“Los obsesionados son los únicos que logran hacer cosas”: Entrevista a Franco Félix.

Compartir

La última vez que llevé geografía como una materia escolar fue en primero de secundaria. Sin embargo, la profesora Verónica no nos enseñó precisamente las capitales de los países, sino que hablaba acerca de relaciones políticas y socioeconómicas. Así, mi aprendizaje en cuanto a las ciudades del mundo quedó asentado en sexto de primaria.

Además de intentar memorizar las naciones de América y sus respectivas capitales, tuve que hacer lo mismo con los estados de México. Mala decisión. Ya Ausubel hablaba desde décadas anteriores a mi nacimiento acerca de las desventajas del aprendizaje memorístico. Sin embargo, yo no supe eso sino hasta la preparatoria, por lo que tuve que recitar unas cuantas veces la lista de 31 estados y un –ahora ex- Distrito Federal.

Por esta razón, la mayoría de los estados del país han sido un misterio para mí. No obstante, este 2015 fue un año en que, al menos el estado de Sonora y específicamente Hermosillo, han quedado grabados en mi memoria gráfica y literaria ante el panorama nacional.

Mi primer acercamiento fue con los chicos de Pez Banana, una revista que influiría en la decisión de Brandon al comenzar Tercera Mitad. El último, hace un mes en la ciudad de Cholula con la presentación de La ciudad del soul de Carlos Sánchez. Entre estos dos acontecimientos, existieron dos personas más que me convencieron de que, al menos en Sonora, no hay sólo desierto, buchonas y corridos: Ana y Franco.

ffff

Avatar de Franco tomado sin permiso de su Twitter.

Esta ocasión trataremos al Señor F, Franco Félix, quien este año publicó dos obras: Kafka en traje de baño (Nitro Press, 2015) y Los gatos de Schrödinger (Tierra Adentro, 2015).

Medios como La Tempestad y Sin Embargo han incluido a Kafka en traje de baño dentro de los listados de los libros  destacados del 2015. Aproximadamente un mes después de la impresión del libro, Franco emprendió una gira de rockstar por varios puntos de la república, entre ellos –por supuesto-, la prepa Zapata.

Alan Robles: Vienes a Puebla a presentar tu nuevo libro, Kafka en traje de baño, que es… ¿una novela? [nótese mi ignorancia respecto al hermosillense stuff]

Franco Félix: Es un libro de tres crónicas que ganó en 2014 el Concurso del Libro Sonorense. Tengo una fascinación por los detectives y me dediqué a seguir a tres personajes y son tres objetivos que voy tratando de desentrañar. El libro se llama Kafka en traje de baño porque responde a la crónica fundamental –que es la más larga, incluso- y se trata de una investigación que hago sobre los descendientes de Franz Kafka, el escritor checo.

fffff

Portada de “Kafka en traje de baño”.

AR: ¿Cómo es que te animaste a hacer esta crónica e incluso a hablar de Kakfa?

FF: Todo fue una broma. Incluso la crónica así inicia: alguien dijo en una fiesta “soy pariente de Kafka” y nos reímos. Es inaudito que en Sonora, que no pasa nada -y en Hermosillo no pasa absolutamente nada-, alguien diga que es pariente de Kafka; fue gracioso. La idea es que bajo esta premisa de que hay una información falsa o chistosa, cobro una obsesión que me lleva cerca de siete años –apenas voy terminando- en donde trato de hacer real esa broma. Mi obsesión fue al principio ficcionar esta mentira y hacer un texto sobre la broma, pero mi obsesión fue tan grande, tan profunda que terminé encontrando descendientes de Kafka en la Ciudad de México. Ya hablando con ellos me dan más datos, me empiezan a ayudar con registros, árboles genealógicos y todo esto. Para mí, no estaba terminada la investigación; yo siempre decía “Es que hay un pariente de Kafka en Hermosillo” y nos reíamos todos. En esta búsqueda de volver real lo falso, me topé con dos Kafkas que entraron a Sonora en el 39. En el libro vienen actas, pasaportes, permisos y una serie de documentos que prueban esto.

