Génesis de la Facultad de Físico-Matemáticas

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Aprobar el H. Consejo Universitario la creación de la Escuela de Físico-Matemáticas, en febrero de 1950, la Universidad Autónoma de Puebla, sin duda, ingresaba a los umbrales de la ciencia moderna.

Salón de Conferencias de la escuela de Físico Matemáticas. Archivo Histórico BUAP. Colección Vida Universitaria

Salón de Conferencias de la escuela de Físico Matemáticas. Archivo Histórico BUAP. Colección Vida Universitaria

En dicho acto, el entonces rector de la institución, licenciado Horacio Labastida Muñoz —hombre visionario y de ideas progresistas— sintetizó en unas cuantas frases la relevancia histórica de tal decisión: “Para tener un concepto científico, moderno, del mundo, es necesario el estudio metódico y concienzudo de las matemáticas y de la física nuclear, dado que estas ciencias han tenido un desarrollo extraordinario en los últimos años, modificando radicalmente la mayor parte de las ideas científicas anteriores….Si nuestra universidad no proporciona esta enseñanza vive ignorante y retrasada…Para solucionar este problema se ha pensado en la creación de la Escuela de Físico-Matemáticas que ahora propone”.(1)

Labastida Muñoz tenía razón: ciertamente a mediados de la actual centuria el mundo ya se encontraba inmerso en la llamada “revolución científico-técnica”, debido principalmente al desarrollo de la física nuclear, que habría de conducir a un notable sacudimiento de la mayoría de las ideas y concepciones que prevalecían hasta entonces en la mayoría de las ciencias, y sobre todo, a una transformación inusitada de las relaciones entre las mismas con los más diversos aspectos de la vida material, convirtiéndose en un factor decisivo para el advenimiento de la civilización contemporánea.

Al expresar el entonces rector que el desarrollo extraordinario de la física nuclear y de las matemáticas estaba “modificando radicalmente la mayor parte de las ideas científicas anteriores”, no estaba diciendo otra cosa que la humanidad se estaba enfrentando a un nuevo paradigma en las ciencias, adelantándose así varios años a Thomas S. Kuhn, quien en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas—escrito en 1962—, bautizaba como paradigma en las ciencias a todas aquellas grandes realizaciones científicas que nos permiten crear modelos de interpretación de la realidad. Tenemos, por ejemplo, los modelos creados por las revoluciones científicas generadas por Nicolás Copérnico, Isaac Newton, Galileo Galilei y Albert Einsten. “Los ejemplos más evidentes —escribía— de revoluciones científicas son los episodios famosos del desarrollo científico que, con frecuencia, han sido llamados anteriormente revoluciones…Cada una de ellas necesitaba el rechazo, por parte de la comunidad, de una teoría científica antes reconocida”.(2)

En ese sentido, pues, al crearse la Escuela de Físico-Matemáticas, la Universidad de Puebla no sólo daba un gran paso tendiente a su modernización académica sino, reiteramos, decidía de manera audaz dar un gran salto hacia el nuevo paradigma científico que ya se había impuesto en las ciencias. Y subrayamos la palabra “audaz” porque en esa época la mayoría de las universidades de nuestro país todavía se encontraban bastante rezagadas respecto al desarrollo de la física y de las matemáticas. Apenas existía una escuela de ese tipo, en la UNAM, por lo cual la escuela de Físico-Matemáticas de nuestra universidad fue la segunda que se creó en nuestro país.

Se trató también de una iniciativa audaz porque en ese tiempo la Universidad de Puebla apenas comenzaba a despertar del estancamiento académico y cultural en que estuvo sumida durante varias décadas debido al control que ejercieron sobre ellas las clases dominantes de Puebla, quienes la convirtieron en un bastión para defender sus concepciones ideológicas y culturales, y sobre todo sus intereses materiales. De este modo, nuestra institución permaneció sumida en el oscurantismo a lo largo de casi toda la primera mitad de este siglo que está por culminar. No fue sino a la llegada a la rectoría del citado Horacio Labastida Muñoz, y del estallido del Movimiento de Reforma de 1961, que la actual Universidad Autónoma de Puebla decide modernizar sus estructuras académicas, no sin que los viejos grupos que la controlaban desplegasen todo un cúmulo de iniciativas tendientes a frenar dicha reforma, entre las cuales destacó —como lo veremos más adelante— su intento de destruir la escuela de Físico-Matemáticas en 1966.

