Sinfonía vapor

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Sinfonia Vapor006Por: Karl Bellinghausen

La música escrita para algún determinado evento cívico militar o religioso es más frecuente de lo que supone. Con ello se debilita aún más el poder de la “torre de marfil”, que se refiere a crear arte por el arte. De hecho, muchas de las obras que hoy prefiere el gran público que asiste a los programas sinfónicos y musicales de todo el mundo fueron escritas como parte de algún evento específico y, al paso del tiempo, sólo se escuchan e concierto, en forma totalmente aislada de su razón de origen. Ta es el caso de Aída, de Verdi; Sinfonía Fúnebre y triunfal, de Berlioz; Música acuática, de Handel, entre otros.

La razón de estos encargos musicales varía de acuerdo a la época, el régimen político y o la persona que hace el encargo. Por lo general, los aristócratas e individuos particulares que encargaban alguna composición lo hacían para realzar su personalidad: música para la boda de algún vástago, estreno de un palacio o simplemente por el deseo de demostrar su poder.

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Los regímenes republicanos en cambio, prefieren encargar dichas composiciones par la ceremonia de homenaje a los héroes nacionales o la inauguración de una obra pública que justifica su estancia en el poder. Bajo esta última “inspiración” Melesio Morales compuso, en 1869, su Sinfonía vapor. Fue Antonio Escandón un empresario del Ferrocarril Mexicano, quien encarga la obra para la ceremonia de inauguración del ramal Apizaco-Puebla, que se llevó a cabo el 16 de septiembre de 1869, y que encabezó Benito Juárez en la capital poblana. Para esta ocasión, Morales también compuso la Marcha Juárez y Salud, oh Puebla, México te saluda.

Morales nació en la ciudad de México en 1838. Provenía de la familia de un carpintero-guitarrero y quedó huérfano a temprana edad, por lo que pasó una instancia feliz y dificultosa (dejaría de ser romántico si no fuese así). Sus primeros estudios los realizó con el maestro Rivera y después los continuó con Felipe Larrios, Agustín Caballero, Cenobio Paniagua y Antonio Valle. En 1886, después de haber compuesto y estrenado dos óperas y con una subvención de Antonio Escandón, se fue a Italia para estudiar con Teódulo Mabellini (1817-1897). En junio de 1896 regresó a México después de haber estrenado con lo relativo éxito en Florencia Ildegonda, su segunda ópera.

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A su regreso a México se integró al personal docente del Conservatorio y siguió Componiendo. Por sus aulas pasaron varios centenares de alumnos entre los cuales destacan Ricardo Castro, Gustavo Campa y Julián Carrillo.

Dejó un legado de por lo menso 146 obras de todo género, en las que muestra ciertas combinaciones tímbricas imaginativas y novedosas. Muchos de los recursos musicales de su obra son derivados de una facultad dramática bien enraizada, que da a sus composiciones en un sentido escénico peculiar. Tal es el caso de Sinfonía Vapor; también conocida como la Locomotiva o Locomotora Morales, en la que utiliza una dotación de orquesta sinfónica más de una banda militar con la que alterna el material temático. Además, introduce elementos tales como “maniobras de ferrocarril y corneta de máquina”, con lo que se recreó un espectáculo de maniobras ferrocarrileras.

Esta sinfonía en particular hizo que a Melesio se le considerara antecedente de la música descriptiva en México, pero quizá más que descriptiva sea mejor llamarle evocativa y, sobre todo, maquinista. En este sentido Morales se anticipó más de sesenta años a los músicos maquinistas del siglo XIX, como Erick Satie y Arthur Honegger, ya que utiliza sonidos reales de máquinas de vapor.

El estilo de la obra es sencillo y directo, sin complicaciones idiomáticas, las cuales reservó para composiciones sinfónicas y obras dirigidas a un público musicalmente más ilustrado. De hecho, más que una sinfonía, Sinfonía vapor es una obertura de concierto. El primer tema, por ejemplo, es de una sencillez que se antoja clásica, misma que dentro de un espíritu decimonónico podría verse como inexpresiva o falta de apasionamiento, y el desarrollo del segundo es bastante parco, ya que utiliza más los recursos de contraste tímbrico, efectos escénicos y dimensiones “fono-espaciales” que los de transformación temática.

Como una motivación para escucharlas podría paleteares esta pregunta ¿se imagina usted una obertura de Rossini con máquinas de vapor?

Esta obra ha sido ejecutada –en al menos cinco ocasiones- por la Orquesta Sinfónica Nacional, y la recepción del público ha sido favorable por el gran sentido del humor que tiene. Quizá quienes más la han disfrutado han sido los niños, lo que, sin duda, la hace invaluable.

Estación de radio de @BUAPoficial

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