Hoy a las 12 hrs. se presenta Alan Knight en el Salón Barroco de la BUAP

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por: José Carlos Blázquez Espinosa

El Dr. Alan Knight fecha, en Alella, España, el prefacio a su libro, La Revolución Mexicana, en 1984. Tiene entonces 38 años y su obra, erudita, rigurosa –púlcramente escrita en la que el análisis y la narración conviven armoniosamente– está destinada a ser consulta obligada para aquellos que quieren saber las causas de lo que ocurrió, cómo, y quiénes fueron los protagonistas en ese periodo definitorio de la historia de México.

Nacido en Londres, en el otoño de 1946, su infancia transcurrió en un barrio proletario del sur de esa ciudad. Crecido en la posguerra, durante el auge del estado del bienestar, se formó en un mundo signado por el conflicto entre el capitalismo y el comunismo. Cuando las fuerzas revolucionarias de Fidel Castro triunfan, en 1959, Alan Knight es un joven de 13 años; Erick Hobsbawm, el historiador marxista, testigo privilegiado del siglo XX, ha cumplido 42 años y en 1962 publicará The Age of the Revolution: Europe 1789-1848; es el mismo año en el que Los Beatles grabarán Love me Do.

Alan Knight estudia la licenciatura en Historia Moderna y se doctora, en 1974, en el Nuffield College de la Oxford University con la tesis “Nacionalism, Xenophobia and Revolution: The Place of Foreigners and Foreign Interests in Mexico”, 1910-15”, tiene 28 años y ha descubierto en la historia de México una mina de ricas vetas para la Historia Social. Mina y vetas que no abandonará  nunca, para fortuna nuestra.

Con la Revolución Cubana, América Latina reaparece como una gran interrogación en los escenarios de Europa. La utopía concebida en el siglo XIX se actualiza y el porvenir –cualquier cosa que ello signifique pero que se traduce en la esperanza de un mundo mejor– parece estar a la vuelta de la esquina. La insurgencia social que alcanza carta de naturalización en las elecciones de Chile en 1971 sufre un sangriento revés en 1973, al igual que en Uruguay; o como lo fue en Brasil en 1964 y en Guatemala 10 años antes; o como sucederá en la Argentina en 1976. Son tiempos de dictaduras militares, tiempos obscuros y también, pese a los reveses sufridos, de indignación, y esperanza. Oleadas de exiliados políticos sudamericanos emigran a Europa e Inglaterra; otros ven a México, como en su momento lo vieron los republicanos españoles, un país en donde fundar la resistencia y alimentar el sueño del regreso posible, regreso que en algunos casos tardará muchos años o en otros será imposible. Y México les parece tierra habitable no sólo porque la solidaridad se hizo patente, sino porque en él había ocurrido la primera revolución del siglo. La revolución a la que el Dr. Alan Knight dedicará no pocos años de su vida.

Todo ello forma parte de un contexto apresuradamente señalado en el cual se desarrollará la obra del Dr. Alan Knight. Pero este contexto no estaría completo si no se señala la presencia, en Gran Bretaña, de los historiadores agrupados en torno a la revista Past and Present, entre quienes destacan Edward Palmer Thompson, Christopher Hill y el ya mencionado Erick Hobsbawm, cuya influencia en América Latina resulta notable. El Dr. Alan Knight reconocerá lo importante de su presencia pero matizará la influencia por él recibida.

La obra del Dr. Knight es vasta, a La Revolución Mexicana, cuya traducción al castellano se hará por vez primera en 1996, le acompaña otra obra de largo aliento, una Historia General de México, que ha empezado a ser publicada desde 2002: Mexico. From the Beginning to the Conquest es el primer tomo; Mexico: The Colonial Era, el segundo; y Mexico: since Independence, el tercero. Revolución, democracia y populismo en América Latina, fue publicado en 2005; Repensar la Revolución Mexicana, en 2013; y La revolución cósmica. Utopía, regiones y resultados, México 1910-1940, en 2015, dedicado éste a otro gran estudioso de la revolución mexicana, el Dr. Friedrich Katz.

Los reconocimientos por él recibidos no son pocos. La Orden Mexicana del Águila Azteca le fue impuesta en 2010, año de la conmemoración del centenario del inicio de la Revolución Mexicana; en 2012 la Universidad Veracruzana le distinguió con el doctorado Honoris Causa. Ha sido profesor en las universidades de Essex, Oxford, California y Texas. Sus participaciones en incontables seminarios dan cuenta de su generosidad; las entrevistas otorgadas, que no son pocas, dan cuenta del interés que su obra despierta en los estudiosos de la historia de México y particularmente, de su revolución.

México y su revolución han sido objeto de estudio para numerosos investigadores extranjeros; intentar hacer su recuento resultaría injusto si se olvidara a alguno de ellos, lo cierto es que muchos han encontrado en el estudio de la Revolución el mejor sentido de su trabajo académico. Las miradas sobre este periodo no son pocas, su variedad pone a prueba los diferentes enfoques teóricos y metodológicos. Alan Knight no se siente poseedor de una verdad última sobre la revolución mexicana, pero no ignora la importancia de sus aportaciones. Al final del prefacio de la obra que le diera fama menciona que a veces ha debido deslizarse sobre “la superficie de algunos temas […] y a veces aventurar conclusiones que son provisionales o verdaderamente riesgosas. Si se las encuentra y corrige­­ –añade­–, tanto mejor. Se pueden entregar algunos rehenes mientras no se pierda por eso la guerra. En cuanto a mi batalla queda por ver si la historia me absolverá”.

Han pasado 32 años desde entonces y de seguro la Historia ha dado su veredicto: ignorar o no leer la obra del Dr. Alan Knight nos empobrecería irremediablemente. El interés que su obra despierta se hace patente con la presencia de nuestros estudiantes.

Su presencia, Dr. Knight, honra a nuestra universidad; por ella, y por su obra, le estamos profundamente agradecidos.

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