¿Quiénes promovieron la fundación de la escuela multicitada? En primer término habría que subrayar el nombre del Ing. Luis Rivera Terrazas, prominente científico y luchador social —sin duda, el alma de tal iniciativa— quien, acompañado por un grupo de prominentes personalidades como el Ing. Joaquín Ancona Albertos, decide crear una escuela que contribuyese de manera decisiva a la formación de científicos mexicanos que estuviesen a la altura del desarrollo alcanzado por la física y las matemáticas en el siglo XX y, sobre todo, insistimos, una escuela que le permitiese a la Universidad de Puebla colocarse a la altura de los avances científicos de la época.

El rector Horacio Labastida, en la sesión del Consejo Universitario que comentamos, después de afirmar que el proyecto de creación de la Escuela de Físico-Matemáticas no era “un proyecto improvisado”, sino un proyecto bastante meditado y maduro, formulado “por un especialista tan competente como es el Ing. Luis Rivera Terrazas”. Agregó que el susodicho proyecto “fue presentado al doctor en Ciencias Físico-Matemáticas Carlos Graef Fernández, quien lo encontró excelente y muy completo”. (3)Físico Matemáticas 2-JMF

Al elogiar en esos términos al Ing. Rivera Terrazas, Labastida Muñoz no hacía otra cosa que externar un reconocimiento justo al principal impulsor del proyecto multicitado, quien por esa época prestaba sus servicios en el Observatorio Astronómico de Tonanzintla, y ya se había distinguido por su acucioso espíritu científico, y, sobre todo, por su sueño en crear en Puebla una institución que formase científicos mexicanos a la altura de las exigencias de los tiempos.

Es imposible, en síntesis, separar la génesis de la Escuela de Físico-Matemáticas de la entusiasta participación de Luis Rivera Terrazas y del grupo de personalidades que le acompañó en dicho proyecto, los primeros estudiantes de la FCFM fueron: Virgilio Beltrán López, Arnulfo López Amado, Augusto Moreno Moreno, Eugenio Ley Koo, Germán Martínez Hidalgo, Ingrid Cederwall, Lia Ancona y Rafael García Juárez. Desde luego, en el surgimiento de dicha unidad académica intervinieron otros factores más complejos, de índole nacional y estatal. Tal como observa Rodolfo Reyes S., “el nacimiento de la Escuela de Físico-Matemáticas no es un fenómeno aislado, que pueda explicarse por el simple entusiasmo de un pequeño número de personas; ese mismo entusiasmo obedece a razones históricas”. Entre tales “razones históricas” se destaca el periodo Cardenista, “durante el cual nace una importante corriente nacionalista…Basta señalar que en esa época se expropió el petróleo y se fundó el Instituto Politécnico Nacional” . El impacto de estas iniciativas —y de otras que se generaron en ese periodo— trajo consigo, un notable desarrollo económico del país. En ese contexto, “se da así un caldo de cultivo adecuado para el nacimiento de los primeros gérmenes de la ciencia en México y, como consecuencia, del nacimiento de las primeras escuelas de ciencias, alentadas por profesionistas de diferentes ramas y un número de científicos de reciente formación”. (4)

Rodolfo Reyes S. agrega que, aunados a los factores nacionales aludidos, en el plano internacional se presentan otros fenómenos que inciden de manera notable en la problemática descrita. Así, “ante la creciente amenaza del fascismo en Europa, hubo una gran emigración de científicos hacia los Estados Unidos de Norteamérica”, lo cual propicia que en esa nación se produzca un “desarrollo acelerado de la investigación científica, que cimentó las bases del desarrollo tecnológico sin precedentes que se observa después de la Segunda Guerra Mundial …Es en ese ambiente universitario en el cual se desenvuelven los estudiantes mexicanos que van a realizar estudios superiores al vecino país durante esas épocas”.(5)

Todos esos factores, pues, inciden en el establecimiento de las bases para el desarrollo científico de nuestro país.

