REFLEXIONES: “DESENCANTAMIENTO Y DESMESURA EN LA ÉPOCA DEL MUNDO DE LA TÉCNICA PLANETARIA”

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Reflexiones acerca del ensayo del Dr. Jesús Rodolfo Santander Iracheta: “Desencantamiento y desmesura en la época del mundo de la técnica planetaria”, el cual fue publicado en el libro Técnica Planetaria y Nihilismo, Eón-BUAP.

Por: Eduardo Pineda

Las consecuencias de la tecnociencia, el modelo neoliberal capitalista, la falta de propósito en la vida de las personas, la “carrera” hacia la “nada” y la absoluta pérdida de los valores resultan ya evidentes y a toda costa se debe resistir ante sus embates. Nadie podrá ya negar que “el mundo está mal” y, por corregir el enunciado entrecomillado, no el mundo sino los seres humanos que lo habitamos somos quienes estamos mal, vivimos en el error derivado del olvido de lo esencial –en palabras del Dr. Santander–

Hacer una enumeración de las consecuencias de este olvido sería redundante, por eso al Dr. Rodolfo Santander no le bastó con enlistar los defectos de nuestras sociedades sino rastrear desde atrás y desde el fondo el origen del olvido y el cuándo comenzó la declinación que hoy nos pone un poco más allá del borde de la autodestrucción.

Es aquí, en el rastreo de las causas, que toma vital importancia el conocimiento de la historia del hombre y su devenir como sociedad. Si retornamos al mito de Prometeo, podemos encontrar con claridad en el abuso de la técnica la causa de la desmesura y en la “muerte de Dios” la causa del desencantamiento. Así, la manipulación de la naturaleza y su dominio vano aunado a nuestro divorcio con la divinidad nos hacen merecer que, atados a nuestro propio Cáucaso,  el hígado nos sea desgarrado día a día por el resto de la eternidad.

Fue en los siglos de la aparición de la ciencia moderna que los dioses desertaron, es, con la técnica planetaria que inicia el mecanicismo, con Descartes la res extensa, el cuerpo como materia, la materia como objeto cosificado, la irreverencia y el atasque como prácticas de manipulación de la materia y la pérdida de la medida, la desmesura como inicio del desencantamiento. Eran los dioses quienes encantaban al mundo.

El Homo faber necesitaba herramientas, no dioses; necesitaba hacer, no saber, faber, nosapiens. Si los dioses o Dios desertaron del mundo ¿Dónde están ahora? –escondidos, ocultos. Deus absconditus. Ocurrió entonces, a lo que el autor del texto que cito hoy llama “el giro antropocéntrico”.

Ante este claro desencantamiento del mundo ¿Puede haber alguna solución? ¿Puede la filosofía reencantar al mundo? El Dr. Santander piensa que sí mediante alguien fenomenológicamente inspirado, ese alguien no deberá plantear ideologías utópicas sino, por el contrario, encontrar el ser y la esencia de la medida, la Mass de Hegel. Ubicar de nuevo el límite de la acción humana, el deber ser antes del poder ser y del querer ser. El autor nos propone la filosofía de Hans Jonas, veamos.

La ética que él enarbola arranca de un hecho: el hombre es el único ser conocido que tiene responsabilidad. Sólo los seres humanos, auto nombrados homo sapiens, pueden escoger consciente y deliberadamente entre alternativas de acción, es decir, se plantean opciones y esa elección tiene consecuencias, ya sea que se conozcan o se ignoren. La responsabilidad emana de la libertad. O, en  propias palabras de Hans Jonas: “la responsabilidad es la carga de la libertad”. La responsabilidad es un deber, una exigencia moral que recorre todo el pensamiento occidental, pero que hoy se ha vuelto más acuciante todavía, porque (en las condiciones de la sociedad tecnológica) ha de estar a la altura del poder que tiene el hombre.

La ciencia y la técnica han modificado profundamente las relaciones entre hombre y mundo. Para los antiguos, la potencia humana era limitada y el mundo, en cambio, infinito. Jonas propone el ejemplo de la ciudad griega, que era un enclave civilizado rodeada por un entorno amenazador, de bosques y selvas. Pero hoy la situación se ha invertido y la naturaleza se conserva en parques naturales, rodeados de civilización y tecnología. Hoy la naturaleza es débil y está amenazada. El hombre tiene, pues, el deber moral de protegerla y ese deber aumenta en la medida que sabemos lo fácil que es destruir la vida. La ética hoy debe tener en cuenta las condiciones globales de la vida humana y de la misma supervivencia de la especie.

La idea central sobre la que se sustenta la ética jonasiana es la experiencia de la vulnerabilidad. Las generaciones actuales tienen la obligación moral de hacer posible la continuidad de la vida y la supervivencia de las generaciones futuras. Ese deber es explicitado como imperativo categórico.

En el capítulo V de su texto “Viejos y nuevos imperativos”, considera que el imperativo ético contemporáneo debe ser: “Actúa de forma tal que los efectos de tus acciones sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica sobre la tierra”.

De acuerdo con Ramón Alcoberro, este imperativo puede expresarse también negativamente: “Obra de tal manera que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de esta vida”.

O, más sencillamente, todavía: “No pongas en peligro las condiciones de la continuidad indefinida de la humanidad en la tierra”. También se puede formular positivamente como: “Incluye en tu elección presente, como objeto también de tu querer, la futura integridad del hombre”.

Así, volviendo al pasado y luego de vuelta a la modernidad y para comprender la causa de la tecnificación como forma de pensar y concebir la realidad, debemos acudir al momento en que se dio el paso de entender la realidad por el telos a entenderla por elhyle, es decir abandonar la causa última por la sola materia. Si bien es cierto que ya en los filósofos griegos presocráticos (jonios) había una intención por escudriñar las partes de la physis, no debemos olvidar que la concepción de la finalidad, es decir, la teleología, continuaba permeando la mente y los discursos de los hombres hasta poco después de la época medieval. Por cierto, hemos de destacar que durante dicha época, las explicaciones teleológicas aristotélicas se preservaron en occidente por influencia de la iglesia católica. Sin embargo, ya en la filosofía de Francis Bacon podemos encontrar una ruptura en esta forma de pensar y un giro al abandonar las preguntas por las causas primeras y la finalidad. Es decir, en la ciencia moderna, el acento está puesto en el cómo y no en el por qué.

Tal vez esta reflexión pueda ser al mismo tiempo una invitación a repensar nuestro entorno y poner un freno a nuestro actuar dentro de él, volver a las causas últimas y al porqué antes del cómo. Una invitación pues a la pregunta ¿debo hacer? Antes de la afirmación “quiero hacer”. Hasta la próxima ¡Sigamos dudando juntos!

eduardopinedav@ymail.com

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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