Sabes quién fue el verdadero fundador de Puebla?

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En un documento relativo al reparto de tierras a los vecinos poblanos en Atlixco, fechado el 5 de diciembre de 1532, un año y medio después de la fundación de Puebla, documento que obra en el archivo del ayuntamiento, escriben alcalde y regidores de la Ciudad de los Ángeles:”….el presidente y oidores de la Real Audiencia y cancillería de Su Majestad que en estas partes residen, edificaron la dicha Ciudad en nombre de Su Majestad”.

En 1931, al celebrarse el 40. Centenario de la fundación de Puebla, se adornaron los bancos que están alrededor de una de las dos fuentes del Zócalo, la del lado poniente, con medallones artísticos de azulejos y  cuyas leyendas dicen:

FRAY JULIAN GARCES FUNDADOR DE PUEBLA” “FRAY TORIBIO DE BENAVENTE. MOTOLINIA, FUNDADOR DE PUEBLA”, “ISABEL DE PORTUGAL FUNDADORA DE PUEBLA” “LICENCIADO JUAN SALMERON, FUNDADOR DE PUEBLA.

Puesto que el padre Motolinia y el obispo Garcés no fueron miembros de la Audiencia, no carece de interés examinar si hay razones suficientes para modificar el testimonio de los mismos pobladores, y averiguar que personaje tiene el verdadero mérito de la fundación de Puebla

La Reina Isabel

 La Audiencia, como acabamos de ver, fundó Puebla “en nombre de Su Majestad”. Ahora bien, la reina Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos V rey de España, entonces fungió de regente del reino en ausencia de su consorte, y su firma la llevan todas las reales cédulas de aquella época.

Ella se puede, pues, entender por “Su Majestad” en el citado documento. Pero por esta razón, nosotros no podemos considerarla como fundadora de Puebla, lo mismo que tampoco llamamos al Sr. Benito Juárez vencedor de la batalla del 5 de mayo, y ni siquiera se lee el nombre de éste en el monumento que se erigió a la memoria del Gral. Zaragoza en nuestra Ciudad, aunque aquel gran patriota entonces fue presidente de la República.

Otra razón, y al parecer la que hizo incluir a la reina en el número de los fundadores de Puebla, es el que firmó la cédula de Ocaña del 18 de enero de 1531, por la cual se mando a la Audiencia de la Nueva España fundar un pueblo de españoles en la provincia de Tlaxcala, donde pudiera residir el obispo Garcés.

Pero cuando esa cédula llegó a México, a fines de septiembre del propio año, Puebla llevaba de fundada casi medio año y desde hacía cuatro meses ya funcionaba su cabildo.

Por consiguiente, la reina Isabel no tuvo intervención alguna en la fundación, y no se puede considerarla como fundadora.

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Fray Julián Garcés

 La citada cédula de Ocaña dice que el obispo de Tlaxcala Fray Julián Garcés pidió a la reina que se estableciera una colonia de españoles en el pueblo de Tlaxcala, donde hasta entonces solo vivían naturales. Se ve, pues, que el prelado no proyecto la fundación de una colonia española ni en el sitio de la futura Angelópolis ni en otro lugar fuera de su sede.

Además, aunque hubiera solicitado esto, no había razón para reputarle como fundador de Puebla, pues como hemos visto, la cedula de Ocaña llegó después de la fundación.

El único testimonio histórico de que se pudiera inferir una  intervención del Sr. Garcés en la fundación, es un pasaje de la carta del oidor Salmerón del 30 de marzo de 1531, en que dice que su proyecto de la fundación del pueblo de los Ángeles fue bien acogido por ‘todos los religiosos y personas experimentadas y deseosas de esta sustentación de la tierra y edificación de la fe en ella”, y por “los pelados y religiosos diputados por Su Majestad”, etc.

Prelados había en la Nueva España entonces solo dos, el obispo de México Zumárraga y el obispo Garcés de Tlaxcala. Pero es claro que esa mención vaga no basta para considerar al venerable obispo como fundador de Puebla.

También es de advertir que el distrito de Puebla, lo mismo que Huejotzingo, Cholula y Tepeaca, entonces no pertenecían a la diócesis de Tlaxcala; si no a la de México, y fue la Audiencia que al año siguiente agregó estas comarcas a la diócesis del Sr. Garcés.

Por lo demás, este prelado nunca manifestó predilección alguna por el nuevo pueblo, prefiriendo siempre la ciudad de Tlaxcala y en el traslado de la sede hacia Puebla, en 1539, no consistió sin cierta repugnancia.

La tradición popular considera al Sr. Garcés como fundador de Puebla por la leyenda del supuesto ensueño, en que vio ángeles medir el terreno de la futura cuidad. Pero este cuento era absolutamente desconocido antes de que, en 1692, lo insertara el padre Florencia en su libro sobre la aparición del Arcángel San Miguel en Sta. María Nativitas.

En 1534 los pobladores no sabían nada de tan maravilloso suceso, tampoco alude a él el padre Motolinia en 1540.

Resulta, pues que el obispo Garcés, no tenía ninguna parte en la fundación de Puebla.

 

El Padre Motolina

Fray Toribio escribe en su “Historia de los indios” (1540) que estuvo presente el 16 de abril, día en que, según él, se comenzaron los trabajos de la fundación. Esto es todo lo que hay de auténtico sobre su injerencia en la fundación. En los documentos respectivos no figura su nombre. Los historiadores posteriores de la orden franciscana, Mendieta, Torquemada y Ventacurt, aunque no tenían otra fuente que la “Historia” de Motolinia, aumentaron gradualmente la intervención de éste, escribiendo el padre Ventacurt (1697) que por la solicitud de Fray Toribio se hizo la fundación, que él halló el sitio, que él echó los cordeles y que él cantó la primera misa. Pero no antes de mediados de siglo XIX se le atribuye la delineación de las calles de la Ciudad.