En nuestra entidad, al igual que todo el país, el desarrollo económico que se inicia a partir del cardenismo habrá de impactar la situación de la Universidad de Puebla, la cual, ante los fenómenos descritos, comienza a despertar del letargo en que la tuvieron sumida los grupos locales vinculados al cacicazgo avilacamachista. Se crean así las condiciones adecuadas para el advenimiento de las iniciativas reformadoras que pondrá en marcha el rector Horacio Labastida Muñoz, y, más tarde, las condiciones que permitirán el surgimiento de la Reforma Universitaria de 1961.

La Escuela de Físico-Matemáticas, en síntesis, surge en ese contexto.

En 1954, por acuerdo del H. Consejo Universitario, pasa a convertirse en Facultad. Es de señalarse que en este tiempo la organización de la Universidad de Puebla no contaba con los grados de maestro y doctor que hoy se exigen para convertir una escuela en facultad, sin embargo de acuerdo con la ley orgánica de 1941, se consideraban facultades a las escuelas que otorgaban el grado de licenciado.

Notables avances y aportaciones de Físico-Matemáticas de la UAP

facultad ha hecho notables aportaciones en el terreno de la investigación científica, que han merecido diversos reconocimientos, tanto a nivel estatal como nacional.

En ella se desarrollan proyectos de investigación básica y aplicada en varias áreas. Algunos ya tienen varios años, otros se han iniciado hace poco tiempo. Se trabaja en proyectos de investigación en instrumentación óptica y optoelectrónica, fotónica, interferometría, física estadística y suspensiones coloidales, física de materiales, física de altas energías y relatividad general, instrumentación y detección en física de astro partículas y rayos cósmicos, modelación matemática de sistemas complejos, teoría de aproximación y optimización, análisis funcional, lógica y topología, sistemas dinámicos y teoría de control.Físico Matemáticas 3-JMF

Los resultados de estos trabajos se reportan en congresos científicos, nacionales e internacionales y en revistas especializadas. La UAP es la única institución de provincia que participa regularmente en los Congresos de la Sociedad Mexicana de Física, desde 1974.

Servicios a la comunidad universitaria

La FCFM presta diversos servicios de apoyo a la universidad. Así, por ejemplo, en 1976 se creó el Departamento de Mantenimiento Electrónico, que da servicio a toda la universidad. Se construyó, asimismo, un equipo para la detección de las señales enviadas por los satélites meteorológicos que cubren el territorio nacional. El Colegio de Electrónica le ha prestado servicios sumamente valiosos a Radio UAP. Del mismo modo, la Escuela colaboró de manera decisiva en la fundación del Centro de Cálculo “Joel Arriaga”, que presta servicios de gran importancia para la institución. También la escuela dio origen al instituto de física Luis Rivera Terrazas.

Laboratorios

La hoy Facultad cuenta con equipos de laboratorio en Óptica y Física Moderna, Electromagnetismo, Electrónica y Laboratorio de mecánica, laboratorios de sistemas optoelectrónicos, láseres y fibras ópticas, matemáticas aplicadas , estadística y paralelismo y modelación matemática. Es de hacerse notar que gran parte de dichos equipos han sido construidos, o por lo menos ensamblados, en la propia escuela. Existen, asimismo, laboratorios de alto vacío, pruebas ópticas e interferometría.

Colaboración con otras instituciones

La Facultad de Físico-Matemáticas sostiene todo un entramado de relaciones con diversas universidades nacionales y extranjeras, y con diversos centros de investigación del país y del exterior, entre ellos el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Astronomía, Óptica y Electrónica, el Instituto de Matemáticas y la Facultad de Ciencias de la UNAM, y las universidades de Lomonosov (Rusia), Chicago (USA), así como, laboratorios y centros nacionales como el FERMILAB (USA), y el Centro Nacional de Investigaciones de Física de Brasil. Gracias a dichas relaciones, de modo permanente profesores e investigadores visitan las instituciones mencionadas, y a la vez diversos académicos e investigadores de las mismas visitan nuestra universidad. Es de subrayar que algunas de estas colaboraciones son financiadas por el CONACYT y la Sociedad Matemática Mexicana.

