Discos Sucios: la piel, mi piel y el gato

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Carlos Horcasitas

De chavito fui muy enfermizo. A los 6 años los médicos les dijeron a mis papas que sufría (y sufro un poco todavía) de asma bronquial; una enfermedad que en sus etapas más agudas puede ser un verdadero suplicio. Durante mi infancia fue bastante recurrente entrar y salir de la sala de emergencias, pasar noches enteras con mascarillas y nebulizaciones de oxigeno, el ventolín y más de un susto.

leon y álvaro

Yo no entendía exactamente lo que me pasaba, ni por qué me pasaba; las alergias que desencadenaban mis ataques de asma no eran para mi más que el terror de mis padres. Después de varios análisis, los doctores determinaron a qué sustancias mis bronquios respondían negativamente.
Conforme fueron pasando los años introyecté y aparentemente somaticé las causas de mis crisis asmáticas. Tenía ya tatuadas en la mente cada una de las cosas que desencadenaban aquellos pavorosos cuadros de cuasi asfixia y hasta buena parte de mi vida adulta las miré con temor. Una de ellas, la que más me costaba eludir, era la alergia a los pelos de los gatos.

Así que durante 32 años huí de todo cuanto pudiese estar relacionado con estos increíbles animales. Bastaba con entrar a un lugar donde un gato viviese para que mi motor psíquico comenzara a andar, desencadenando los síntomas de mi vieja amiga el asma: irritación de las vías respiratorias, ojos llorosos y una increíble dificultad para poder respirar.

Hoy, y desde hace un año, vivo con un par de gatos a los cuales hasta hace unos meses todavía les miraba con recelo e intentaba bajo cualquier motivo alejarlos lo más posible de mí. De pronto un día me decidí a corroborar si realmente esa historia médica que me había tragado desde pequeño era verdad y dejé que poco a poco “Paco” y “Afro” se acercaran a mi y a mi vida.

Pero se preguntarán ¿Qué chingaos tiene que ver todo esto con la columna de música que escribo? Sencillo, lo que descubrí hizo de pronto un clic en mi cabeza y mi renovada relación con este par de gatos me recordó el tema de la banda mexicana La Piel llamado “El Gato”.

alvaro montaje pintura león

La Piel fue una banda fugaz. Tan fugaz como el movimiento político de las comunas en México al que pertenecieron sus fundadores León Chavez Teixeiro y Álvaro Guzmán. De hecho, la banda fue formada justo en la comuna de artistas y jóvenes revoltosos instaurada en una vecindad de la colonia Santa María La Ribera en la ciudad de México.

Era el final de la década de 1960. La voluntad política de la juventud mexicana tuvo que abandonar por la fuerza su inocencia y curtirse entre el fuego, el plomo, el horror y el escozor de la masacre de Tlatelolco. Una juventud animosa llena de ideales y utopías que a pesar del miedo marchó hacia la cristalización de sus objetivos. Por doquier surgían colectivos que llamaban álgidamente a dejar la teoría y tomar la praxis.

En este contexto crece el talento de León. Un artista en toda la extensión de la palabra: pintor, poeta, músico y ser humano comprometido en la lucha social por la vivienda digna y la autogestión. Siempre ha tenido una particular inclinación por la vida urbana y la ciudad. Es justo en este punto que coincidimos, y me ha hecho sentirme más cercano a este querido urbanita.

En 1969, después de presentarse en plazas públicas acompañando las protestas obreras, campesinas y las luchas por la ciudad, ya formada La Piel, se acerca a los estudios de la CBS para grabar lo que sería su único disco: un single de 7 pulgadas en el que protagoniza la cara A el tema símbolo de mi recién nacido cariño por los gatos: “El Gato”. El Lado B venía con el tema “El Abedul”.

Este single es toda una rareza. Casi me atrevo a decir que dudo encontrar una copia en buen estado en mi vida de cazador (ojalá me equivoque). Yo me topé con él en un acoplado hecho por la CBS para promocionar el rooster de jóvenes artistas emergentes que cobijaban bajo sus alas: Ofensiva Pop 71 se llamó el disco, y es una verdadera joya. El disco incluía un inserto con info sobre las bandas, un poster de cada una e incluso una “playera hippie”. Yo sólo encontré el disco y el inserto.

Pero volvamos un poco al tema del que les hablo. Una canción bastante particular que de buenas a primeras podríamos encajonar en el folk rock de atmósferas abigarradas y reflexivas: dos guitarras acústicas, un bajo eléctrico, batería y voz. Nada del otro mundo, si analizamos particularmente cada uno de los elementos de la canción. Los tintes psicodélicos de la banda son innegables. El tema fue escrito por Teixeiro en 1968 en la comuna de Santa María La Rivera.

Teixero es un poeta que hila fino y no necesita usar palabras rimbombantes para tejer su arte. Al contrario, sus letras, y por esto me gustan tanto, son palabras de nuestro cotidiano, pero en la sucesión propuesta por León nos dan un nuevo sentido de ellas; formando nuevos signos revisitados.

La letra a pesar de aparentar ideas inconexas y proyectar imágenes surreales, a mi parecer tiene una fuerte influencia del ámbito urbano en el Distrito Federal, que León y sus compañeros experimentaban a diario. Lo vivían en carne propia y lo destilaban claramente en sus letras.

Si tuviera que hacer una comparación, aunque nunca me ha gustado hacer el tipo de comparaciones de “tal es el Jimi Hendrix mexicano”, lo compararía con Sixto Rodríguez por su temple, su sencillez y la congruencia con las que maneja su vida y su arte.

Después del lanzamiento de su primer sencillo, La Piel gozó de cierta fama en el circuito local radiofónico. Cuenta la leyenda que su música llegó a oídos de productores en Televisa y fueron invitados a participar en el programa Siempre En Domingo. La matanza de Tlatelolco aún retumbaba en los oídos, y siendo Teixeiro simpatizante del movimiento, declino enérgicamente la invitación.

El resto de la banda sí aceptó, causando la desintegración del grupo. No ha de sorprendernos la reacción de León en deshacer al grupo, si tomamos en cuenta la sentencia que hizo hace un par de años para una entrevista en La Jornada: “La solidaridad es esencia de mi estética”.

– León Chavez Teixeiro vive entre la ciudad de México e Inglaterra. Tiene 2 hijos. Sigue tocando su guitarra, pintando y apoyando las causas justas y los movimientos obreros. Sigue siendo un referente de la cultura popular mexicana que ha subsistido y se ha resistido a ser difundida masivamente.

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Carlos Horcasitas es antropólogo, cazador de discos y fauna local cholulteca; forma parte de La República Del Sabor. Lo encuentras en twitter como @carloshorksitas

Programa radiofónico. De lunes a viernes de 10:30am a 12:00pm por 96.9 fm Radio BUAP. Va de música contra la lasitud.

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