexualidad están fundamentadas en creencias  equívocas entorno al orgasmo.  Ya que a veces es común encontrar creencias sobre la duración de las relaciones sexuales y que éstas son delimitadas  por la eyaculación masculina.  Otro mito común  es la creencia de que el orgasmo simultáneo es sinónimo de un buen encuentro sexual, sin embargo, la idea de conseguir orgasmos simultáneos puede bloquear las experiencias como algo placentero y generar preocupación por una satisfacción simultánea.

Para romper con algunos mitos sobre el orgasmo, es necesario comprender que el orgasmo es solo una parte del acto sexual, pues las caricias, juegos eróticos, aspectos afectivos, preferencias sexuales, las circunstancias, fantasías sexuales  y demás factores   encuentran en juego no solamente para la presencia del orgasmo, sino que también para el disfrute de una sexualidad satisfactoria. Por ello, el orgasmo es parte del acto sexual, más no es la única finalidad.

Mito sobre los afrodisiacos:

Resulta  popular la creencia de que ciertos alimentos funcionan como “afrodisiacos” que elevan el deseo sexual. Algunos de los alimentos más señalados como afrodisiacos pueden ser chocolates, nueces, aguacate, higos, avellanas, entre otros. No obstante, son insuficientes las pruebas científicas determinen si existe una relación entre el apetito sexual y el consumo de ciertos afrodisiacos.

No instante, existe  cierto grado de convicción y sugestión podrían explicar la efectividad de algunos alimentos como afrodisiacos. E incluso ésta supuesta efectividad, podría deberse a sus propiedades y efectos: tal es el caso del chocolate, el cual  libera dopamina en el cerebro y podría aumentar las sensaciones de bienestar y de placer en el sexo. Éste podría estimular la liberación de serotonina en el cerebro, pero esto no significa que el chocolate sea un alimento “mágico”, y su consumo predisponga al deseo sexual.

Pero más allá de la idea de los afrodisiacos, la predisposición a las relaciones sexuales en ambos sexos, depende de distintos factores: como el estado de salud física o mental, el grado de estrés, la seguridad derivada de la autoestima, el interés por el sexo, etc. Son éstos factores que repercuten en la presencia o ausencia del deseo por tener relaciones sexuales, y tienen mayor peso que el consumo de afrodisiacos.

Mitos sobre los deseos eróticos

¿Son realmente los hombres quienes más deseos eróticos tienen? Aunque generalmente los varones pueden tener mayor libertad de expresar plenamente su sexualidad, lo cierto es que aquello no implica que el sexo femenino no pueda también tener deseos en torno a la sexualidad y esto resulte totalmente natural.

Realmente no existe manera de medir la frecuencia exacta en que un individuo piensa en sexo durante el día, y mucho menos si son hombre o mujeres quienes piensan más en sexo. Por ello sería erróneo pensar que solamente los varones son quienes “siempre tienen ganas”.

Simplemente en torno a éste mito, sucede que muchas veces la mujer tiende a limitarse al tocar algunos temas en torno al sexo, e incluso limitar su vida sexual en función al aquello que es socialmente aceptado, estableciendo una limitante en los descubrimientos de nuevas formas de conseguir relaciones sexuales sanas y placenteras. Caso contrario que sucede en los varones, pues éstos pueden expresar sus inquietudes, experiencias y deseos relacionados al sexo, sin ser algo “mal visto”.

Mitos sobre los deseos y sexualidad en la vejez

En torno a la senectud o la tercera edad, la sexualidad generalmente tiende a ser entendía como inexistente dentro de ésta etapa. Pues puede existir la idea errónea de que los deseo y fantasías sexuales desaparecen al llegar a cierta edad. Esta es una idea errona, pues no existen parámetros que delimiten cuando una persona deja de tener deseos eróticos en función de su edad, e incluso el acto sexual no forzosamente debe desaparecer con la llegada de la vejez, es decir, la relación sexual no solo ira únicamente centrada en el coito, sino que las caricias, o el contacto de la piel con la pareja,  puede ser una forma de vivir la sexualidad en el adulto mayor. El motivo de que exista un tabú en torno a la sexualidad en la vejez puede atribuirse específicamente a estigmas sociales y prejuicios de índole cultural.

 

Principales referencias:

  • López, E. (2001). Simbolismo de la sexualidad humana. [En línea]. 2da Edición. España. SAL TERRAE Santander. [Fecha de consulta: 22 de septiembre de 2016]. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=oPkhwjfM0L0C&printsec=frontcover&dq=sexualidad+humana&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwiWuZek5K3PAhVEySYKHZAIAugQ6AEIKDAC#v=onepage&q=sexualidad%20humana&f=false

 

 

Contacto: romeroc_raul@outlook.com

Estudiante de 18 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Algún día seré periodista, mientras tanto disfruto lo que hago.

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