Entrevista a Víctor Roberto Carrancá

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Portada Tratado de las Espirales, foto Óscar Alarcón para Radio Buap

Portada Tratado de las Espirales de Víctor Roberto Carrancá, foto Óscar Alarcón para Radio Buap

Víctor Roberto Carrancá nació en la Ciudad de México en 1984, es autor de los libros El espejo del solitario (Ficticia, 2014) y Tratado de las espirales (Atrasalante, 2015). Becario del Programa Jóvenes Creadores del FONCA, generación 2015-2016. Radica en Puebla desde hace algunos años, maestro en Letras Iberoamericanas, egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM.

Por Óscar Alarcón

(TW: @metaoscar)

 

31 de mayo de 2016

 

 

Óscar Alarcón. Platícanos de tu acercamiento con la editorial Atrasalante, sabemos que es una editorial del norte del país. Llegar a una editorial como ésta debe de ser algo importante.

Víctor Roberto Carrancá. Sí, fue un acercamiento curioso porque Atrasalante ha sido una editorial —radicada en Nuevo León— que se ha dedicado principalmente a la poesía.

Es una iniciativa que el editor Iván Trejo, arranca con Juan Gelman. Prácticamente todos los números de su primera colección fueron de poesía. Y Tratado de las espirales abre la colección de narrativa, para mí fue una gran oportunidad.

Le agradezco infinitamente a Iván Trejo, quien en su momento se acercó y me pidió conjuntar una serie de cuentos para crear este proyecto. Le dije que por el momento no tenía ninguno.

Fue un poco rescatar algunos textos que tenía de una época en particular y lograr hilvanarlos para que pudiéramos Tratado de las espirales.

 

ÓA. Después de leer tu primer libro, El espejo del solitario, se nota una continuidad en la voz narrativa o una poética personal que nos lleva a Tratado de las espirales. Es como si estuviese leyendo un libro total. ¿Cómo construiste tus textos para hacerlos parecer que tienen una continuidad?

VRC. Creo que siempre la cuentística ha tenido ese aspecto en el que muchos autores llegan a hacer estas antologías con cuentos escritos en distintas épocas, y que se muestran de manera independiente. A mí siempre me ha atraído, no solamente tratar de hacer un hilo conductor, sino el tema de lo que le llaman —con esa palabreja— la metanarrativa. Tratar de meter cuentos dentro de los cuentos y hacer que el autor participe como personaje, que vaya más allá de ser un autor y que también ese juego invite al lector.

A través de estos dos libros lo que hago es una invitación a construir una serie de laberintos, de juegos de espejo, donde el lector se mete en los cuentos para descubrir que esos cuentos llevan a otros cuentos —y que son pasadizos— para que lo lleven a otra serie de laberintos. Es la construcción es una especie de rompecabezas.

Creo que la Literatura Fantástica y la de Ciencia Ficción siempre me han permitido abrir esas peculiares puertas de la narrativa.

 

ÓA. Me parece que tu cuento, “Plan de emergencia para casos de encierro”, es uno de los que detona la espiral, ¿qué significa la espiral para ti?

VRC. La obsesión que tiene el personaje de este libro, que es el Doctor Gabriel Sarcise, una especie de psicólogo obsesionado con los sueños —que es una de las temáticas imperante en el libro— y es justamente por eso: los sueños son espirales.

El tema onírico nos da espirales en las que uno se pierde, en remolinos en donde uno se siente —al despertar— atrapado en su propia existencia. Esa sensación de no saber si estamos despiertos, si estamos dormidos, si lo que nos rodea es verídico. Si somos quizá personajes de un autor mucho más grande que nos está escribiendo. Como ya lo han imaginado otros miles de autores, incluso el mismo Cervantes con Don Quijote: meterse a sí mismo, meter a sus personajes como una reflexión de los libros. O Miguel de Unamuno. Es algo muy recurrente pero que genera paradojas, que es el efecto mismo de las espirales.

 

Víctor Roberto Carrancá, foto tomada de su cuenta de Twitter

Víctor Roberto Carrancá, foto tomada de su cuenta de Twitter

 

ÓA. A mí me recordó mucho a Borges.

VRC. Creo que cualquier lector de Literatura Fantástica que no sienta una fuerte admiración por Borges sería extraño, claro que los hay. Pero para muchos es un gran profesional de las letras, es uno de los maestros inasibles, inalcanzables.

Creó tantos enigmas que la lectura de sus libros puede seguir haciéndose y uno continúa perdiéndose en ellos, en toda su narrativa.

 

ÓA. Y también siento que hay mucho de Milorad Pavić en Tratado de las espirales.

VRC. En ambos, tanto en El espejo del solitario como en Tratado de las espirales. Incluso en El espejo… fue una de las ocurrencias meter un glosario de términos —que le puse como apéndice al libro— fue un poco la influencia de Pavić en la forma de estructurar un mundo con religiones confrontadas respecto a una sociedad arcaica, que son los jázaros, y que finalmente es completamente apócrifo pero que logra crear la sensación de certeza, de veracidad.

