Entrevista a Iván Farías

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Por Óscar Alarcón

5 de enero de 2016

 

La editorial Paraíso Perdido dentro de su colección Instantáneas, publicó recientemente La ciudad y sus muertos, de Iván Farías. Autor del libro de cuentos Entropía, reeditado por Nitro Press como Entropía Remix, la novela Testosterona y el libro de entrevistas De Ida y Vuelta. Iván Farías nos habló de este cuento que dibuja ya una nueva obra dentro del género de la novela negra.

La ciudad y sus muertos (1)

Portada del libro “La ciudad y sus muertos” de Editorial Paraíso Perdido.

 

Óscar Alarcón. Platícanos cómo surge tu libro La ciudad y sus muertos.

Iván Farías. Hace tiempo vi los libros que se llaman “Instantáneas”, de la editorial Paraíso Perdido, son libros chiquitos, o plaquettes, que albergan cuentos de 20 cuartillas más o menos, un poco más largo de lo que normalmente se maneja en México.

Me gustaron mucho porque tienen un formato muy muy bonito, muy manejable, tienen un diseño muy sobrio que me gustó muchísimo. Me puse en contacto con Antonio Marts, el editor, y le propuse hacer una especie de micro novela policíaca sobre un cuento que tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo.

 

ÓA. Una vez que terminas de leerlo resulta trasgresor, y nos remite a un contexto un poco extraño por la ciudad en donde se lleva a cabo la historia, la ciudad de Tlaxcala.

IF. ¡Ah, sí! Esa fue una apuesta que yo hice hace muchos muchos años. Hace como 15 años íbamos en un coche viajando por un boulevard allá en Tlaxcala, que se llama Ocotlán, y entonces dije “Estaría bien para una película policíaca” y los tres compañeros que venían conmigo se rieron y dijeron “Ay no, en Tlaxcala nunca podría pasar algo policíaco”, y se me quedó en la cabeza mucho. Y desde entonces dije “Van a ver cómo sí se puede hacer”, con inteligencia se puede hacer.

No solamente ese cuento sino también hay una novela que acabo de terminar, y que ya mandé a ver si es publicada, gran parte pasa en Tlaxcala.

 

ÓA. El escenario es reconocible no sólo en Tlaxcala sino en todas partes de la República Mexicana, de manera desafortunada.

IF. Siempre he pensado que la mayoría de las ciudades del interior, las ciudades más o menos pequeñas o medianas, tienen la misma conformación y tienen casi a los mismos personajes. Siempre hay un cacique literario, alguien que edita, un escritor que sobresale. Entonces agarré esos clichés y empecé a jugar con ellos.

 

ÓA. Todo lo que odia un escritor es aquel escritor que tiene éxito”, lo dices en tu texto y sí es un cliché pero es cierto.

IF. Es algo muy curioso. El detective, al que le dicen “El Turco”, no sabe nada de literatura, incluso es un tipo agreste, ex policía. Cuando le dicen que hay presentaciones de libros piensa que es como una fiesta, y cuando le dicen que odian al escritor que matan, el maestro Cocoletzi, porque era un escritor de éxito, no entiende cuál era la razón, cuál es el odio si la idea es que la gente lo lea.

 

ÓA. El libro tiene un trasfondo a partir de las lecturas que has realizado, la escritura de tu blog y como columnista en la revista Playboy, nos permite ver que tienes una cultura muy amplia en cuanto a las películas noir, de serie B y de cine negro. ¿Han nutrido todas estas películas tu literatura?

IF. Sí, mucho. Y en especial dos autores que me gustan mucho. Son poco traducidos al español, es difícil encontrar sus libros. Uno de ellos es Elmore Leonard, de quien Tarantino ha adaptado libros, por ejemplo Jackie Brown es una novela de Leonard que se llama Rum Punch. Él me gusta muchísimo. Elmore Leonard siempre tiene personajes extraños, es más o menos conseguible.

