¿QUÉ ES LA FILOSOFÍA?

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¿Qué es la filosofía? –no es posible contestar esta pregunta, así, de botepronto, como si la pregunta fuera ¿qué es una silla? o ¿para qué sirve un martillo? Es una pregunta tan compleja como si nos cuestionáramos qué es la vida, la felicidad, el amor o la plenitud.

paris

De Manuel García Morente quien es muy práctico al responder esta pregunta con un ejemplo, interpreto la contestación con  un ejercicio mental:  imagina  que caminas por las calles de París, te detienes en un café y tomas una taza de té traído de la India sentado en la terraza que mira a la Torre Eiffel, terminas el último sorbo y bajas de la terraza, caminas Campos Eliseos, te pierdes entre callejones que exhiben tiendas de bazar con antigüedades, litografías de Cézanne, Degas, Monet, Renoir, o cualquier otro; después de mirar un rato las litografías caminas guiado por el olor de la repostería francesa, pasas algunas tiendas y eres devuelto a las avenidas congestionadas de la capital francesa, llegas por fin al Museo de Louvre, entras, claro, no te puedes quedar sin entrar y miras todo lo que ahí hay, te detienes en la Gioconda, notas esas sutiles diferencias que hacen única una pintura original contra todas las litografías que te mostraron en el bazar. Después de varias horas sales de Louvre recordando el paseo que ayer diste por la ribera del Sena, ya es de noche; te impresiona la luz de parís a esa hora, te resistes a ir al hotel donde te estás hospedando y decides  continuar tu paseo.

En alguna universidad, mientras tanto, un historiador repasa los planos de París, revisa las fotos de las obras de los más aclamados pintores y escultores franceses, analiza la arquitectura de la ciudad época por época, memoriza los pasillos del Museo de Louvre y las obras que cada uno guarda, toma un libro de gramática de la lengua francesa para entender con mayor cabalidad las notas a pie de página de los originales de Víctor Hugo, estudia la historia y evolución de la gastronomía gala en relación con el comercio mediterráneo entre Francia y el oriente lejano y al final de su jornada escribe una nota para alguna revista acerca de  Francia.

Si bien es cierto que el historiador, después de su estudio sabe acerca de Francia, también es correcto asegurar que no conoce Francia, quien conoce Francia eres tú. Pues caminaste sus calles, percibiste sus perfumes, degustaste sus comidas y te impresionaste con sus diversas formas de arte. Es decir, tú viviste Francia, mientras él, sólo estudió Francia.

De la misma forma ocurre en la filosofía, se puede estudiar sin saber qué es y no se llegará así a saberlo y se puede vivir la filosofía para sólo así saber, qué es.

La filosofía es una vivencia, el pensamiento de los hombres a lo largo del tiempo se recopila en la historia de la filosofía, pero ella en sí se hace filosofando, pensando, debatiendo, discutiendo, charlando, conversando e introspectando.

Pero con García Morente nos fuimos hasta España, aquí en Puebla, estudiosos como el Profesor Rodolfo Santander Iracheta quien se doctoró en la Universidad de Lovaina, Bélgica, aseguran que la filosofía es un viaje como los que se realizan en una embarcación propulsada por el viento que onda las velas; al principio es necesario desmitificar a la tripulación, es decir deshacernos de falsas expectativas como creer que llegaremos a la verdad o que sólo el puerto que nos reciba será el único puerto que existe. Después nos alejaremos de la patria natal tan pronto como la embarcación ingrese a alta mar y quizá tengamos miedo, incertidumbre, inseguridad u otras emociones turbias que nos desesperarán al no encontrar tierra. Los mitos pueden regresar, así como las ideas de abandonar la misión o la confusión ante tanta agua en movimiento a nuestro alrededor.

Un día, al llegar a tierra nos percatamos que en realidad el viaje apenas ha comenzado, que tal vez haya que zarpar nuevamente a alta mar y buscar otros senderos. Así, la filosofía es el viaje, no el arribo, es el agua en movimiento, no siempre la tierra firme, es el proceso de la desmitificación y la búsqueda de la verdad, sin embargo, esta búsqueda exige humildad, sencillez para practicar lo que Sócrates llamara “la docta ignorancia

Reconocer nuestro no-saber y alimentar nuestro querer-saber. Dicho esto, las palabras anteriores son una invitación, un exhorto a la duda y el arrojo de la razón a la realidad. Pensemos, dudemos, conozcamos a los hombres que nos anteceden en el pensamiento y formulemos, cada uno, cada cual, nuestro propio sistema de pensamiento para explicar el entorno. Hasta la próxima ¡Sigamos dudando juntos!

eduardopinedav@ymail.com

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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