La posibilidad del conocimiento científico: El contraste

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critisismoEn las siguientes líneas hemos de explorar desde la posibilidad del hombre como sujeto cognoscente, la pregunta ¿Puede el sujeto realmente aprehender el objeto? En el pasar de los años y de acuerdo a distintos contextos en que el pensamiento del hombre se ha dado, encontramos dignas de enunciarse en estas páginas algunas corrientes de pensamiento que podemos elucidar como posibles al problema de la posibilidad del conocimiento humano:

El dogmatismo

La esencia del conocimiento descansa en una relación entre el sujeto y el objeto que supone una intencionalidad consiente del sujeto por aprehender las propiedades del objeto, en el dogmatismo, esta esencia es desconocida, en esta “doctrina fijada” –como podemos entender al dogmatismo– se tiene la creencia ingenua de que el conocimiento nos es dado. El dogmatismo  entonces será una corriente epistémica en la que  no existe el problema del conocimiento, para el dogmatismo, la posibilidad de que el sujeto y el objeto entren en contacto de manera tal que el sujeto aprehenda las propiedades del objeto está  dada de facto.

Sin embargo, si revisamos el proceder histórico del pensamiento filosófico, podemos darnos cuenta de que el sistema de reflexiones de los presocráticos estaba fundamentado en el dogma, la duda de la dadivosidad del conocimiento de la naturaleza a los hombres inició con los sofistas. Los pensadores de la Grecia clásica previa a Sócrates se hallan en una confianza ingenua en la capacidad de la razón humana.

El término dogma aparece recurrentemente en la Critica de la Razón Pura de Immanuel Kant, sin embargo, el concepto de dogma para Kant es reducto en relación a la concepción del término que aquí utilizamos. Para Kant el dogmatismo es el proceder dogmático de la razón pura sin la crítica de su propio poder, esta corriente debe entenderse como la posición que cultiva la metafísica, sin saber la capacidad de la razón humana para cultivarla. Visto de esta manera, la filosofía prekantiana es dogmática, empero, la conclusión del término puede esclarecerse al afirmar que, no existe un dogmatismo general y fundamental sino un dogmatismo especial que bien puede ser metafísico, o lógico. El que plantea Kant es metafísico, el que planteamos frente al problema del conocimiento es lógico.

El Escepticismo

Insistiendo en la relación entre el sujeto y el objeto que hemos visto en las líneas anteriores, hemos de decir que en el escepticismo la posibilidad de conocer no existe, es decir, el sujeto nunca podrá aprehender las propiedades del objeto, por ello, las imágenes construidas en el sujeto no se corresponden con el objeto y tan sólo es posible la creencia más nunca el conocimiento. Es muy tentador juzgar las fases experimentales de cualquiera de las formas de averiguar la naturaleza como incorrectas y por tanto a sus resultados como creencias, sin embargo, pensar en la posibilidad del conocimiento como escéptico nos obliga a negar por ende los principios en sí del escepticismo, veremos: de acuerdo a esta corriente de pensamiento, no es posible en ningún caso llegar a la verdad, no es posible conocer; por lo tanto esta misma afirmación debería ser tan sólo una creencia y no una verdad, entonces la imposibilidad de conocer es incorrecta, es una creencia y por ende su contrario “conocer”, en determinados casos sería posible. Como hemos visto el error del escepticismo es en sí mismo su principio, podemos afirmar sin temor a errar que el escepticismo se niega a sí mismo.

El Subjetivismo y el Relativismo

Revisemos con cuidado la siguiente afirmación: “Lo que es verdad para un sujeto puede no serlo para otro.” Apúntese que, en el enunciado entrecomillado, el reduccionismo de toda verdad y moralidad a la individualidad psíquica del sujeto particular, siempre variable e imposible de trascender, sin posibilidad alguna de validez de una verdad absoluta universal, ello constituye una contradicción al primer esbozo del término “verdad” que ya antes habíamos señalado, decíamos con toda dureza que la verdad es la concordancia de la imagen construida por el sujeto con las propiedades del objeto, si el subjetivismo niega la validez de una verdad absoluta universal negará sus enunciados de forma similar al escepticismo. Sin embargo, no podemos asegurar que toda afirmación científica es una verdad absoluta, además la cronología de la ciencia desde los primeros acercamientos al pensamiento científico con las generaciones de astrónomos del siglo XVI nos ha enseñado que la teoría aceptada hoy es negada mañana, hoy es funcional, mañana incorrecta, vemos aquí que en la mayoría de los casos las afirmaciones científicas no son verdaderas, son creencias funcionales, más eso no significa que no exista la posibilidad de validar una verdad absoluta universal, quizá tan sólo las verdades no son halladas con frecuencia. Tal vez por eso Le Roy asegura que, la ciencia no puede enseñarnos la verdad, tan sólo puede servirnos como norma de acción.

