Cuando Ignacio Manuel Altamirano tomó posesión como presidente del Colegio del Estado, hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

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Ignacio Manuel Altamirano fue un hombre de letras y de acción que ejerció una influencia fundamental en el desarrollo del pensamiento liberal mexicano. A semejanza de los hombres del Renacimiento dominó los más diversos campos del saber de su tiempo, y no titubeó en empuñar la espada cuando así lo exigían las circunstancias políticas del país, principalmente cuando estaba en peligro la soberanía del mismo.

Aparte de ser un prolífico novelista, ensayista y poeta, incursionó en el periodismo, la crítica literaria y escribió innumerables discursos y brindis destinados, principalmente, a conmemorar determinadas gestas gloriosas de nuestra vida nacional, o para comentar eventos relevantes del mundo de la ciencia, las artes y la educación.

Su abundante producción literaria llevó al conocido poeta Manuel Acuña a exclamar que era algo así como “el Presidente de la República de las letras mexicanas”, palabras que recibieron la aprobación de la mayoría de los escritores y artistas de la época. Empero, reiteramos, Altamirano no sólo se distinguió en ese campo, sino también destacó como político, militar y diplomático, desempeñando un papel fundamental en la defensa de las ideas liberales, y en la lucha contra el invasor francés, recibiendo el grado de coronel.

Una de sus grandes pasiones –si es que no su principal pasión- fue el impulso a la educación, convencido de que ésta era la mejor forma de combatir a la barbarie, y la defensa más segura de la República. Como legislador apoyó la enseñanza laica, gratuita y obligatoria. En 1887 fundó la Escuela Nacional de Maestros, la cual constituyó un semillero de pedagogos y mentores. Sus méritos como educador llevaron a Jesús Reyes Heroles a darle el título de “maestro de maestros”, en ocasión del 150 aniversario de su nacimiento.

A principios de 1881 Ignacio Manuel Altamirano toma posesión como presidente del Colegio del Estado, hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). A pesar de que su gestión fue muy breve —apenas unos meses— impulsó diversas iniciativas que fortalecieron la vida académica y cultural del Colegio, entre ellas la creación del “Reglamento para el gobierno interior” de dicho centro de estudios, en el que se indicaba que la finalidad del mismo era “impartir educación preparatoria, científica y especial determinada por las leyes” (Vid. Marín H. Miguel, y Castro Morales Efraín, Puebla y su Universidad, Patronato de la Universidad Autónoma de Puebla, 1959, p. 191).

Los universitarios de la BUAP nos enorgullecemos de que el autor de Navidad en las Montañas figure entre los hombres que han encabezado los destinos de nuestra institución.

 


(El presente fragmento fue escrito por Francisco Humberto Sotelo Mendoza y tomado de la Gaceta Tiempo Universitario en el año 6, núm. 5, publicado el 13 de marzo de 2003)

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