Otro que sí es difícil de conseguir es Lawrence Block, de él tiene poco que adaptaron una novela al cine con Liam Neeson, que se llama Un paseo entre las tumbas, y a mí me gusta mucho. Creo que uno de los renovadores del cliché del investigador es Lawrence Block.

Es más, “El Turco” tiene mucha herencia del detective torturado, que es Matthew Scudder, el detective de Lawrence Block.

 

ÓA. Ahora que mencionas Un paseo por las tumbas podemos ver que prácticamente es un western.

IF. Siempre he pensado que el western y el policíaco tienen una misma estructura, sólo que una es rural y la otra en la ciudad. Lo cual es muy curioso porque Elmore Leonard saltó de las novelas de western a las novelas policíacas.

 

ÓA. En La ciudad y sus muertos también trasluce un ejercicio novelístico, como ya lo mencionaste, ¿estamos ante una obra de más largo aliento?

IF. En una primera instancia quería hacer una novela de ese cuento. Últimamente he estado haciendo varios argumentos y de ese tamaño me quedan. Y pensé “quizá algún día lo hago en largo”.

Estoy escribiendo una novela con el mismo personaje, con el mismo detective contando un poco lo que pasa antes de convertirse en detective privado, que no hay esa figura como tal en México. Sí hay detectives privados pero no tienen las mismas funcionalidades que tienen en Estados Unidos. Ahí son prácticamente una especie de policías privados que tienen derecho a intervenir llamadas, a seguir personas, la policía tiene que entregar archivos. Aquí en México, no. Los que tienen licencia lo único que pueden hacer es portar armas.

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Iván Farías. Foto tomada de su Facebook.

ÓA. Como una herencia de Humphrey Bogart desde el Halcón Maltés.

IF. Sí, es un cliché. Es un tipo de estructura que creó Dashiell Hammett, y que yo digo que mejoró Raymond Chandler, y de ahí muchísimos autores que han hecho este tipo de detective duro, melancólico, hay muchos muchos autores.

Ahora los nórdicos, Wallander [personaje creado por el escritor sueco Henning Mankell, nota de ÓA.], Jo Nesbø, tiene también a su detective Harry Hole.

Es una forma, es un personaje que se sube al coche y tú te subes con él porque le tienes confianza y te dejas llevar.

 

ÓA. La ciudad y sus muertos es una obra que está más allá de la llamada Posnorteñidad, ¿qué piensas de la literatura que se hace en el norte? Sobre todo para un autor que está en el centro del país.

IF. Para Nitro Press hice una antología de policíaco, que esperemos salga este año, y la gran mayoría de los autores son norteños. Gente de Sonora, de Chihuahua, de Sinaloa, hay alguno de Michoacán, que ya no es el norte, pero me llama la atención que hay mucha gente que está interesada en el policíaco, también de Mexicali y de Tijuana.

Tal vez porque lo ven con menos condescendencia, lo ven como un género que sirve para contar historias.

Me río mucho del término Posnorteñidad porque no sé qué signifique.

 

ÓA. Quizá en algún momento la literatura posnorteña pueda tener su propio cajón en las librerías.

IF. No creo [Risas]. Porque además no es algo que se pueda asir. En realidad no sabe uno qué es lo posnorteño. Cuando lees Ciencia Ficción sabes qué es, y lo pones en algún lado.

Creo que es como una etiqueta que se inventó, pero no sé. No tengo idea.

Lo que sí es que en el norte hay mucha gente que está escribiendo de muchos temas, que se está acercando a la literatura de formas en las que no habían pasado en México.

 

ÓA. Hay una literatura que también te llama la atención que tiene que ver con zombies, con vampiros, participaste con Andrés Acosta en la antología Si ya está muerto, sonría, platícanos sobre tu trabajo ahí.

IF. En realidad es una antología de cuentos de humor negro, que a mí me gusta mucho. Es difícil hacerlo porque no siempre es bueno, y es sobre un zombie.