AR: ¿Cuáles fueron las dificultades que encontraste al realizar esta investigación? Estamos hablando de varios años en que tuviste que estar buscando información, registros, incluso ir hasta México para ver a los parientes que mencionas…

FF: La broma fue en 2008. De 2008 a 2010 seguía siendo la broma, pero en 2010 decidí hacer la investigación en forma; en ese año ya teníamos un control de internet, el manejo de Google y estas herramientas que están en línea. Pero entre 2010 y 2015 la información que ha ido entrando a la red es muchísima; hay una diferencia abismal, busqué muchas cosas en 2010 que jamás pude encontrar. Ahí en la crónica se explica cuál fue la metodología. Conforme iban pasando los años volví a hacer las mismas búsquedas y aparecían nuevos resultados. Aunque estamos en el siglo XXI y han pasado muchas cosas y creemos que ya tenemos todo, nos faltan muchísimas cosas.

Estando en Hermosillo es muy difícil que tome un camión a México o un avión. La gran limitante fue estar en medio de la nada; es una ciudad infernal, llega a 56 grados, imagínate la cabeza, está vuelta loca. La gente está perdida, se te consumen los sesos, de verdad, la gente hace locuras; cuando quieras googlea y vas a ver. La investigación se llevó sobretodo en las herramientas que tenía en internet y las investigaciones que podía hacer a través de bases de datos, páginas oficiales y todo eso. Si viviera en la ciudad de México, habría sido más fácil ir a la Secretaría de Relaciones Exteriores, poner el registro y a lo mejor sale.

ff

Franco firmando libros después de la presentación en la prepa Zapata. Foto: Óscar Alarcón.

AR: ¿En tu formación tuviste alguna línea que te llevara a la investigación o cómo adquieres las herramientas para lanzarte?

FF: No, todo es muy empírico. Estudié literatura: sí hay materias de investigación pero no son especializadas, pues.

Creo que las carreras de literatura lo que están haciendo ahora es generar maestros de literatura, de español o relacionado a las humanidades. Es una especie de destino manifiesto; cuando vas a entrar a literatura, tú sabes que el sueño es escribir y sales defraudado. Vas aprendiendo que hay algo más que escribir: generar lectores, aún más en nuestro país. Todas estas masacres y perversidades que vemos son producto de una falta de educación.

Tuve que ir a muchas partes e incluso entra en juego la casualidad. Mucha de la información que fui capturando era por cosas rarísimas. Iba en un camión hacia Agua Prieta a buscar la tumba de este sujeto y un señor me sacó plática. Me preguntó que si yo era de Agua Prieta y le dije que no, que iba a buscar a alguien, y le dije que estaba haciendo una investigación y “Kafka, Kafka… ah, los conozco”. Una cosa rarísima. “Tenía una mueblería en esta calle y pregunta aquí. Sí, los Kafka, eran unos señores altos, todas las mujeres se volvían locas por ellos, eran dos hermanos”. En ese sentido, todo ha sido caótico: mi vida es caótica, mi cabeza es caótica. Yo creo que la investigación es eso.

AR: Algo que mencionas, y que es muy importante, son los prejuicios de las licenciaturas de letras, de que vas a terminar como maestro, no vas a encontrar trabajo, vas a morir de hambre y que ya está predeterminado. Sin embargo, esta parte de la investigación que, a pesar de que está en el perfil de algunas carreras, no se ve reflejada. ¿Antes de este libro te habías internado más en este ámbito?

FF: Sí. Yo realmente le tengo pavor a las publicaciones. De hecho, me obligaron a publicar este libro porque es un premio, pero yo regularmente publico en revistas. Soy como una especie de detective de medio tiempo y persigo gente, los espío, les tomo foto, escucho lo que dicen.

Siempre hay un tema. No sé, se me ocurre: hace poco escribí un poco sobre materia negra. Entonces, para hablar de materia negra lo que hago es generar un caso en el que yo tenga que involucrarme en una investigación para enseñarle a un niño –que un niño es una cosa rarísima-.