Diversas etapas de la Escuela de Físico-Matemáticas

No podemos en este lugar, por razones de espacio, hacer referencia al complejo proceso de desarrollo de la Facultad de Físico-Matemáticas de nuestra universidad, ni tampoco al cúmulo de problemas y vicisitudes que ha enfrentado. Nos limitaremos a mencionar, a grandes rasgos, algunas de sus principales etapas. A pocos años de fundarse la ECFM, se tuvo que suprimir la carrera de Matemáticas.

No hemos encontrado algún documento que explique a fondo las razones de tal decisión, empero, todo parece indicar que se debió principalmente al hecho de que la academia no estaba en condiciones de sostener dos carreras según la versión tradicional. Habría que señalar que tal problemática se ha presentado en casi todas las escuelas de ese tipo que existen en el país, cuestión que a su vez tiene que ver con la escasa demanda de matemáticos. Empero esta cuestión se ha ido superando en la medida en que se fortalece la tendencia hacia las matemáticas aplicadas. El 9 de abril de 1954, la academia de profesores presentó al H. Consejo Universitario una petición encaminada a convertir la escuela en facultad, solicitando al mismo tiempo que el título otorgado por la misma fuese el de Maestro de Ciencias Físico-Matemáticas, con la especialidad en Física.

El H. Consejo Universitario aprobó tal petición, pero cinco meses más tarde la misma academia de profesores pidió que el grado otorgado fuese simplemente el de Físico, pues la connotación habitual de la palabra maestro causaba confusión, y se tenía el temor de que los egresados no encontrasen trabajo por pensarse que se trataba de maestros de primaria. Esta vez el máximo órgano de gobierno se opuso al cambio arguyendo, entre otras cosas, que la idea de fundar la escuela había sido justamente la de formar profesores en Física y Matemáticas. (6)

De modo muy general, podríamos decir que las principales etapas en la vida de la escuela son las siguientes:

1950-1955. Durante los primeros años de su existencia, no obstante sus limitaciones de recursos y de personal, la escuela vivió un ambiente favorable de desarrollo académico. Esta etapa se caracteriza, sobre todo, por el entusiasmo y la entrega de los fundadores.

1955-1961. A partir de 1955 se presenta un periodo de crisis que se prolonga hasta 1961, situación derivada principalmente de la carencia de una planta de profesores que tuviese el nivel y el entusiasmo de quienes fundaron la escuela.

1961- 1966. El Movimiento de Reforma Universitaria que estalla en 1961 propicia que la escuela viva uno de sus periodos más florecientes, dado que se fortalece la planta académica. Entre sus profesores se encuentran el Ing. Luis Rivera Terrazas, y algunos de sus primeros egresados que acuden al extranjero a proseguir sus estudios. Entre ellos se encuentran Virgilio Beltrán López, Victor Ley Koo, Augusto Moreno Moreno y algunos profesores invitados por ellos como Leopoldo García Colín (Premio Nacional de Ciencia 1964), Eleazar Brown (Premio Nacional de ciencia 1978), Roberto Alexander y Asdrubal Flores.

1966-1967. En este periodo la escuela vive una etapa azarosa. Son años de retroceso de su vida académica, en los cuales los enemigos de la reforma universitaria vuelven a adquirir una fuerza notable, logrando acceder nuevamente al control de la institución y se proponen destruir los logros y avances conseguidos por la reforma universitaria de 1961. No es casual que entre sus principales blancos figure la escuela de Físico-Matemáticas, por ser ésta un símbolo de la modernización académica de la institución, y un sitio donde actúan personas de pensamiento progresista como el Ing. Luis Rivera Terrazas.

