Curaduría y datos abiertos de investigación: tendencias en la administración de información

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Por Ricardo Villegas Tovar

Con cierta frecuencia hemos escuchado hablar acerca del futuro de las bibliotecas, especialmente ante el uso masivo de las actuales tecnologías de información que parecieran augurar el acceso a toda la información de la humanidad con solo teclear el concepto en algún buscador. ¿Realmente el dios Google descartará el uso de las bibliotecas tal como las hemos conocido a lo largo de los siglos?

La respuesta es incierta, por ejemplo, la Biblioteca Británica, autodenominada como “la base del conocimiento del mundo” hizo una consulta internacional entre bibliotecarios para preguntarles si sus suscripciones a revistas especializadas en formato impreso deberían ser sustituidas por accesos electrónicos.

Las posiciones fueron divergentes, mientras algunos cuestionaban la preservación digital para permitir la consulta de los contenidos en el lapso de 500 años, otros apostaban por el ahorro de espacio en la estantería y la facilidad de acceso. ¿El resultado? La Biblioteca Británica seguiría suscribiendo las revistas en formato impreso y digital, especialmente porque no se pudo asegurar de manera contundente el acceso a los contenidos a lo largo de los siglos por venir.

Este ejemplo nos pone en antecedente la figura de la biblioteca en su calidad de repositorio y acceso a materiales documentales, sin embargo, es cierto que las bibliotecas deben evolucionar, tan o más rápido que las tecnologías de información. Algunas de las nuevas tendencias están relacionadas precisamente al tema de la preservación digital. Son varias las técnicas que actualmente se llevan a cabo para asegurar la consulta futura de los materiales y una de estas está relacionada con la “curaduría de datos” Esta se refiere a la selección de aquellos materiales a los que se les invertirán los recursos humanos y tecnológicos a fin que puedan sobrevivir la migración de formatos .pdf a cualquier otro que se convierta en el estándar de visualización.

Otra nueva función de las bibliotecas está en el rubro de la administración de datos de investigación. En esta opción de trabajo vemos la importancia que tiene el bibliotecario al consolidarse como personal de apoyo en los procesos de investigación. El objetivo es poner sus habilidades de selección y ordenamiento de información a disposición de los investigadores quienes actualmente trabajan con grandes volúmenes de datos.

Por ejemplo, si la investigación se inclina por la identificación de patrones de comportamiento que son recolectados a partir de la aplicación de numerosas encuestas, el bibliotecario deberá estar en la posibilidad de apoyar al proceso de investigación a partir de ordenar esos datos y darles sentido a fin que el investigador pueda interpretarlos y llegar a conclusiones. Dentro de las herramientas que debería dominar el bibliotecario está precisamente la del manejo de equipos de súper-cómputo, la estandarización de los datos para permitir su inter-operación con los datos generados en otras investigaciones, la reutilización de esos nuevos datos para generar nuevo conocimiento o el dominio de aspectos legales de propiedad intelectual y de protección de datos personales, por mencionar algunos.

Como vemos en estos simples ejemplos el futuro de la biblioteca no está destinado a su desaparición, sino al cambio de rumbo para ofrecer soluciones de avanzada a las nuevas necesidades de la investigación.

Estación de radio de @BUAPoficial

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