¿No saliste de Vacaciones? Pues entonces aprovecha para visitar las iglesias que hay en Puebla

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El estilo de la arquitectura que se desenvolvió en la ciudad de Puebla de las Ángeles y en todo el enorme valle que se extiende desde los límites de tierra caliente, en las faldas del Popocatépetl que ven hacia el Poniente, hasta el límite de la Malinche y más allá de Tehuacán, fue esencialmente pintoresco, osado y arbitrario y fundamentalmente policromo

–estilo popular nacido de elementos barrocos italianos y españoles, que lleva impreso el sello del sentimiento plástico de las razas aborígenes de esta vasta y admirable región.

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Los franciscanos, que fueron los primeros en edificar iglesias en esta comarca que hoy lleva el nombre de Estado de Puebla, marcaron sus construcciones con el invariable espíritu de nobleza que acompañaba todas las obras de esta venerable orden en todo el mundo, pero la mayor parte de las primitivas obras franciscanas en México han desaparecido bajo la acción del gusto del siglo XVIII, y hoy puede apreciarse solamente, lo mismo en las iglesias de la ciudad de Puebla que en las del Estado del mismo nombre, el estilo del Setecientos sobrepuestos a la elegancia franciscana.

Las excepciones son escasas: la iglesia de San Francisco en Tlaxcala, las iglesias de Huejotzingo y Tepeaca, restos en las bóvedas de San Francisco en Atlixco. Estas excepciones constituyen la supervivencia del arte arquitectónico europeo, entre los nuevos colonos.

El estilo genuinamente poblano empezó a desarrollarse después de 1650 y tuvo como primera manifestación la cúpula poblana.

La mayor parte de los edificios religiosos que constituyen la riqueza arquitectónica del Estado de Puebla, fue modificada, o totalmente construida, en el Setencientos. La cantidad de construcciones levantadas en esa centuria, y la cantidad de docoraciones en el interior y en el exterior de las iglesias fue enorme, e impidió que muchas de ellas se terminaran.

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Mirada en conjunto, la arquitectura religiosa de todo el Estado produce la impresión de una complicada maqueta sin terminar: Lo mismo en la ciudad de Puebla que en Cholula, en Atlixco, en Tehuacán y en la innumerables pueblitos, centenares de templos quedaron sin concluir. Muros exteriores sin revestimiento, naves apenas comenzadas, fachadas sin ornamentación. La furia de construir impidió la terminación y el perfeccionamiento de la mayor de las obras empezadas.

Pero cosa digna de notarse: no hay iglesia que carezca de cúpula completamente acabada. La cúpula fue la obsesión y también la obra maestra de la arquitectura poblana. Se hicieron cúpulas con la misma facilidad con que se hacen ollas o jarros.

Existe un plano, que yo vi en la Escuela de Bellas Artes de Puebla en 1914, fechado en 1680, en el cual se pueden encontrar treinta y seis cúpulas. Como ese plano era de bulto, y su autor copió con bastantes detalles las iglesias de esa época, se puede admitir, sin duda de ninguna especie, que desde fines del siglo XVII, ya la arquitectura poblana tenía su tipo de cúpula, el que había de extenderse más tarde en toda la Nueva España.

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Existe otro plano de la ciudad de México (1730?), pintado, y que se conversa hoy en la Biblioteca Hispano-Americana de la ciudad de México, en el cual la mayor parte de las iglesias de la ciudad tienen techos a dos aguas y sólo pueden verse cinco cúpulas.

La situación geográfica y topográfica de la Puebla de los Ángeles, el carácter de sus fundadores, todos castellanos, la organización de la Real Audiencia de la ciudad y el gran número de indígenas que se reconcentraron desde el principio de la fundación de Puebla y que fueron organizados hábilmente por diversas órdenes religiosas para toda clase de trabajos, hicieron que la ciudad progresara rápidamente.

Fundada en el centro del valle que hoy lleva el nombre de Valle de Puebla, el 16 de abril de 1531, tenía ya al terminar ese mismo año, 3,590 habitaciones, y cuatro años más tarde todas las calles estaban trazadas y limitadas por tapias de adobe; había ya muchas casas de cal y canto y algunos templos del mismo material.

En 1537 la nueva ciudad tenía una extensión tan grande como la de México, pero hasta 1688, no se habían construido casas de dos pisos.

En cambio, las iglesias habían alcanzado ya una gran elevación, y su número era muy crecido. Todas las energías colectivas, religiosas y civiles, se reconcentraban en la edificación de templos, capillas y conventos.

La traza de la ciudad fue hecha por Alonso Martín Camacho, alarife y agrimensor, juntamente con un cantero cuyo nombre se ignora. Este Martín Camacho debe haber sido topógrafo de primer orden. Así lo revelan la situación y declinación de la ciudad. La alineación de las manzanas Nord-Noreste a Sud-Sudeste, forman con el meridiano magnético de Puebla un ángulo de 24 grados 30 minutos y las de Este Sud-Sudeste a Oeste Nord-Noreste forman otro ángulo con el mismo meridiano de 118 grados 30 minutos. De esta manera se consiguió que las calles tuvieran siempre sombra en todas las estaciones del año, y además se evitaron los vientos directos del Norte. El declive permite un escurrimiento natural y el terreno donde se asienta la ciudad, llena todas las condiciones de permeabilidad y firmeza deseables.

Todas estas circunstancias, unidas a un excelente clima, a una atmósfera diáfana y a una situación espléndida, hicieron de Puebla, en pocos años, una magnífica ciudad. A ella acudieron religiosos de todas las órdenes para propagar la fe católica y erigir templos a la Divinidad.

            Hoy día la ciudad de Puebla cuenta con 86 iglesias y el Estado más de 400, unas modestas, otras enormes, algunas magníficas.

El barroco poblano. Sus características en las construcciones religiosas

a)Planta fundamental rectangular, con innumerables aditamentos arbitrarios de las más diversas formas. Una excepción importante: la Capilla de Tercer Orden en la ciudad de Puebla, de planta octagonal. Hecha excepción de algunas torres –las de San Francisco y Santo Domingo en la ciudad de Puebla- de algunos templos –San Andrés en Cholula, Parroquia de Atlixco- la mayor parte de los muros, bóvedas y cúpulas de todo el Estado de Puebla están construidos con precipitación y con materiales de mala clase, factores que han determinado la rápida destrucción de casi todas las iglesias del Estado.

b) Grande habilidad y osadía constructivas.

c) Masa amorfas para ser revestidas con arnamentación de estuco o pintadas.

d) Invariablemente cupulares y generalmente multicupulares.

e) Portadas de líneas simples, generalmente inspiradas en tipos herrerianos.

f) Decoraciones en el exterior, de ladrillo rojo incrustado con azulejos.

g) Invariablemente policromas en su exterior.

h) Fastuosamente ornamentadas en su interior, con un revestimiento total de ornamentos dorados.

i) despreocupación total de toda regla establecida.

(El presente texto fue tomado del libro “Iglesias de México, Tipos Poblanos”. El autor del texto es el Dr. Atl y el autor de las fotografías es Guillermo Kahlo. Este libro fue publicado originalmente en 1925 y reeditado por el Instituto de Ciencias Sociales de la BUAP en el año 2000)

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