Danzas de origen europeo introducidas durante el Virreinato

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Una vez finalizada la fase bélica de la conquista del área mesoamericana, una oleada de frailes son mandados a América con motivo de realizar una observación y estudio de las culturas nativas para el proyecto de adoctrinamiento y colonización que se utilizaría para estos territorios, los primeros antecedentes de esta planificación de adoctrinamiento los tenemos dentro de los Coloquios de los Doce de Fray Bernardino de Sahagún realizados en el año de 1564; ya resueltos algunos problemas y aspectos de orden ideológico y metodológico se inician las acciones prácticas, y es así que por medio de las expresiones dancísticas y rituales teatralizados de los nativos, se encuentra uno de los puntos de contacto y coincidencia que utilizarán los conquistadores y misioneros para iniciar el proceso de evangelización. Es pertinente recordar que los españoles estaban utilizando este método dentro sus los territorios reconquistados en la Península Ibérica, ya que si bien hablaban el mismo idioma, en su mayoría tenían un pueblo casi completamente analfabeto al cual se le tenía que predicar y adoctrinar, y el medio más fácil fue mediante ejemplos visuales y auditivos.

El siglo XVI fue en nuestro territorio una época de transición entre dos mundos cuando se encontraron y empezaron a mezclarse elementos indígenas, españoles y negros, que en los tres siglos darían origen entre otras cosas a las formas populares musicales y bailables de una cultura en formación: la mexicana.

Para poder tener un breve panorama de la danza novohispana debemos tener en cuenta los siguientes componentes:

1.- El indígena en toda su diversidad étnica.

2.- El español primordialmente extremeño y andaluz, y su proceso civilizatorio alógeno

3.- El negro es sus diversos componentes étnicos

4.- La influencia de otras partes del Imperio Español

5.- La recreación y creación de formas dancísticas y musicales por las distintas castas

CICLO DE MOROS Y CRISTIANOS. Estas danzas son un fenómeno cultural de origen europeo medieval que se plasmó en una serie de muy diversas manifestaciones como son torneos, mascaradas, simulacros y danzas dramatizadas que se representaron con motivo de festejos políticos o religiosos, tanto en los países europeos como en los latinoamericanos.

Estas danzas son creadas a lo largo del Medioevo en Europa, particularmente en España, y fueron utilizadas por los religiosos en sus territorios peninsulares en primer lugar y posteriormente en América para evangelizar a sus siervos.

Con la conquista de ultramar por los españoles se introdujo casi simultáneamente esta costumbre, en un principio militar y dinástica, sirviendo a una auto-confirmación de los nuevos señores. Espectáculos de Moros y Cristianos en muy diversas formas llegan a ser por siglos parte de cada fiesta cívica o religiosa en casi todas las regiones latinoamericanas.

Es un grupo muy grande, diverso y complejo de estudiar, los motivos de su utilización en la Nueva España estuvieron relacionado con tener una explicación que justificara la conquista de estas tierras, así como el sometimiento de los nativos amerindios al reino Español, esto por la encomienda otorgada y compromiso ante el Papa de introducir la “santa religión católica” a los territorios descubiertos y conquistados, ya que los españoles se consideraban el “pueblo elegido por Dios”. Las danzas de moros y cristianos tendrán por constante o regla general una trama que narre la lucha entre estos dos bandos: los cristianos y los infieles o moros.

El periodo en que se desarrollan las batallas, encuentros o historias en muy amplio y diverso, así como los lugares en donde estas tuvieron lugar, por lo cual si queremos adentrarnos en la historia y significado de estas danzas, sus parlamentos o textos, los personajes históricos citados en estos, su indumentaria, etc., es necesario remontarse al viejo continente para encontrar el origen y desarrollo.

Los personajes que comúnmente aparecen dentro de esta danza son históricos y de origen europeo o moro, y tenemos dentro de los cristianos a: Sahara, Gerardo, Amano, Fernando, Gonzalo, Aurelio, Cristiano y un angelito, que en ocasiones representa al arcángel San Gabriel. También encontramos a Carlomagno, Oliveros, Roldán, Borgonio, Ricarte, Garlindo, Maimgs.

Los moros pueden ser: El Almirante, Fierabrás, Soltibrán, Brulante, Tenebre, Calafre, el Sultán, Soraela (reina mora), Siberiano, Amuratis, Tuleriano (rey moro) y Magladin.

