¿Sabías que nuestra Universidad se fundó en 1578 y que estudiaron hombres como José María Lafragua y Carlos de Sigüenza y Góngora?

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tercer Patio

La historia de la Universidad Autónoma de Puebla está íntimamente ligada a la de México, a Puebla y a la cultura universal. Cada uno de los nombres que ha ostentado a través de más de cuatrocientos años de existencia es testigo fiel de los caminos que ha transitado la patria e intérprete autorizado de las corrientes del pensamiento humano que proclaman la necesidad de una evolución continua al servicio de la sociedad. Muchos de los hombres y mujeres que por sus aulas han pasado sea como alumnos, sea como maestros han desempeñado un papel relevante en la cimentación y desarrollo del México actual. Esto quiere decir que la Universidad, en cada una de sus etapas, ha tratado de responder a las circunstancias y necesidades de la sociedad.

Los primeros tiempos  (1578-1790)

El 14 de abril de 1578 el Cabildo de la ciudad de Puebla solicita al provincial de los teatinos (jesuitas) la fundación de una institución educativa. El 9 de mayo del mismo año los jesuitas toman residencia en esta ciudad. Casi con su llegada y en edificio especialmente adaptado comienzan los cursos. Así nace el Colegio de la Compañía de Jesús, el mismo que cuatro siglos después se llamaría Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

El primer rector fue el padre Diego López de Mesa y uno de los primeros alumnos notables fue don Carlos de Sigüenza y Góngora. Hacia fines del siglo XVII y principios del XVIII brillan los humanistas. Sobresalen: Antonio del Rincón, Francisco Javier Solchaga. José Rafael Campoy, Diego José Abad, José Agustín de Castro, Francisco Javier Alegre y Francisco Javier Clavijero. En 1767 son expulsados los jesuitas y expropiadas sus pertenencias por Carlos III.

Colegio Carolino (1790-1820)

En (1790-1820) el obispo Francisco Fabián y Fuero reunió en uno solo los colegios dejados por los jesuitas. Así nació el Real Colegio Carolino, denominación que conservó hasta 1820, año en que los jesuitas regresaron a México. El primer rector fue el licenciado José Mariano Lezama y Camarillo.

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Real Colegio del Espíritu Santo (1820-21)

Vuelven los jesuitas. El 2 de octubre de 1820 se inician los cursos. Ahora se llama Real Colegio del Espíritu Santo, de San Gerónimo y San Ignacio de la Compañía de Jesús. El padre Ignacio María Lerdo de Tejada es el rector. El 22 de diciembre del mismo año son de nuevo expulsados los jesuitas.

Imperial Colegio (1821-1825)

Consumada la Independencia, la regencia del primer imperio autoriza el restablecimiento del colegio bajo el nombre de Imperial Colegio de San Ignacio, San Gerónimo y Espíritu Santo. Es rector el padre Ignacio González de la Peñuela.

Colegio del Estado (1825)

La caída del imperio y el gobierno provisional precipitan cambios muy importantes en la estructura del colegio. En 1825 el Congreso local otorga al gobierno la “suprema inspección sobre el Colegio del Espíritu Santo”. Se convierte así en Colegio del Estado. No obstante que se logró la completa separación de las autoridades eclesiásticas en el gobierno del colegio, los rectores continuaron por algunos años siendo sacerdotes.

En 1833-1834 el Colegio pasa por una de las crisis más graves de su historia. Para 1843 contaban con 233 alumnos. A pesar de la crisis, egresaron del colegio hombres de la talla de José María Lafragua, Fernando y Manuel Orozco y Berra, Manuel Carpio, etc. En el mismo año se le conoce como Colegio Nacional. En 1855 se implanta el Plan General de Estudios, promulgado por Santa Ana.

Nuevo paréntesis imperial (1862-1866)

Durante la intervención francesa y el segundo imperio, el colegio y la ciudad se sienten atraídos por la aparente seguridad que ofrecía el nuevo gobierno. Lo efímero del imperio y las dificultades económicas y políticas impidieron la modificación de las estructuras del colegio.

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Periodo Liberal

A la caída de Maximiliano de Habsburgo, el Colegio se transforma totalmente. Las ideas liberales sustituyen a las normas santanistas en la educación. Numerosos hombres del liberalismo se trasladaron a organizar la educación en Puebla, entre ellos, Ignacio Ramírez El Nigromante y Guillermo Prieto. Pero el más destacado es Ignacio Manuel Altamirano, quien tomó posesión como presidente (rector) a principios de 1881 y realizó importantísimas modificaciones, que perduraron hasta la transformación del Colegio en Universidad. Los finales del siglo XIX y comienzos del XX constituyen el apogeo del Colegio del Estado.

Periodo de la revolución

La dictadura agobiaba al pueblo. El Colegio nunca fue ajeno a esta realidad y entre sus estudiantes se despertó un afán de renovación social. Cuando Madero vino a Puebla, los estudiantes le hicieron patente su solidaridad. Esto les acarreó represalias a Alfonso G. Alarcón, Luis Sánchez Pontón, Gil Jiménez y otros que se sumaron a la causa maderista contra la dictadura de Porfirio Díaz. Posteriormente, el Colegio fue cerrado el 24 de julio de 1919.

Universidad de Puebla (1937-1956)

El 14 de abril de 1937, queda legalmente instituida la Universidad de Puebla, a iniciativa del Gral. Maximino Ávila Camacho. La institución quedó a merced de los dictados del gobierno, lo que motivaría los movimientos universitarios posteriores. El primer rector fue el licenciado Manuel L. Márquez. En 1941 se trató de militarizar a la Universidad, pero gracias a un movimiento estudiantil tal intento fracasó.

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Universidad Autónoma de Puebla (1956)

La autonomía de la Universidad era un intenso anhelo desde por lo menos 1935. Años después -l956- se hace realidad. El curso de este movimiento consta de varios anteproyectos elaborados por agrupaciones de alumnos y que aprovechados por la Federación Estudiantil Poblana de 1956-57 toma forma definitiva. Por manifestaciones estudiantiles, apoyadas por la prensa, el 23 de noviembre de 1956 se publica en el Periódico Oficial la ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla.

Benemérita Universidad

En 1987 el Congreso del Estado declaró a la UAP, institución Benemérita y en 1991, la quincuagésima legislatura local aprobó la Ley de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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