En 1966, entre mayo y junio, la escuela está a punto de desaparecer. Frente a la agresión de las autoridades universitarias e indiferencia del gobierno del Estado, la planta de maestros renuncia y son seguidos por todos los alumnos quienes logran inscribirse en las escuelas de Físico-Matemáticas del IPN y la UNAM, en donde explican los actos antiacadémicos que se vienen cometiendo en la UAP, esto propicia la repulsa de la comunidad científica del país. Los alumnos por su parte obtienen becas del gobierno estatal y de motu propio las reparten de acuerdo a las necesidades de cada uno.

1968-1972. En 1968, al fortalecerse de nuevo el movimiento de Reforma Universitaria —tanto a nivel nacional como estatal— la escuela abre de nuevo sus puertas. En no pocos aspectos se tiene que partir de cero, dado que fue prácticamente desmantelada. Se está como en el comienzo, con el antecedente negativo de los sucesos de 1966, que colocan a Puebla como una ciudad peligrosa ante la opinión científica nacional, por lo que se dificulta la contratación de personal académico calificado.

1972-1978. La actual etapa se inicia prácticamente en los años 1972 y 1973, con la consolidación del Movimiento de Reforma Universitaria.

Desde esa época se dan numerosos cambios, esta vez no sólo dentro de la facultad, sino en toda la universidad. Ahora sí existe un ambiente propicio para emprender con nuevos bríos diversos proyectos modernizadores.

En 1972 se funda la carrera de Electrónica, y en 1973 las carreras de Licenciado en Matemáticas y Licenciado en Computación.

Entre 1974 y 1975 hay notables avances, aunque también se presentan todo un cúmulo de nuevos problemas, entre ellos, los generados por la creación del gobierno colectivo, que propiciará que la autoridad se disperse y quede sujeta a los vaivenes de la voluntad estudiantil.

1978-1992. En este periodo, la Escuela de Ciencias Físico-Matemáticas ha logrado la paz necesaria para emprender proyectos ambiciosos de transformación académica y para realizar programas de investigación. En 1982, se crea la maestría en matemáticas lo que propicia que en 1992 sea reconocida como facultad.

De 1993 a la fecha se ha creado el doctorado en matemáticas y la maestria y doctorado en optoelectrónica. En 1995 se separaron los colegios de electrónica y compútación para convertirse en unidades académicas independientes.

En síntesis, pues, la situación de la escuela ha estado en función de los avatares de la vida universitaria. En un documento acerca del desarrollo de la misma, se señala: “…La ECFM ha tenido una existencia difícil, con altibajos y alternativas cambiantes, dictadas por la situación política que prevalecía en la universidad”.(7)

No obstante las vicisitudes mencionadas, la Facultad de Físico-Matemáticas ha logrado convertirse en una de las principales escuelas de ese tipo del país. Los colegios de Físico-Matemáticas siguen patrones semejantes a sus homólogos en otras instituciones de educación superior en el país.

El Colegio de Computación tiene una orientación diferente a otros que con ese nombre existen en México, principalmente porque las únicas universidades que han fundado carreras de computación pertenecen a la iniciativa privada, cuyo interés consiste en elaborar cuadros ejecutivos para las diferentes ramas de la dirección en grandes empresas. Un hecho significativo es que las universidades y tecnológicos privados no sostienen carreras de ciencias, y cuando lo hacen, sus planes de estudios están orientados más bien hacia las aplicaciones en ingeniería que hacia la investigación.

La planta académica de la facultad de Fisicomatemáticas consta de 103 profesores-investigadores, 51 con doctorado, 27 con maestría y 25 con licenciatura. Son miembros del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT, 36 de estos profesores.

(1) Acta de la Sesión del H. Consejo Universitario, efectuada el miércoles 8 de febrero de 1950.

(2) S. Kuhn, Thomas, La Estructura de las Revoluciones Científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1964, pág. 28.

(3) Acta del Consejo Universitario, Op. Cit..

(4) Reyes S., Rodolfo, Historia de la Escuela de Físico-Matemáticas de la UAP, Mimeo., 1979.

(5) Ibid.

(6) Ibid.

(7)”La Escuela de Ciencias Físico-Matemáticas en la Universidad Autónoma de Puebla”, mimeo., s/f.

Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo y escuchando buenas rolas. * De fondo suena 'Two Steps, Twice', de Foals *

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