Starshot

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Acabamos de ser testigos de un anuncio importante para la ciencia y la tecnología. El pasado 12 de abril el magnate ruso Yuri Milner,  con un equipo de la talla de Stephen Hawking, Freeman Dyson, Ann Druyan, Mae Damison, Avi Loeb y Pete Woden, presentaron un proyecto para llegar a nuestra vecina más cercana, Alfa Centauri. Se lograría por medio de una nanonave espacial impulsada por una vela de luz activada por rayos desde la tierra. Bueno, de muchas nanonaves. Puedes ver el proyecto en su página: http://breakthroughinitiatives.org/Initiative/3

 

Hawking habló, usando su interface cibernética, de esta manera:

Hoy estamos aquí para hablar de Starshot,  y de nuestro futuro en el espacio.

¿Qué hace únicos a  los seres humanos? Hay muchas teorías. Algunos dicen que es el lenguaje, o las herramientas. Otros dicen que es el razonamiento lógico. Es evidente que no han conocido a muchos seres humanos.

Creo que lo que nos hace únicos es trascender nuestros límites.

La naturaleza nos clava en el suelo. Pero acabo de volar a los Estados Unidos.

La naturaleza me prohíbe hablar.  Pero aquí estoy.

¿Cómo podemos trascender estos límites? Con nuestras mentes y nuestras máquinas.

El límite al que nos enfrentamos ahora es el gran vacío entre nosotros y las estrellas. Pero ahora podemos trascenderlo. Con haces de luz, velas de luz y la nave espacial más ligera jamás construida, podemos lanzar una misión a Alfa Centauri dentro de una generación.

Hoy en día, nos comprometemos a este próximo gran salto en el cosmos.

Porque somos humanos. Y nuestra naturaleza es volar.

 

Da nervios ver a la persona que ha sido declarada como la más inteligente del planeta con su mente en un cuerpo tan cansado e inmóvil. Esperar a que salga cada palabra del parlante, después de haber sido recuperada de la contracción de ciertos músculos de su cara y procesada por un sintetizador de voz. Esa voz de robot hablando de la humanidad.

Mientras miraba la presentación tomaba nota de las cosas que veíamos ese día:

Vemos la ciencia ficción hacerse realidad. No se puede negar, sobre todo si ves a Freeman Dyson en la sala. Es un grande de la física, que propuso ideas como el uso de autómatas para la terraformación de planetas, así como los conceptos y cálculos preliminares de la Esfera de Dyson, que llevó a Larry Niven escribir, como solución más práctica a la obtención efectiva de energía de una estrella, las novelas del mundo anillo.

Pero también el ambiente de la conferencia, la actitud de los que hablaron, era digna de una escena de Star Trek, “podemos explorar más allá del sistema solar”. Y lo emocionante es que tienes el dinero y tienes un buen equipo de cerebros que puede ayudarte a lograrlo.

Dyson hablaba de dos ideas importantes. Una es que no solo debemos buscar planetas, sino que debemos explorar cometas y asteroides para encontrar aquellos que puedan sustentar la vida. Y desde aquí a Alfa Centuri habrá millones de estos objetos, La segunda es un poco más elaborada: menciona que nuestro mundo se exploró y conquistó de dos maneras. La manera como la hizo Colón, planeando una ruta buscando un objetivo definido. La otra como lo hicieron los polinesios, llegando a cada islita que encontraron, asentándose y explorando la siguiente. Cree que ambos formas son útiles y posibles con este proyecto.

Vemos una lista de retos para los próximos 20 años. Desarrollos tecnológicos que no son para nada fantasiosos pero que tal vez no sean tan inmediatos. Como la nanonave tiene una masa de pocos gramos se tiene que resolver algunos problemas como miniaturizar cámaras PFCA (que no requieren lentes, espejo o partes móviles), construir  un rayo de luz que se mantenga estable y potente (1Terajoule) por al menos 10 minutos, determinar de manera precisa la órbita para un exoplaneta, construir una batería que sea pequeña pero que tenga gran capacidad y duración, entre tantos otros.

Vemos la necesidad de pensar diferente. Yuri mencionaba que esta iniciativa genera empresas a largo plazo, sin beneficios económicos inmediatos. Esto llama la atención puesto que este magnate es reconocido como un gran hombre de negocios, y seguramente la inversión será recompensada con lo que se vaya descubriendo y patentando. Él mismo comentaba que su madre lo nombró en honor a Yuri Gagarin y precisamente el 12 de abril se conmemoraba a este cosmonauta ruso. Así que la anécdota humaniza un poco a uno de los patrocinadores del proyecto. El otro es Mark Zuckerberg.

En este mismo tema vimos la intervención de  Mae Damison, quien fuera la primera astronauta de color de Estados Unidos, mencionando que un fruto esperado es que se logre generar una conciencia global. Con una sonrisa contagiosa y una esperanza palpable, decía que no es un proyecto fácil, no es un proyecto inmediato, pero el lograr salir del sistema solar y buscar planetas favorables para la vida humana es importante para la humanidad. En ese sentido es un proyecto que le debe interesar a todos ya que se está hablando de buscar un futuro para nuestros nietos. Y esa es una forma de pensar diferente: en una sociedad definida por la inmediatez, por la recompensa instantánea en un click, este proyecto que espera 20 años para empezar a dar resultados es, por decir lo menos, radical y disruptivo.

Vemos la necesidad de pensar en otros. Sobre todo porque no faltó la pregunta: ¿qué pasará si encontramos extraterrestres? Y aquí salió al quite Ann Druyan a quien algunos conocemos como viuda de Carl Sagan, pero que en realidad fuera siempre coautora, productora, divulgadora. Con un estilo agradable, moviendo la cabeza para ver a los asistentes, explicaba que es muy posible que se diera algún contacto. Pero que debemos tener en cuenta que no es seguro que los extraterrestres que se contacten tengan algún parecido con nosotros, sino que pudieran ser muy distintos. Y ahí Pete Worden, que anteriormente trabajaba para la NASA, mencionaba que de haber algún contacto se debería de discutir con todos la forma de actuar. Y ahí sentí nuevamente estar viendo la ciencia ficción hecha realidad.

De este modo vemos en este proyecto muchas de las razones que a muchos nos llevaron a estudiar ciencias o ingenierías: aprender algo de la naturaleza, explorar, inventar algo, construirlo, verlo funcionar, o lograr que todo lo que aprendimos sirva a la sociedad.

Esperamos de corazón que se logre.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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