Dentro de la entidad poblana encontramos actualmente las siguientes danzas que pertenecen al ciclo: Moros y Cristianos, Moros, Moras, Moritas, Moros y Españoles, Danza del Poblado, Imitación de Moros, Doce Pares de Francia, Reto de Gonzalo y Alamán, La Noche de Gonzalo, Fernando y Alamar, Destrucción de Jerusalén, Carlomagno y Gonzalo, Santiagos, Olmecas (Santiagos de la zona totonaca).

DANZAS DE CONQUISTA. En la actualidad, las Danzas o Bailes de la Conquista constituyen un complejo festivo-ritual con fuerte implantación en diversos estados del área central mexicana. Su presencia también se registra diseminada por varios otros países latinoamericanos. Poseen un carácter sagrado, integradas a los festejos rituales que se celebran anualmente en honor de los patronos tutelares comunitarios, constan de una vertiente teatral y otra bailada, requiriendo muchas horas su ejecución completa. Sus argumentos se adaptan bastante fielmente a los hechos históricos reflejados, que consisten en: la llegada de los españoles; su toma de contacto con los altos dignatarios aztecas; el enfrentamiento entre los invasores y los nativos; la imposición de la fe religiosa de los españoles, en muchos casos los monarcas tienen visiones y sueños con malos presagios al inicio de las representaciones teatrales.

Se cuenta con una destacada intervención de doncellas, princesas o malinches. Todos los argumentos siguen el esquema de las obras de teatro popular de Moros y Cristianos, como se ha demostrado al aplicar un método de análisis narrativo basado en la comparación de las acciones significativas en el desarrollo de la representación teatral. Su evidente dependencia de un modelo narrativo común, ampliamente aplicado a las relaciones o embajadas de Moros y Cristianos, responde al mismo planteamiento misionero de instruir con el espectáculo. En este grupo tenemos: Conquista de México, Tocotines, Moros y Tocotines, Tocotinas, Españoles.

DANZAS DE CARNAVAL. El carnaval hay que considerarlo como la fiesta por excelencia. Su finalidad es la diversión por la diversión, sin que sea provocada por una disposición oficial cuyo origen esté en el poder. El carnaval aunque en las sociedades novohispanas surja del calendario cristiano, no está condicionado por ninguna autoridad. Las fiestas de carnaval son de las más difundidas en México y son el sincretismo cultural de dos fiestas similares: la de origen europeo, celebrada tres días antes del miércoles de ceniza, y la mesoamericana, relacionada con el año de calendario de estos pueblos y los cinco días inútiles al finalizar éste. El origen del carnaval en Europa podemos ubicarlo en Italia, atendiendo a la palabra “Carnavale” que quiere decir “carne de Cristo”, período en el cual la población debía de abstenerse de comer carne, así como tener abstinencia sexual. Los principios básicos en que se basaban los regocijos de las carnestolendas eran las mascaras y los disfraces.

El carnaval toma en México características muy especiales, es una mezcla de fiesta de origen pagano con fiesta religiosa, en donde los elementos indígenas se unen a los europeos, y el simbolismo y significación toman un nuevo sentido. Al igual que cualquier otro carnaval en el Viejo Continente, comienza el domingo anterior a la cuaresma, que se inicia el miércoles de ceniza. La población lo aprovechaba, y aún lo hace, con gran entusiasmo, porque después les aguardaban 40 días de recogimiento y penitencia en los que “deberían de abstenerse de los placeres de la carne”. Por lo general, se celebra durante los tres días, llamados carnestolendas, que preceden al Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma en el calendario cristiano. El primer día de carnaval difiere de un país a otro.

Actualmente en Puebla tenemos carnavales rurales, semiurbanos y urbanos, con gran diversidad de componentes, indumentaria, personajes y acompañamientos musicales, señalando solo algunos de ellos como: cuadrillas el Xonaca, El Alto, San Felipe, Cholula, Huejotzingo, Pahuatlan, Tepatlaxco y Oriental.

En el aspecto musical, estos carnavales eran acompañados por pequeñas bandas de alientos y en algunos casos grupos de cuerdas, pero actualmente tenemos que casi todos tienen un tecladista que en ocasiones acompaña algún saxofón o batería.