Además es de notar que en los restantes treinta años de su vida Motolinia no ha intervenido en los asuntos de la Ciudad, ni vivido en el convento angelopolitano, que sepamos. No hay, pues, motivo para considerar a Fray Toribio como fundador.

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Licenciado Juan De Salmerón

Más arriba hemos visto en 1532 se escribe oficialmente que el presidente y oidores de la Real Audiencia edificaron el nuevo pueblo. En los primeros 9 meses de 1531, desde Enero hasta a fines de septiembre, sirvió la presidencia del oidor Lic. Juan de Salmerón, Y del informe fue entonces, marzo 30 de 1531, mandó a la Corte se desprende con la mayor claridad que la idea de la fundación es suya, exclusivamente suya, pues escribe:

la invención de ella (de la traza de Puebla de los Ángeles) no tiene más fundamento que el de mi pobre juicio.

Venció los pareceres opuestos:… aunque algunos han estado tímidos y dudosos de terminar en esto, yo lo he insistido”. Más tarde, agosto 14 de 1531 escribe la Audiencia respecto a la fundación de Puebla: “Tienen todos los españoles por cosa de burla este nuevo trabajo”. Aunque los trabajos, por supuesto, se hicieron por orden de la Audiencia, recaían en Salmerón personalmente todas las responsabilidades.

El mismo oidor visitó el nuevo pueblo en los días feriados de la Pascua de Pentecostés (mayo 28) e instaló aquí el primer cabildo.

De nuevo estuvo en Puebla en los últimos meses 1532 y en los primeros del año siguiente, repartiendo entre los primeros poblanos tierras en Atlixco y entregando al cabildo, en una sesión solemne, febrero 25 de 1533, la cédula por la que se dio al pueblo el titulo de ciudad.

También después, de su regreso a España apoyó, en la Corte, las gestiones de la Ciudad de los Ángeles.

Consta, pues, en documentos contemporáneos que el oído Salmerón ideó la fundación de Puebla, la hizo ejecutar y favoreció al nuevo pueblo de la manera más eficaz. El tiene el mérito de la fundación, y a él deben los actuales poblanos presentar su homenaje como fundador de la ciudad de los Ángeles, lo mismo que al Gral. Zaragoza honramos como vencedor de la Batalla del 5 de Mayo.

 

Colaboradores de Salmerón

Los mismos documentos que nos dan a conocer la obra de Salmerón, contienen los datos acerca de sus colaboradores que cumplieron sus órdenes con empeño y entusiasmo. Salmerón encargó los trabajos de la fundación a Hernando de Saavedra, a quien nombró corregidor de Tlaxcala. Era “hombre de buen entendimiento y experiencia, el cual trazó el dicho lugar, e hizo y edificó el dicho pueblo con sus casas públicas e iglesia y cincuenta casas de vecinos españoles”. Así leemos en la citada carta de la Audiencia del 14 de agosto de 1531.

También colaboraron con Salmerón los religiosos franciscanos, persuadiendo a los naturales para que hiciesen los trabajos. Dice la propia carta de la Audiencia:

Ayudaron a algunas casas algunos indios que están encomendados a españoles, todo por su voluntad, diciéndoles los guardianes de los monasterios que están en las dichas ciudades (Tlaxcala y Cholula) el efecto para que era, de lo cual holgaban por la comunicación que allí habían de tener con los vecinos”. “Comunicamos la dicha población con los Frailes, y encarecen tanto la obra dicen ser la cosa más acertada después de ganar de la tierra, según Vuestra Majestad mandará ver por el parecer dado por ellos el cual va con estotra.

Esos religiosos no pueden ser otros que los de la orden franciscana, puesto que solo estos tenían conventos en Cholula y Tlaxcala y únicamente los superiores de los monasterios de San Francisco llevan el título de “guardián”, a la vez que los conventos dominicos se regentean por priores” De paso quede dicho que no consta que Fray Toribio, que apenas había vuelto de su viaje a la América Central, fuera entonces guardián, y si tenía este cargo, lo fue probablemente de Huejotzingo, como en 1529 y 1534, pero no de Cholula o Tlaxcala.

Por lo demás, el propio padre habla también de la participación de los naturales de Huejotzingo y Tepeaca en los trabajos. De todos modos, no es posible comprobar con el pasaje citado la intervención de Fray Toribio en la fundación de Puebla.

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Resumen

El fundador de Puebla es el licenciado Juan de Salmerón, oidor y presidente de la segunda Audiencia. Sus colaboradores fueron religiosos franciscanos, sin que podamos precisar sus nombres, y Hernando de Saavedra, corregidor de Tlaxcala. Pero tampoco olvidemos a los primeros pobladores a cuyo entusiasmo y perseverancias se debe el éxito de la empresa.

En un monumento erigido a la memoria del Lic. Juan de Salmerón como fundador de Puebla se podría muy bien mencionar a sus colaboradores, lo propio que en el pedestal de la estatua del Gral. Zaragoza se leen los nombres de los generales que bajo sus órdenes, dirigieron las tropas en la inolvidable batalla del 5 de Mayo.

(Texto tomado del libro “Hugo Leich no sólo escribió Las calles de Puebla” de Rodolfo Pacheco Pulido, editado por la Secretaría de Cultura de Puebla en el año 2014)

Estudiante de 17 años, me gustan los deportes y la música, acompañados de buena comida. Algún día seré periodista, mientras tanto disfruto lo que hago.

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