Revistas pirata

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Durante muchas décadas el modelo de negocio de las revistas científicas estuvo basado en el pago de suscripciones. Esta situación cambió dramáticamente con la llegada del siglo XXI cuando muchos de los revisores de contenidos (árbitros) empezaron a quejarse por los altos costos de las suscripciones. El argumento generalizado iba en el sentido de cuestionar un alto costo por la accesibilidad de los contenidos que ellos evaluaban de sus propios colegas, donde unos y otros trabajaban sin recibir un salario directo de la editorial. En otras palabras, los editores gozaban de una materia prima de alta calidad (los artículos), supervisada por expertos (los árbitros), para ser distribuida a altos costos de suscripción.

A esta realidad se sumó un factor esencial: la disponibilidad de sistemas informáticos que a bajos costos pudieran hacer las veces de repositorios digitales para permitir la accesibilidad a los contenidos de las revistas. El resultado sería algo lógico, árbitros y autores su sumarían para continuar haciendo su labor, pero ahora ya no se apoyarían de la industria editorial de revistas, sino que apostarían por depositar sus contenidos en plataformas de libre acceso. Así es como nacieron lo que conocemos como las revistas de acceso abierto (Open Access Journals).

Como era de prever, en un principio el salto de la función de autor/árbitro a la de editor no fue un paso fácil, pero poco a poco el proceso se fue profesionalizando. Surgía así un nuevo modelo de negocio donde el costo de mantenimiento de la revista ya no se cargaba al lector por medio de la suscripción, sino ahora tendría que ser al autor. La carga para el autor se hacía aún más pesada, no sólo tendría que realizar el trabajo intelectual para generar un artículo publicable, sino que además debería pagar a la revista Open Access por concepto del mantenimiento de la libre accesibilidad a su contenido. Los autores no vieron con malos ojos esta opción, pues la promesa de amplia accesibilidad implicaría en el corto plazo un mayor nivel de lectura y citación a su trabajo.

La historia pintaba para bien ya que la calidad de los artículos no bajaría ante la permanencia de árbitros que evaluaran los trabajos. El reto siguiente iría en el sentido de indizar los contenidos. Como ya hemos comentado en este espacio la indización es el proceso que permite darle visibilidad a los contenidos de un artículo al incluirlos dentro de los sistemas de información en línea (SIL). Así cualquier usuario de estos sistemas estaría en la capacidad de saber de la existencia de determinados artículos, generando una oportunidad de trazar una línea entre la necesidad de información del lector y la información.

En un principio los administradores de los SIL no veían con buenos ojos el incluir contenidos de acceso abierto dentro de sus plataformas, pues era una manera de incentivar una industria que afectaba sus propios intereses editoriales, sin embargo, el nuevo modelo de negocio era una realidad a la que no podían oponerse. Poco a poco los SIL empezaron a definir políticas de inclusión de revistas de acceso abierto para considerarlas en sus alcances, pero no podemos decir que ha habido una apertura absoluta, por el contrario; los niveles de exigencia sobre la calidad de las revistas OA han sido tan o más altas que las aplicables a las revistas científicas tradicionales.

En el nuevo modelo de negocio apareció una industria oportunista, la de las revistas depredadoras o piratas. Estas al igual que toda revista de acceso abierto se caracterizan por cobrar a sus autores por la publicación de sus trabajos aceptados, con la diferencia que los contenidos no son indizados en los sistemas de información en línea mundialmente conocidos. Valiéndose de mensajes de correo electrónico dirigidos a los autores para invitarlos a publicar, prometen una rápida publicación y un alto nivel de citación. Lo cierto es que en la ausencia del sistema de indización que ligue al lector con el artículo, éste termina por ser invisible para los lectores potenciales.

Son muchos los investigadores y bibliotecarios que se han ocupado de esta realidad al punto que se han generado “listas negras” con los títulos donde nunca debería publicarse, ejemplo de ello es el “Beall´s list of predatory open access publishers” Sin embargo, la tentación es grande entre los nuevos autores ávidos de publicar y cumplir con parámetros de evaluación como los del Sistema Nacional de Investigadores.

Son varias las recomendaciones que me atrevería a proponer para evitar caer en la confusión, pero me limitaré a una: revisar cuáles son las revistas indizadas dentro de los dos principales sistemas de información en línea: Web of Science y SCOPUS. La primera definida por el afamado Journal Citation Reports y la segunda por el listado propio de revistas incluidas en sus alcances.

Si tienes duda de dónde publicar tu trabajo, no dudes en contactarnos, será un gusto ayudarte.

*Ricardo Villegas Tovar
Jefe de Servicios Especializados de Información
Dirección General de Bibliotecas / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

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