Para el subjetivismo, la verdad se limita a un sujeto, el cual puede ser individual (una persona, un científico o un grupo de científicos) o bien puede ser general (el total de la humanidad). Empero, como ya hemos visto, la verdad es siempre verdad o no lo es, imposiblemente la verdad puede serlo para algunos y para otros no.

Por su parte, el relativismo pone el acento en que el subjetivismo es inevitable y tiene como causa el entorno, factores externos, por ejemplo la pertenencia a un grupo social, la época, las condiciones socio económicas y políticas de un lugar en determinado tiempo, etc. Es decir, para el relativismo “No existen verdades absolutas a causa de que los sujetos que las pretenden conocer están determinados por el tiempo y el espacio que a su vez les limita en tanto a la posibilidad de conocer”.

En ambos casos, subjetivismo y relativismo contienen el grave riesgo de negarse a sí mismas con un ejercicio tan simple como el que hicimos para demostrar el profundo error del escepticismo.

El Pragmatismo

Con frecuencia, la ciencia y sus esfuerzos se dirigen a un puerto en particular, olvidan y dejan de lado el sentido de la pregunta y proponen respuestas aventuradas enfilándose a perseguirlas y forzando sus “métodos” llegan a creencias funcionales aceptadas por la comunidad científica predominante de la época, estas respuestas están sumamente lejanas de constituir la verdad, son respuestas prácticas y útiles, al igual que los mecanismos políticos, técnicos, militares o eclesiásticos son enunciados ad hoc que dejan tranquila a la comunidad científica. Esta tranquilidad es con frecuencia resultado de la procedencia del financiamiento de las investigaciones, si una supuesta verdad es útil a los intereses de los financieros será aceptada, si no, no.

El pragmatismo es una corriente filosófica que afirma que la verdad lo es cuando es útil. Sin embargo, apegándonos a lo que hemos insistido como verdad, ninguna utilidad ni funcionalidad es importante o trascendente ni mucho menos determinante para que la verdad lo sea. La concordancia entre la relación objeto, imagen y sujeto no es dependiente de la funcionalidad.

Nos tomamos el tiempo y la tinta de enunciar las escuelas de pensamiento que han permeado a la ciencia y sus prácticas para tener la posibilidad de reflexionar sobre el hecho y el derecho de la forma en que pretendemos conocer en la práctica científica ¿Cuántas veces en ciencia las investigaciones son funcionales, pragmáticas y obedientes?

El Criticismo

Hasta el momento hemos de agrupar al dogmatismo por un lado y al subjetivismo, relativismo y pragmatismo por otro. Nos encontramos con dos “polos” en oposición epistémica, el primero sugiere en resumen que el conocimiento nos es dado y no hay razón para preocuparse de su verosimilitud y certeza. El segundo grupo puede resumirse en que no es posible el conocimiento puesto que o es sólo valido para algunos y otros no, depende de las circunstancias o es tan sólo funcional pero nunca verdadero, es decir, los polos no se reconciliarán jamás. Sin embrago, podemos reconocer una tercera vía que exige mucho más que las anteriores que o aceptan la verdad a toda costa o la niegan de igual forma, nos referimos a la filosofía de Kant, a la cual él mismo llamó Criticismo al considerar que, preguntarse por la naturaleza no debe ser una conducta dogmática ni escéptica, sino reflexiva y crítica.

Para el Criticismo, no se puede conocer la esencia de las cosas (Noúmenos) pero si se pueden conocer las apariencias de las cosas (Fenómenos). El estudio de la cosa en sí o de la esencia toca a la ontología, aunque, como vimos en nuestra indagación fenomenológica, la ontología no se preocupa por la concordancia de la imagen con el objeto, es decir no se preocupa por el conocimiento si no sólo por la cosa en sí. El origen de nuestro conocimiento son los sentidos (como ya lo había advertido Aristóteles en su libro primero de la Metafísica), pero los sentidos no engendran conocimientos por si solos, deben ser sometidos a la actividad intelectual. Por tanto se puede afirmar que el conocimiento si es posible pero nunca es intuitivo sino discursivo a través de los accidentes perceptibles de los objetos que generarán la imagen que el sujeto aprehende en suma a la inteligibilidad con que reflexionamos sobre aquellas apariencias expuestas.

Podemos entonces concluir que el conocimiento es posible sólo como producto de la actividad del intelecto volcada sobre los fenómenos de las cosas con un carácter crítico, no escéptico y no dogmático. Hasta la próxima ¡SIGAMOS DUDANDO JUNTOS!

eduardopinedav@ymail.com

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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