A mí siempre me llamaba mucho la atención esta fallecida mujer de la realeza española, que era siete veces grande en España, no sé qué signifique eso [risas], y tenía ciertos títulos nobiliarios.

Desde que era chavito ya la veía como una señora grande, y cuando la entrevistaban en los programas de cotilleo español siempre era con mucho respeto, decían “vamos a platicar con la Duquesa de Alba”, le acercaban el micrófono y era como Fidel Velázquez porque hacía “arrrrggg arrrrggg arrrrggg”, siempre se me hizo una especie de zombie [risas]. No me había dado cuenta pero ahí estaba un zombie. Después lo crucé con las ganas de Margarita Zavala de aparecer en la revista ¡Hola!, y ahí salió el cuento.

 

ÓA. Has participado en periódicos como Reforma, La Jornada, estuviste en las revistas Complot, y Replicante, ¿cómo aprecias el trabajo que se hace en este momento entre el periodismo y la literatura?

IF. Creo que hay muchos puntos en común entre la literatura y el periodismo. Muchos escritores han sido periodistas y con el oficio periodístico se han pagado las cuentas, las rentas, siempre han estado unidos.

Otra cosa interesante del periodismo es que —yo no me considero periodista— te mantienes siempre en forma escribiendo. Como tienes que mandar tu colaboración en tal fecha, con tantas líneas, con tales o cuales directrices tienes que entregar algo específico, en concreto.

Creo que el ejercicio periodístico te da muchas tablas. No sé si te haga mejor o peor escritor pero lo que sí es que si te piden un cuento para dentro de un mes seguramente lo entregas, porque a veces te piden artículos para dentro de dos días o para el otro día.

Una vez me pasó así, se les olvidó que iba a ser el estreno de The Avengers, la primera parte y nadie lo fue a cubrir, y me hablaron en la mañana que necesitaban un artículo lo más rápido y lo más informado que se pudiera sobre la película.

 

ÓA. De la editorial Paraíso Perdido llama la atención la forma en la que están publicando estos libros pequeños, ¿qué te parece la aparición de editoriales pequeñas en nuestro país, desafiando a las grandes editoriales?

IF. Creo que era necesario, con estos monstruos enormes que existen, Random House, Planeta y Océano que son las tres editoriales más grandes que hay no solamente en México sino en el mundo de habla hispana, obviamente estos mastodontes no pueden abarcar todo lo que va saliendo.

Las editoriales pequeñas, independientes, como les quieran decir, se acercan y encuentran joyitas. Hay libros que han salido en esa misma editorial, por ejemplo en Paraíso Perdido va a salir una novela que se llama Continuum, es una novela corta que obviamente no hubiera podido entrar en ninguna editorial grande, porque es una novela corta, por el tema, porque trata sobre El Eternauta pero es una gran novela de Édgar Adrián Mora. Es una muy buena novela sobre Juan Salvo y Héctor Oesterheld, en Argentina que lo desaparecieron, pero que lo mezcla con todos sus personajes.

Hay muchas cosas que no podrían salir de no ser por estas editoriales independientes y que buscan formatos y tamaños.

 

ÓA. Para finalizar, platícanos sobre tu trabajo como articulista en la revista Playboy.

IF. Es muy divertido porque uno de los autores que más me gustan, y que leía desde hace muchos años ahora ya no, es Stephen King. Él decía que escribió varios cuentos porque quería publicar en Playboy.

Playboy Estados Unidos, es una revista muy interesante, muy importante, que ha reunido a los mejores escritores que hay en el mundo. Ahí publicó Bradbury, Richard Matheson, muchos autores y aparte han entrevistado a mucha gente.

La parte de México hace mucho su trabajo, con menos recursos, pero pienso que es una de las mejores revistas que hay en este momento porque el editor, Arturo Flores, es un tipo al que le gusta leer y que le gusta arriesgarse. Siempre está llegando al límite. Es muy divertido llegar a las fiestas y todo este cotorreo y el glamour que rodea a la revista.

Peor que un encuestador del INEGI.

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