El Real Colegio Carolino

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Metapolítica 005

El 16 de agosto de 1788, el obispo de Puebla Echeverría y Elguesúa rendía un informe del estado de los colegios y haciendas que habían dejado los jesuitas y en él proponía que:

 En el Colegio del Espíritu Santo se reúnan los de San Jerónimo y San Ignacio bajo el título o advocación del Real Colegio Carolino o, mejor dicho, Real Colegio Carolino del Espíritu Santo, San Jerónimo y San Ignacio.[i]

Que el Colegio Carolino quede bajo el Real Patronato de su majestad como lo han sido los de San Jerónimo y San Ignacio.

Que los dos colegios se reduzcan a casas renteras en beneficio suyo (del Colegio Carolino) y que con testimonio… de estos autos se dé cuenta a su majestad para que sirva determinar lo que sea de su real agrado.[ii]

 En ese mismo año (1788) moría Carlos III y, para ocupar su lugar, llegaba Carlos IV. En la Nueva España también había nuevo virrey: Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo, quién  daría curso a los cambios en los ex colegios jesuitas de Puebla.

Metapolítica 006

 Dos años más tarde, en 1970, Puebla recibía nuevo obispo: Salvador Biempica y Sotomayor. Y a principios de ese año, el 2 y 9 de enero, la Junta de Aplicaciones de México, aprobó el informe del obispo anterior.

 Poco después, el conde de Revillagigedo emitió el siguiente

 Decreto:

México, 22 de abril de 1790

 Conforme lo acordado por la junta que precede copia certificada y en consecuencia, Decreto que el Colegio Carolino a que se redujeron los de San Jerónimo y San Ignacio de Puebla, trasladándose al del Espíritu Santo, logre un director de las cualidades que exige un establecimiento que se recomienda a mi cielo, y enterado de la conducta y circunstancias del doctor don José Mariano Lezama y Caramillo, he tenido (a bien) en nombrarlo, como en efecto lo nombro, rector de este Colegio Carolino con la dotación anual de 500 pesos, y de la confianza que me ha debido, empiece desde luego a ejercer su empleo, sin otra dependencia, expidiéndose el título correspondiente por el oficio de superior gobierno, a que corresponde, extendiéndose a costa del fondo de Temporalidades, por cuya oficina general se dirigirá  y comunicará esta determinación a los rectores actuales de los colegios de San Jerónimo y San Ignacio para que entreguen al referido señor Lezama cuanto esté a cargo de ambos, sin que por esto puedan formar agravio ni se les diga deshonor por cuanto deben estar satisfechos de su buen proceder y circunstancia. [Además] he sabido que uno [de ellos] es de edad avanzada y con salud quebrantada y el otro ha obtenido uno de los curatos de aquel obispado.

 Revillagigedo[iii]

 Para celebrar esta transformación, se abrieron las bóvedas del tercer y cuarto intercolumnios del acceso principal para colocar unas escaleras imperiales, en forma de “Y”, como se aprecia hasta la fecha.[iv] Se colocaron dos cuadros monumentales en el cubo de dichas escaleras con alegorías del Espíritu Santo y de San José. En el primero se lee la siguiente inscripción:

COLLEGIUM SPIRITUS SANCTI AB ERCTIONE, ANNO MDLXXVII. CAROLINI DEIN COGNOMINE HONESTATUM REGIO, UNI DENUO UNITA, ET IN SE TRASLATA COLLEGIA SANCTI HIERONYMI ET IGNATI HABUIT, MDCCXC. EMMANUEL CARO FECIT.

En castellano dice:

El colegio llamada del Espíritu Santo desde su erección en 1578 fue honrado con el sobrenombre de Real [Colegio] Carolino, habiéndose reunido y trasladado a él los colegios de San Jerónimo y de San Ignacio [en] 1970. Manuel Caro lo hizo.[v]

 Doce colegiales se cubren con la capa de San José, en el segundo cuadro, y en la pintura se lee esta inscripción:

 JOSEPH, ALTER ERAS CAROLO PRO REGE PATRONUS CAROLI NUNC AULAE REGIS IPSE PATER. ADSSUM  JOSEPH PATRONUM DOMINIORUM REGIS CATHOLICI ELECTUM A CAROLO II, APUD INOC. XI, 1680.

 Traducido, especifica:

 [San] José, tú eras el otro patrono del Aula [Colegio] en representación del rey Carlos [III]. Ahora lo es el padre del Rey Carlos [IV] en propia persona. Al santísimo José, elegido patrono de los dominios del rey católico por Carlos II, en el pontificado [del Papa] Inocencio XI, 1680.[vi]

 También se transformó el Aula Magna (Paraninfo), en la que suprimió toda presencia de los jesuitas. Se colocaron los retratos de cuerpo entero del virrey Revillagigedo Y DEL PRIMER RECTOR, José Mariano Lezema y Camarillo.

 A los lados de la monumental tribuna, en la parte inferior, se colocaron los bustos de don Melchor de Covarrubias y del obispo Ildefonso de la Mota y Escobar. El primero, fundador del Colegio del Espíritu Santo; el segundo, del Colegio de San Ildefonso.[vii]

 En ese año (1790), después de la misa del Espíritu Santo, se efectuó el Inítium (inicio) del curso escolar, después de 23 años en los que estuvieron suspendidas las actividades docentes en dicho colegio, a raíz de la expulsión de los jesuitas.