Existen diversas investigaciones en torno al origen del carnaval y todas los ubican en las antiguas culturas griegas y romanas, relacionando éste con las distintas fiestas estacionales, primordialmente en el transito del invierno a la primavera.

Bailes de disfraces, máscaras y comparsas, desfiles de vistosas carrozas por las calles, así como banquetes caracterizan normalmente estas fiestas. El carnaval tiene posiblemente su origen en fiestas paganas, como las del buey Apis e Isis en Egipto, las fiestas dionisíacas y Calendas griegas, las bacanales, lupercales y saturnales romanas o las fiestas celtas del muérdago.

Dentro de las culturas mesoamericanas tenemos una celebración equivalente, el antiguo calendario mexicano consta de dos cuentas distintas: la “cuenta de los días” (tonalpohualli) y el año (xihuitl). El año tiene 365 días reunidos en 18 grupos de 20 días cada uno,141 más cinco días extras (nemontemi)142 añadidos al final del año. Estos días eran considerados de mala suerte y se realizaban celebraciones y actos similares a los carnavales de otras partes del mundo.

Esta fiesta renació durante la edad media, al tiempo que se afirmaba la dureza cuaresmal (ayuno y abstinencia). Alcanzó después su máximo valor artístico en Venecia, presidida por el Duque y el Senado, y en los bailes de máscaras.

Josefina Romano Riu señala cuatro características fundamentales del carnaval:

  1. La celebración del final del invierno y el comienzo del ciclo reproductor de la naturaleza.
  2. Una interacción entre el mundo tangible y el metafísico.
  3. Este paso importante requiere y sirve para purificación individual o colectiva.
  4. La fiesta es en sí misma una inversión del orden cotidiano. Su materialización se dará en el disfraz, en el cambio de papeles, en la crítica no castigada por el poder, en la liberación de la represión sexual.

Esta definición de lo cómico nos lleva a la idea del carnaval. ¿Cómo logramos encontrar situaciones en que no nos preocupan las reglas? Naturalmente, como lo demuestra toda una tradición etnológica y artística, al establecer un mundo al revés en el que los peces vuelan y los pájaros nadan, en el que zorros y conejos persiguen a los cazadores, los obispos se comportan enloquecidamente y los tontos son coronados. En ese momento nos sentimos libres, en primer lugar por razones sádicas, así tenemos que lo cómico es lo diabólico por ejemplo y, en segundo lugar, porque nos liberamos del temor impuesto por la existencia de la regla.

El carnaval es el teatro natural en que animales y seres animalescos toman el poder y se convierten en los dirigentes. En el carnaval, hasta los reyes se comportan como el pueblo. La conducta cómica, antes objeto de un juicio de superioridad de nuestra parte, se convierte, en este caso, en nuestra propia regla. El mundo al revés se convierte en la norma. El carnaval es la revolución, se ridiculizan personajes públicos y/o autoridades locales y se corona a la multitud.

Para reconocer la situación como cómica, se debe saber que tal comportamiento suele estar prohibido por los buenos modales y las normas de urbanidad y la comida suele comerse y no desperdiciarse en dádivas irracionales.

Para disfrutar el carnaval, se requiere que se parodien las reglas y los rituales, y que estas reglas y rituales sean reconocidos y respetados. Se debe saber hasta qué grado están prohibidos ciertos comportamientos y se debe sentir el dominio de la norma prohibitiva para apreciar su trasgresión. Sin una ley válida que se pueda romper, es imposible el carnaval.

Así pues, los prerrequisitos de un “buen” carnaval son:

1) La ley debe estar tan penetrante y profundamente conocida que esté abrumadoramente presente en el momento de su violación.

2) El momento de la carnavalización debe ser muy breve y debe permitirse sólo una vez al año; un carnaval eterno no funciona: todo un año de observancia ritual es necesario para que se goce la trasgresión. El carnaval puede existir sólo como una trasgresión “autorizada”.

Si bien el carnaval antiguo religioso estaba limitado en el tiempo, el carnaval moderno multitudinario está limitado en el espacio; está reservado a ciertos lugares, ciertas calles, o enmarcado en la pantalla de la televisión.

En este sentido, la comedia y el carnaval no son instancias de transgresiones reales: al contrario, representan claros ejemplos del reforzamiento de la ley, nos recuerdan la existencia de la regla.