Creo que ese es un reto que siempre tiene un escritor de Literatura Fantástica —a pesar de que son temas que rebasan completamente la realidad— tratar de hacer que el lector diga que se siente como si fueran ciertas, como si fueran parte de nuestro entorno.

 

ÓA. Hay formas diversas formas de erotismo que aparecen en tu libro, recuerdo la película Crash, en donde el erotismo se da a través de coches de autos.

VRC. Sí, Ballard es una gran influencia para los escritores tanto de Ciencia Ficción como para los escritores de Literatura Fantástica. Crash es una de sus grandes obras, por supuesto.

Uno siempre busca métodos novedosos de narrar ciertas peculiaridades, en este caso como es un libro que está plagado del tema onírico, de los sueños y por lo tanto de una carga psicoanalítica fuerte, creo que esos simbolismos sexuales tienen que construirse a través de metáforas, que pueden llegar a ser divertidas.

Y es lo que trato de hacer a través de unos cuentos, que quizá puedan tener cierta carga erótica pero finalmente se tratan con humor negro. Es un método distinto de manejar temas que son ríspidos para cualquier persona. Son fantasmas que están siempre presentes en cualquier personalidad y tratan de salir a la luz, justamente a través de la narrativa y la cuentística.

 

ÓA. El cuento “Muñeco roto” habla sobre un seleccionado nacional que tiene un percance en el periférico, nos refleja mucho de lo que está ocurriendo en este momento en el entorno deportivo, ¿es tremendo cuando la literatura supera a la realidad?

VRC. Le cambiamos varias veces el título al cuento. Fue un juego que tuve con el editor, él siempre estuvo muy involucrado durante todo el proceso de maquetación del libro.

Ese texto habla de un jugador de futbol que se encuentra exactamente en un choque en estado de ebriedad en el periférico. Creo, si no mal recuerdo, es el único cuento que escribí cuando ya estaba radicando en Puebla y por ello quise situarlo aquí. Por lo mismo es un juego de trascender la propia Ciudad de México, que es en donde se desarrollan la mayoría de los cuentos, y hablarlo en Puebla.

Y efectivamente, uno ve algunas noticias que son bastante impresionantes pero que se perciben con esa realidad que supera la ficción. O viceversa: esa ficción que también llega a matizar la realidad en todo lo que día con día nosotros presenciamos en cuestiones mediáticas y demás.

 

ÓA. En tu cuento, “El hombre de los tacones”, hay una nota al pie de página. Resalta que la nota al pie constituya un cuento. Curiosamente la nota al pie de página habla sobre el desconsuelo de un pie: el del cuerpo.

VRC. Como te decía, me gustan mucho esos juegos en donde uno trata de encapsular cuentos adentro de otros cuentos. Eso es algo que me gustó hacer desde el primer libro, los puse en el glosario y en otros pies de página.

Cuando escribí “El hombre de los tacones”, acudí a un pie de página y me dije “¿cuál sería una buena historia que pudiera ser tangencial al primer cuento?”, entonces dije “hablemos del desconsuelo de un pie”. Es un cuento protagonizado por un pie.

Es algo que siempre es interesante, que me divierte mucho al escribir, tratar de jugar con nuevos mecanismos, nuevas manifestaciones narrativas, que si bien han sido esbozadas y realizadas por muchos autores mucho mejores que uno, finalmente son pequeños juegos que tiene el escritor y que se divierte, creo que eso es parte importante: que uno se divierta con lo que hace.

Escribir es entrar a unos laberintos en los que uno se apasiona de estar allí dentro y a veces parece que uno no quiere salir.

 

ÓA. Como becario del Programa Jóvenes Creadores del FONCA en la generación 2015-2016, ¿cómo te has sentido? ¿Percibes un avance en tu creación y el crecimiento de tu escritura?

VRC. Creo que ha sido un reto importante, sobre todo porque entré como becario de novela, y dar ese salto del cuento o de la narrativa breve —que tiene sus formas y mecanismos muy singulares— a la novela que tiene unos mecanismo que son, en muchas ocasiones, bastante distintos, ha sido difícil y a la vez una recompensa enorme enfrentarme a la literatura de largo aliento y comenzar a explorar el tema de la novela.

Afortunadamente el proyecto que quedó de becario avanza y actualmente tenemos cercano el segundo encuentro para poder presentar los resultados que hemos trabajado en los últimos meses. Esperemos ver para el siguiente año que la novela está publicada.

 

ÓA. ¿Quién es tu asesor?

VRC. Isaí Moreno. Es alguien muy cercano a las letras poblanas, que afortunadamente me tocó de tutor y él ha sido, junto con el resto de los compañeros, invaluable para poder encausar este proyecto.

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