 Primero se dio posesión al primer rector del Colegio Carolino, en el Aula Máxima del colegio. El doctor Lezama y Camarillo hizo el juramento de fidelidad al obispo Biempica y Sotomayor. A continuación, ante profesores y alumnos, se dio lectura al nombramiento rectoral, expedido por el virrey y ratificado por el obispo, y se le entregaron el edificio, las llaves y el sello del plantel. La supervisión del colegio quedaba, en Puebla, bajo la competencia del obispo y, en lo general, de las autoridades virreinales.

Los casi 30 años que duró el Colegio Carolino pasaron con más penas que gloria, porque hubo un enorme déficit y con los haberes de los jesuitas, siguió un escandaloso Fabaproa[viii] que hasta la fecha no se han esclarecido como se vendieron, enajenaron o regalaron haciendas, ranchos, fincas urbanas, etcétera.

 La vida estudiantil, más relajada que en tiempo de los jesuitas, siguió las normas de los colegios palafoxianos antes que las del Real Colegio de San Pedro y San Pablo de la Ciudad de México. Se establecieron cátedras de artes y facultades mayores, con lo cual el colegio estaba en posibilidad de otorgar grados académicos.[ix] Para el sostenimiento del Colegio Carolino se rentaron los demás colegios que los jesuitas tenían en Puebla, así como algunas propiedades rurales.

 El 31 de agosto de 1808, se interrumpió la rutina del colegio. La ciudad de Puebla festejó la toma de posesión del rey Fernando VII, ocurrida el 19 de marzo de 1808, por abdicación de Carlos IV. En tal ocasión, el Colegio Carolino pintó y doró los relieves de la puerta principal, en el centro del balcón instaló la efigie del rey. Sobre el dintel de la puerta se colocó la siguiente inscripción:

FERDINADO, VII. BORBONIO.

NON. SINE. NÚMINE. DIVUM.

REGI. PROCLAMATO.

HISPANIARUM. ET INDIANORUM.

CAROLIUNM. ATHENAEUM.

FIDEI. AMORIS.

IN PUBLICUM. DEBITUM. TESTIMONIUM.

SE SUISQUE. OMNIBUS

PROFITERI. AETERNUM. VULT.

IPSI. SACRATUM.

Esto significa:

El Ateneo Carolino, con todos los elementos que lo forman, quiere manifestar en público su testimonio eterno y sagrado de fidelidad y de amor a Fernando VII, de Borbón, proclamado por inspiración divina, rey de la España y de las Indias.[x]

Fragmento tomado del libro “Carolino Siempre!” de Antonio Juárez Burgos y Marcial Márquez Ordóñez, editado por la Dirección de Fomento Editorial de la BUAP

 [i]  H. Leicht, op. cit., p. 69.

[ii]  A. Pérez Peña, op. cit., p. 48.

[iii]  Legajo número 149, microfilmado (1652-1840), de la biblioteca José María Lafragua de la BUAP.

[iv]  Esto se infiere de un plano del Colegio del Espíritu Santo, levantado en 1767, a raíz de la expulsión de los jesuitas para precisar los haberes del plantel. En dicho plano, las escaleras que llevan al piso superior se encuentran marcadas a lo largo del vestíbulo, mientras que el sitio en el que ahora se hallan las escaleras actuales están cubiertas por bóvedas de arista.

[v]  Leicht, op. cit., p. 69 Habrá que recordar que esta pintura se colocó en 1790, después de la expulsión de los jesuitas, al crearse el Colegio Carolino.

[vi]  Como puede advertirse, la traducción de estos dos versos es difícil, porque es imposible precisar a qué patrono se refiere el texto: si a Covarrubias o al propio Carlos III. Acerca de la fecha 1680, es el año en que llegó a Puebla la cédula real por la cual Carlos II ordenaba que el patrón de los dominios de la Corona española fuese San José. La cédula se expidió dos años antes de España, en el pontificado del papa Inocencio XI. (Cfr. H. Leicht, op. cit., p. 70)

[vii] Por cierto, los datos referentes a Covarrubias y al obispo de la Mota y Escobar están alterados. En el óvalo de don Melchor de Covarrubias se especifica que fue fundador del Colegio del Espíritu Santo. En el obispo, se informa que “dotó la cátedra de estudios mayores, aplicados a este colegio”. Es obvio que se refiere al Colegio de San Ildefonso, del cual era fundador, y de donde fue traído el retrato para colocarlo en la tribuna o cátedra monumental. En estos huecos, posiblemente estuvieron los retratos de los jesuitas San Ignacio de Loyola y de San Francisco Javier, pero fueron sustituidos para borrar toda huella jesuítica en el nuevo Colegio Carolino.

[viii] El Fobaproa (IPAB, actualmente), un organismo de presunta protección a los ahorradores, sirvió para encubrir ventas fraudulentas de bancos a gente que hizo inmensos negocios, dejando infinitas deudas que ahora las paga el pueblo de México.

[ix] E. Castro Morales, op. cit., p. 129.

[x]  A. Pérez Peña. op. cit., p. 51.

Me gusta la vida, me gusta el amor. Soy aventurero re-vacilador,

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