La teoría general del carnaval como una inversión de oposiciones binarias, ha sido apoyada por la investigación etnológica contemporánea dedicada a los rituales de la inversión de posición social (inversión de status). Esta investigación ha establecido ciertas características básicas de rituales cíclicos y calendáricos en los que participa toda la colectividad. En ciertos momentos en el ciclo de estaciones, que se definen de manera distinta en diversas culturas, algunos grupos (o categorías) de gente, por lo general de posición inferior, ejercen una autoridad ritual sobre sus superiores.

En la etnología contemporánea, el transvestismo y los rituales de carnaval son considerados como una instancia de neutralización ritual de oposiciones semióticamente significativas, en este caso la oposición macho-hembra.

El carnaval en México es muy diverso y tenemos varias formas:

– Burlesco (contra grupos sociales o personajes determinados).

– Metafísico (lucha o encuentros entre seres divinos o imaginarios).

– Narrativo (cuenta historias uno o más superpuestas).

– De comparsas y desfile (exhibición y desenfreno).

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SEMANA SANTA. Como su nombre lo indica, estas fiestas están íntimamente relacionadas con el calendario de fiestas católicas. Como es del conocimiento popular, estas celebraciones tienen relación con la pasión de Cristo, su aprehensión y la crucifixión de éste por los soldados romanos, al mando de Poncio Pilatos.

Este tipo de festividades están íntimamente relacionadas con la escenificación de estos sucesos. Dentro de los personajes que aparecen tenemos: Jesucristo, María, Claudia, José de Arimatea, Poncio Pilatos, Judas, Pedro, Juan, Santiago el Mayor, Santiago el Menor, Caifás y los judíos. La indumentaria de los judíos es de calzón blanco y túnica adornada con toques dorados, capas largas y huaraches. Jesucristo lleva túnica blanca y larga, un manto largo hasta el piso y huaraches. María y las demás mujeres visten túnicas de colores.

DANZAS DE ACTIVIDADES HACENDARIAS. Como consecuencia del dominio militar por parte de los españoles del México precolombino, la instauración de sistemas como el repartimiento y la encomienda dieron lugar a una particular forma de organización económica productiva, que fue más allá para convertirse en una unidad capaz de solventar las necesidades y requerimientos de sus pobladores: la hacienda. Estas fueron centros de trabajo y producción que con la fundación y poblamiento del Virreinato de la Nueva España tuvieron en breve tiempo gran auge al ser quienes provenían de alimentos a los pueblos y centros urbanos que aparecieron en rutas comerciales, alrededor de las minas y de las maquilas.

Las haciendas en México fueron unidades socioeconómicas dentro de las cuales se generaban y consumían casi todos los productos necesarios para la subsistencia, contando muchas de ellas con capillas, parteras y tiendas de raya. Atendiendo a la región en donde se ubicaban sus producciones variaban, pero comúnmente tenían dentro de sus tierras siembra de granos y/o crianza de ganado. Generalmente después de la cosecha o de la marca del ganado se realizaban fiestas por los trabajadores de las haciendas, y es a partir de estas celebraciones que son creadas danzas relacionadas con los oficios específicos de éstas. Dentro de esta clasificación tenemos: Segadores, Toreadores, Toriteros y Gracejos, Vaqueros, Caporales, Toreros, Vaquería, Toro Pinto, Chivarrudos, Panaderos, Huacaleros e inditos.

La hacienda es una forma de organización económica típica del sistema colonial español, y se utiliza para describir un rancho amplio.

Las haciendas se transformaron en unidades productivas muy complejas caracterizadas por el dominio de la tierra, agua y demás recursos naturales de la zona, de la mano de obra de la población que habitaba dentro de ellas y por el control de los mercados locales y regionales.

Para el siglo XVIII las zonas de Puebla y Tlaxcala se encuentran cubiertas de ellas, destacando su papel dentro del comercio y economía de la Nueva España.

Básicamente, las haciendas mexicanas, suelen disponer de una Casa Señorial, dispuesta en forma de L o U, alrededor del patio; muy a menudo, estas viviendas señoriales son edificios arquitectónicamente muy relevantes, de buen tamaño, normalmente con dos plantas. Disponen también de otras edificaciones auxiliares: Las calpanerías (casa de trabajadores o peones); las trojes o almacenes de grano y semillas; los macheros (para los animales de tiro) y establos (para las vacas) en forma de cobertizo que daba a un patio secundario; los tinacales, edificios destinados a la producción de pulque, además de los edificios administrativos y la capilla.

