Entrevista a Antonio Salinas, ganador del XXX Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta”

Compartir

Salinas

 

El pasado viernes 5 de agosto se dio a conocer al ganador del XXX Concurso Nacional de Poesía “Efraín Huerta”, en Tampico, Tamaulipas. El ganador fue el poeta Antonio Salinas (Acapulco, Guerrero, 1977). Esta entrevista se transmitió en vivo en el Informativo Nocturno el lunes 8 de agosto de 2016.

Por Óscar Alarcón (Twitter: @metaoscar)

 

 

Dicen los cronistas de la ciudad que el conjunto

contrario tomó la delantera, el saldo:

dos levantones con lesión, un arsenal de disparos,

una madre que llora aún frente a un cauce de luz que se apaga,

y otros más trasladados en ambulancia.

Dos horas palpándome lo acalambrado

quitándome lo saudade, lo oscuro de los de casa.

Dos horas tirando piedras al mar de mi infancia

mientras chillan lentas sirenas ruidosas.

 

Óscar Alarcón. Éste es uno de los poemas de Antonio Salinas, ganador del XXX Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta”. Este premio llega a tu poesía en el momento en el que, de manera desafortunada, todo apunta hacia Acapulco, Guerrero.

Antonio Salinas. Sí. Últimamente las noticias no han sido tan alentadoras respecto a Acapulco. Este premio de alguna u otra manera me da muchas esperanzas y espero contagiar un poco a un Estado y a un municipio que está viviendo una situación muy complicada, muy ruda.

 

ÓA. ¿Acapulco es un lugar propicio para el surgimiento de la poesía?

AS. Sí. Sin duda que sí. Hay diversas temáticas que podrían abordarse. En mi caso —con el libro con el que yo gano— quizá el mar pueda parecer un lugar común. Para los acapulqueños el mar significa mucho.

Yo nací en un barrio costero cercano al mar, un barrio que no tiene calles, que sólo tiene callejones, entonces mi infancia la viví en la playa, en el mar. No recuerdo con precisión a qué edad comencé a nadar, pero yo era muy chico, casi por instinto me metí a nadar al mar, era muy pequeñito y ya sabía bucear, tirarme de clavados. El mar es muy simbólico para mí.

He tenido familiares que han sido pescadores. Particularmente a mí me encanta el mar tanto de día como de noche, lo disfruto enormemente, y eso de alguna manera influyó para que este libro brotara.

 

ÓA. ¿Cuál es la temática de La canción de los ahogados? ¿Continúa con la temática de tu poesía con la que abrí esta entrevista?

AS. El poema con el que abriste pertenece a otro libro, se llama Serial. Fue publicado por Tierra Adentro en 2011.

La canción de los ahogados es una suerte de homenaje a un tío que fue lanchero, que en una ocasión fue a altamar con bandera roja y estaba prohibido zarpar, sin embargo la necesidad de comer, porque tenía que regresar con pescados que vendían, lo hizo irse y ya no regresó.

Es algo que uno vive, mis primos eran casi mis hermanos —teníamos la misma edad— y ese fue uno de los detonantes por los que nace este libro.

 

ÓA. ¿Es un libro que habla sobre la violencia que en este momento se está viviendo en Acapulco?

AS. No. Habla de otra clase de cadáveres, cadáveres de los ahogados que murieron por diferentes circunstancias, incluso algunos que se suicidaron. En algún momento hablo de Virgina Woolf.

Estuve leyendo mucho a poetas que fueron suicidas, como Alejandra Pizarnik, Anne Sexton, Sylvia Plath que desafortunadamente vivieron una vida muy intensa, y que una de ellas se suicidó a los 30 años, muy jovencita. Siempre estamos peleando contra la muerte.

Creo que el poeta hace eso: una especie de resistencia ante la muerte.

 

ÓA. Ahora que mencionaste a estas poetas, ¿qué tan importante es la presencia femenina en tu poesía?

AS. En este libro fue fundamental. Y curiosamente las 3 jurados de este premio fueron mujeres. Quizá observaron esta sensibilidad para acercarse al terreno de la poesía hecha por mujeres. Y me refiero a grandes poetas no solamente a poetas suicidas, que las leí y releí.

Quien lea este libro se dará cuenta de que mi influencia está marcada por las poetas suicidas pero también una gran cantidad de poetas del continente americano que influyeron notablemente en el trabajo.

Y no solamente mujeres sino también grandes poetas norteamericanos, que estuvieron en estos 3 años —que fue el tiempo en el que se escribió y re escribió el libro— y que influyeron notablemente.

 

ÓA. ¿Ya sabes en dónde se va a publicar el libro?

AS. La propuesta de Cultura de parte del Ayuntamiento del municipio de Tampico es que se publique con una editorial local que ellos tienen. Se llama Ediciones Café Cultura. Sin embargo platicamos para ver si se puede hacer una coedición con alguna otra editorial y me dijeron que sí.

 

ÓA. En redes sociales vimos una fotografía en la que apareces con Isaí Moreno.

AS. Sí, él fue jurado del concurso de cuento “Rafael Ramírez Heredia”. Fui invitado un jurado a que leyera el dictamen porque hasta ese momento se hizo público, aunque los ganadores ya sabíamos, nos pidieron reserva hasta que se conociera públicamente, que fue el viernes pasado a las 7:30 de la tarde cuando se leyeron las respectivas actas.

 

ÓA. Además de tu trabajo como poeta también conocemos tu trabajo como promotor cultural en el Encuentro Acapulco Barco de Libros, sin embargo lo dejaste y ya estás en otro proyecto.

AS. Fueron 7 años que estuve dirigiendo este Encuentro y que fue creciendo poco a poco. A partir del séptimo año consideré sano para el Encuentro —y para mis proyectos personales— dejar que otro comité continuara con el proyecto, porque seguramente traían nueva pila, nuevos bríos, son más jóvenes, traían muchas ganas.

Muchas veces si te quedas en el mismo lugar uno no se da cuenta, consciente o inconscientemente, de que cae en una suerte de comodidad. Y empieza a afectar el proyecto o la razón por la que nace el proyecto, mejor preferí dejar estas riendas.

Sin embargo sigo conectado. Es un proyecto que para mí significa mucho, le tengo mucho cariño. Cualquier duda que tienen me preguntan, a veces me toman en cuenta con relación a los invitados y cualquier cosa saben que yo estoy para servirles pero ya no tomo ninguna de las decisiones en el Encuentro.

 

ÓA. ¿Crees que la lectura de poesía incide de manera directa en la sociedad?

AS. Sí, sin duda que sí. Creo que la poesía, como dijo Juan Gelman, es una forma de resistencia. Yo sé que con la poesía no vas a poder comer ni vas a hacer la revolución pero enriquece interiormente a aquel que alguna vez se le acerca.

No tengo la menor duda que la poesía es un arma con la que podemos limar asperezas con la ignorancia. Me parece trascendente que juegue ese papel en una sociedad que requiere de pequeñas luces, que le vaya mostrando el camino porque parece que el país va hacia un hoyo cada vez más profundo y más oscuro.

 

ÓA. Guerrero da muchos poetas.

AS. Claro, hay una lista enorme de poetas que yo admiro mucho, que son guerrerenses y que son mayores o menores que yo y que están haciendo muy buen trabajo, el caso de Jesús Bartolo, Ángel Carlos Sánchez, Jeremías Martínez como mayores. Y jóvenes como Ángel Vargas, Yelitza Ruíz, Adriana Ventura me parece que están haciendo cosas muy interesantes.

Be first to comment