Química: ¿Deviene de la alquimia o de la física?

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Hablar de la historia de la ciencia siempre implica debates, puntos de acuerdo y de desencuentro. Primero que nada nos podríamos preguntar qué es esa cosa llamada ciencia, pero esa pregunta ya se la hizo Alan Chalmers en su libro del mismo nombre. No está del todo resuelta la cuestión, es decir, no sabemos a cabalidad qué es la ciencia. Hablamos de ella, la mentamos para arriba y para bajo, pero nos cuesta trabajo de pronto diferenciarla de otras disciplinas. Pongamos un ejemplo: para muchos, la medicina, la psicología o la robótica son ciencia, sin embargo, la filosofía de la ciencia nos muestra que éstas son técnicas, altamente especializadas, pero son técnicas. Ciencia es sólo aquella disciplina generadora de conocimiento, no aquella que lo aplica, la aplicación del conocimiento es la técnica (τέχνη  tékhnē: hacer).

Entonces, la cuestión primera que nos condujo a repensar sobre el origen de la química, se empieza a esclarecer. La física es la primera disciplina considerada ciencia, ésta, de suyo, deviene de la filosofía natural; fue un proceso meramente revolucionario, se lo debemos a la astronomía, que siendo técnica, acorraló el pensamiento humano e hizo brotar de la filosofía natural la física de Newton, respaldada por la filosofía de Descartes y la promesa Baconiana hoy transformada en la cosmovisión positivista, esa que inició con Augusto Comnte y que por cierto en México se introdujo en el porfiriato.

ALQUIMIA (1)

La física, ciencia que emerge de la filosofía y la astronomía. La astronomía, técnica ancestral que da un giro también revolucionario al des afanarse de la astrología y encausarse al pensamiento formal. Al ser la astronomía una técnica podemos confundirnos y pensar que la ciencia deviene de la técnica, pero no. Sin la filosofía natural, la astronomía no hubiera dado lugar a la física.

Ahora bien, volviendo al problema de la química, tenemos dos opciones o deviene de la alquimia (técnica medieval), o deviene de la física (forma primera de ciencia). Muchos académicos enseñan en sus aulas que la química es producto de la alquimia, pero para demostrar que no es así, exploremos primero qué es la alquimia. En la época medieval, las explicaciones del mundo, el universo y sus procesos centraban sus esfuerzos en la divinidad, Dios era la respuesta a todo, el conocimiento griego se adecuó a la teología Patrística y Tomista y los casi mil años de la Europa medieval pasaron centrando sus creencias en Dios, los sacramentos y los dogmas de la iglesia católica. Al terminar esta era (como lo he afirmado siempre: por la invención de la imprenta que lanzó el conocimiento al mundo) hubo un renacer en el pensamiento humano,  se abandonó la absoluta creencia que afirmaba que Dios era el responsable de todo lo que ocurre y la fe se volcó hacia el mismo hombre, es decir, asumimos que el hombre puede dirigir sus destinos y actuar sobre su realidad.

Dentro de la escala de valores materiales, el oro había tenido desde mucho tiempo atrás un alto precio y un gran aprecio por los pueblos y gobernantes. Si ahora habitamos un mundo que no sólo podemos contemplar sino transformar, intentemos transformar los metales vulgares y hacer oro –pensó el ser humano.

Se desarrollaron entonces un sin fin de intentos por crear oro, fundiendo otros metales y combinándolos, intentando fermentar con excretas de caballo el metal corriente, etc. Las anécdotas y recetas de los alquimistas son tan diversas como fascinantes. Y no, no lo lograron nunca, nadie jamás logró fabricar oro. Estos intentos y formas variadísimas de intentarlo, ciertamente condujeron al ser humano a experimentar y desarrollar o perfeccionar técnicas de laboratorio, pero de ninguna manera  propulsaron el surgimiento de la química.

La química surge a través de las limitaciones que la física tenía al abordar la materia en sus formas elementales y en las interacciones internas de la misma, de igual forma, surgió en respuesta a las preguntas que emergieron de las reacciones evidentes al hacer interactuar la materia y/o la energía. En la actualidad la física y la química parecen entrecruzarse (la llamada nano ciencia) y, en efecto se entrecruzan, de hecho las ciencias, todas, las tres, física, química y biología, se deben entrecruzar, pues no son tres ciencias, es una sola abordada desde distintas aristas. La ciencia es una, sólo una.

Bajo este precepto, no hay forma de considerar que de una técnica fundada en la magia surgiera una arista de la ciencia, cada arista ha devenido de su antecesora. De la física  la química y de éstas la biología.

Personajes como Antoine Lavoisier (siglo XVIII), siempre aparecerán correctamente en la historia de la química, pero, si en algún texto encuentras a Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, mejor conocido como Paracelso como padre de la química, hazle un favor a la humanidad y duda de ese libro. No hay forma de que un hombre del siglo XV sea padre la química. Hasta la próxima ¡Sigamos dudando juntos!

eduardopinedav@ymail.com

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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