El proceso de gestación del sistema agrario basado en el dominio de la hacienda duró más de cien años. El gran latifundio surgió en la Nueva España ya en el siglo XVI, pero el dominio sobre la tierra de algunos hombres poderosos no es suficiente para la existencia de esta unidad económica. Aún cuando las primeras aparecieron a mediados del siglo XVI, no fue sino en el siglo XVII cuando se transformaron en el elemento preponderante de la agricultura mexicana, y el periodo de su apogeo va desde finales del siglo XVII hasta el último tercio del siglo XX.

La hacienda no es sólo una institución económica, sino también un sistema social y político. La diferencia principal entre hacienda y rancho es su extensión, la primera mayor a la segunda. La hacienda se caracterizaba por: autosuficiencia económica, era una verdadera comunidad, la administración. El dueño generalmente no vivía en la hacienda sino era el mayordomo el encargado. Se buscaba que fuera económicamente productiva, la fuerza de trabajo: esclavos (en la Colonia) y peones, con derecho a permanecer en la propiedad pagando con su labor, derecho a trabajar en la hacienda.

BAILES Y REPRESENTACIONES ORIGINADAS EN EL SIGLO XIX

CARNAVAL DE HUEJOTZINGO. Este carnaval es el más vistoso y organizado de Puebla, y tiene su origen en el siglo XIX, tomando como base la batalla del 5 de mayo de 1862, y un hecho que aconteció en el mismo período. La historia del bandolero Agustín Lorenzo y el rapto de la hija de corregidor de Huejotzingo por éste personaje.

Dentro de las investigaciones hechas sobre este carnaval, se han encontrado reminiscencias de ritos agrícolas huejotzincas precolombinos; algunos aseguran que los animales disecados que los indios serranos cargan en sus hombros, tienen relación con Camaxtli, dios de la cacería y dios principal del grupo étnico.

Los grupos de danzantes son diversos, y en la actualidad encontramos organizados 16 batallones de los cuatro barrios que conforman este pueblo. Los batallones que son: entre las filas francesas, zuavos, turcos y zapadores; siendo éstos últimos una extraña reinvención de la guardia británica de granaderos que visten pieles. Por parte de los mexicanos encontramos a los indios serranos, los zacapoaxtlas y a los apaches. También tenemos a Los Locos y Los Negros.

La fiesta tiene inicio el domingo de Carnaval, con la actuación de la banda de música que toca en el centro de la plaza central de esta localidad, los días posteriores se escenifican fingidas batallas entre los batallones, siendo relevante el uso por danzante de aproximadamente 8 kilos de pólvora, misma que detonan dentro de sus mosquetones. La fiesta culmina el día miércoles por la noche, con la quema de castillo y juegos pirotécnicos.

El miércoles tiene también escenificación el rapto de la hija del Corregidor, antes de esto, los diferentes batallones dan dos vueltas en circuito alrededor de la plaza principal, participando también una comparsa de negros o caníbales; al finalizar este recorrido llegan los bandidos a caballo frente a la Presidencia Municipal, en donde hay una escalera adornada con flores por la cual trepa el “Meco” segundo de Agustín Lorenzo, con una carta para la enamorada del bandido, la cual acepta huir con éste, baja por la escalera y cuando está montando para huir llega el Corregidor, también conocido como el gran jefe, con sus hombres y les dan persecución.

Esa misma tarde, en un jacal construido ex profeso para que en él se escondan los novios, se realizará la boda de éstos, en la cual está presente un padre y los acompañantes de Agustín Lorenzo, al término de la boda llegan el Corregidor y su escolta y se simula una batalla la cual tiene por objetivo incendiar el jacal. Actualmente el personaje que representa al mencionado Agustín Lorenzo viste ropa de diario, pero en años pasados vestía como caballero águila, y llevaba un tocado de lechuza con las alas extendidas.

La música la interpretan diferentes bandas de viento o teclados con amplificadores sobre plataformas de camiones o camionetas.

Fragmento tomado del libro: Las danzas y músicas tradiconales de Puebla del Mtro. Cristóbal Ramírez Macip editado por la Dirección de Música de la Secretaría de Cultura del Estado de Puebla y el CONACULTA.

Me gusta la vida, me gusta el amor. Soy aventurero re-vacilador,

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