LOS AGUJEROS NEGROS: NI SON AGUJEROS NI SON NEGROS

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AGUJEROS NEGROSLa física moderna comenzó con las teorías de Niels Bohr y se sujetó a la historia de la ciencia con la relatividad de Albert Einstein, el interés por la actividad determinada del núcleo atómico y las preguntas por la dinámica de los cuerpos del universo que había iniciado en el siglo XVI con los astrónomos italianos acentuada después con la filosofía natural de Newton, tomaba otro rumbo con la entonces hipotética curvatura del espacio tiempo que sugería partículas más pequeñas y elementales al interior de los electrones, protones y neutrones de Bohr como constituyentes del espacio en el universo. Si un cuerpo curva el espacio y el espacio está vacío, entonces qué es aquello que en realidad se curva, el vacio no se puede curvar, por tanto ese espacio entre planetas o galaxias, no es del todo vacío.

Los esfuerzos por responder la pregunta acerca de qué ocupa ese “vacio” en el universo han llegado hasta el Boson de Higgs. Pero las ideas de Einstein sobre la curvatura del espacio no sólo derivaron en el afamado Boson, puesto que hay curvaturas en el espacio-tiempo sin razón u objeto aparente que ocasione las curvas, científicos de todo el mundo se han preguntado qué ocasiona la dinámica de los astros, ¿qué es aquello que no se ve, pero cuya presencia deja tras de sí un rastro de movimiento y actividad espacial innegable?

En 1967, John Archibald Wheeler, ex alumno de Niels Bohr y colaborador de Einstein, dio el nombre de agujeros negros a aquello que curva el espacio-tiempo y que no podemos ver. Debido a la “forma” de embudo que ocasiona y a que no es perceptible, fue bienvenido el nombre de “agujero negro” acuñado durante una conferencia en el Instituto de Estudios Espaciales Goddard de la Nasa en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Sin embargo, el nombre nos puede confundir, fácilmente podríamos pensar que si es agujero, entonces conecta una región con otra y si es negro es porque no refleja ninguna longitud de onda, es decir, no refleja la luz. Y precisamente esa conjetura a partir del nombre es absolutamente errónea.

Para esclarecer a cabalidad qué es un  agujero negro, pensemos en nuestro Sol, una estrella de tamaño mediano, cuya masa es capaz de atraer los 8 planetas que lo circundan, meteoritos, asteroides errantes y demás cuerpos relativamente cercanos a él. Nuestro Sol, al igual que el resto de las estrellas brilla, emite luz y por ende lo podemos ver. Imagina ahora que nuestro Sol tuviera tanta masa y por lo tanto tanta fuerza de atracción gravitacional que no sólo haga girar en su entorno a los objetos a su alrededor sino que los haga colapsar con él, y así, al incrementar su masa aumentar su fuerza de atracción y atraer más y más objetos. Llegaría un momento en que su gigantesca fuerza de atracción no sólo atraería objetos a su alrededor sino que atraería los fotones que él mismo emite, por lo tanto la luz que debiera escapar hacia el universo sería “tragada” por él mismo.

Pues bien, eso son los agujeros negros, estrellas tan absolutamente masivas que no podemos ver, pues su luz no puede salir debido a su enorme atracción gravitacional.

Los agujeros negros son muy abundantes en el universo, son, por lo regular más viejos que el resto de las estrellas, los podemos encontrar o al menos inferir su existencia en el centro de las galaxias como La Vía Láctea. Son los responsables de hacer girar las galaxias y mantener la dinámica estelar y con ello la dinámica planetaria.

El día de hoy, la invitación que te hago es a mirar hacia arriba, por la noche, y preguntarte por esos haces de luz que reverberan en la profunda obscuridad del cielo nocturno. Durante el paso de humanidad las preguntas al respecto y las repuestas han sido muchas, desde los mitos egipcios y griegos hasta la astrofísica que hoy impera en la razón de los hombres. Pero, quién tiene la razón, cuál es la verdad, no lo sabemos, lo que nunca nos podremos perder es la posibilidad de preguntarnos por qué y divertirnos en las respuestas. Hasta la próxima ¡Sigamos dudando juntos!

eduardopinedav@ymail.com

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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