Una vez un amigo me dijo Conocí a un niño por ahí que me recordó mucho a ti porque trae una filosofía de que el mundo es un caos, que en el universo sólo hay maldad y caos. No, pues habla con él. Para hablar con él, yo lo que hice fue investigar lo más que pude sobre materia negra y sobre cómo el universo puede o no ser producto de un caos y alguna investigación sobre el centro este que está en Suiza, el SERN, y voy generando el lado de la investigación junto a la literatura.

fff

De izquierda a derecha: Mauricio Bares, Franco Félix y Óscar Alarcón en la presentación de “Kafka en traje de baño” en Casa Nueve, Cholula. Selfie: Óscar Alarcón.

AR: ¿Cómo es que entraste a la literatura? ¿Siempre supiste que querías dedicarte a esto?

FF: Yo no sabía que se estudiaba esto. Mi familia me encerraba en la biblioteca, era una cosa como de No tenemos niñeras, ahí hay un cuarto y yo agarraba los libros y veía los dibujitos –no sabía leer entonces-. Para mí no era más que un hobbie. En la prepa yo quería pintar, me gustaba mucho pintar, pero soy daltónico y no sabía que todos los monos que hacía eran verdes. Todo el mundo me preguntaba que por qué hacía aliens y yo – ¿De qué hablan? –Es que todos tus monos son verdes -¿Cómo que son verdes? No, son morenos, como yo. No, durante tooodos los cinco años que has pintado, tus monos son verdes. Sufrí una especie de frustración, de tristeza y abandoné la pintura.

Después vi que también se puede estudiar esto y ya me dediqué a las letras. Tuve un  gran amigo que comenzó a estudiar literatura. Siempre leía en la preparatoria, pero en mi cabeza no era una posibilidad estudiarla. Cuando él salió, estudió literatura y yo fui a la universidad como oyente. Él me influyó mucho. Ahora él es rapero [risas]. Es una cosa rarísima, no sé qué va a ser de mí en el futuro.

AR: ¿Cuál es tu expectativa con este libro? ¿Qué es lo que esperas?

FF: La verdad no soy aspiracional en ningún sentido: literario y ni siquiera existencial. Mi plan nunca ha sido publicar, me obligan por el premio y el próximo mes sale otro; es una novela, también es un premio. Digo, si no quieres publicar pues no participes en el premio, pero pues, tú sabes [risas]. Ahora le decía a Óscar que ya estoy en México haciendo una presentación y luego al otro día para acá y, aunque es un trayecto muy corto y son cosas muy en corto, digo, qué locura, los sujetos que sí son como importantes en la literatura nacional, que sí son trascendentes, tiene que hacer como cinco viajes. Una locura, no sé cómo lo soportan. Esta cosa de firmar los libros: ayer tuve que firmar como siete libros y no sabía ni qué poner.

Realmente no sé cómo funcione esto. Tengo un compromiso personal con Mauricio Bares, el editor, yo quisiera que se vendiera pero para que Mauricio no se arrepienta de haberlo publicado. No soy aspiracional: no creo que la literatura te vaya a conducir a la fama o que te vaya a dar dinero ni nada de eso, entonces no veo gran diferencia. Yo he visto mucha gente premiada, que ha publicado y no pasa nada, no hay gran diferencia.

Lo único es seguir. Es una maldición escribir y yo creo lo voy a seguir haciendo. Con este libro me parece que es eso lo importante: que uno puede ficcionar y seguir y seguir obsesionado con algo hasta que puedes convertirlo en realidades. Si te obsesiona algo, nunca lo dejes. Piérdete en la obsesión y en un momento eso va a funcionar. Los obsesionados son los únicos que logran hacer cosas.

ffffff

Foto: Óscar Alarcón.

Hoy casi termina el año y mañana estará listo mi traspaso en la Librería Universitaria de Los gatos de Schrödinger. Mi primer propósito de Año Nuevo (aunque el viejo aún no termine), es leerlo antes de que Franco regrese a Puebla para que podamos platicar de materia negra, mascotas y las diferencias climatológicas que separan y al mismo tiempo unen a Kafka con mis clases de primaria.

Peor que un encuestador del INEGI.

Be first to comment