¿Sabes cuáles fueron los primeros cines en Puebla?

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Foto: www.puebla.org

Puebla se inserta en el movimiento modernizador no sólo industrial también en el mundo de las diversiones. Los primeros balbuceos del cine en la ciudad se inician en salones improvisados y jacalones. El cine significa una nueva visión del mundo y se desarrolla a lo largo del siglo XX. El 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumière presentan el cinematógrafo; en sus inicios parece haber sido un aparato que condensa, cámara, copiadora y proyector. La historia del cine en México inicia con la llegada de Gabriel Veyre desde Nueva York, en julio de 1896. El objetivo es exhibir las vistas iniciales que habría captado Lumière. El primer espectador es Porfirio Díaz, el 6 de agosto, y el público se congrega para tal fin el día 15, en la calle de Plateros de la ciudad de México.

En 1898, en Puebla se solicita permiso para construir, al lado sur de la plaza principal, un salón para instalar un cinematógrafo Lumière. El solicitante, Joaquín M. Prado, es poseedor de un aparato perfeccionado por él mismo y desea exhibirlo con tarifas al alcance de todas las clases sociales, pues en las presentaciones en teatros el presupuesto de gastos es más grande y “se sabe además que hay muchísimas personas que asisten con gusto a cualquier lugar pero nunca a un teatro”.

El salón propuesto tendría buen aspecto y comodidades con una dimensión de 25 metros de largo, permanecería abierto por cuatro meses a partir del 15 de octubre. También solicita se le exima del pago de renta.

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Foto: www.puebla.org

Las solicitudes para instalar salones con este fin son frecuentes. La cinematografía adquiriría gran importancia en la ciudad y muy pronto sería popular. En 1900, Sotero Espejel solicita un mes de permiso para exhibir un cinematógrafo en la Plazuela de San Luis o en la de San Francisco, en una tienda de campaña de bonito aspecto. Por estas mismas fechas, Manuel y Agustín Becerril, originarios de la capital, piden autorización para exhibir un cinematógrafo en la Plazuela de San Luis, en un salón que construirían para tal efecto. En 1908, Enrique Isunza, dueño de la Compañía de Cinematógrafo y Variedades, pide permiso para, con su carpa, ocupar la Plazuela de San José y dar funciones durante dos meses a partir del 24 de octubre, además demanda que se mantenga la cuota de cincuenta centavos diarios que le fue señalada la vez anterior.

Estas peticiones marcan el comienzo de la popularización del cine en Puebla; las primeras tenían como fin poner al servicio de la población, en lugares improvisados, los cinematógrafos “de propiedad”. En los primeros años del siglo XX siguen instalándose en sitios improvisados como carpas, se revela así lo itinerante de la diversión.

En 1908, los problemas de alumbrado y los constantes apagones conducen al jefe político, Joaquín Pita, a expedir el acuerdo que obliga a estos establecimientos a tener instalación de alumbrado eléctrico dentro de un plazo de treinta días y, como consecuencia, se prohíbe el uso de petróleo o cualquier material inflamable.

Había pequeños salones de exhibición de “vistas en movimiento”. El ingeniero Salvador Toscano, introductor del cine en México, instala el Salón Pathé en la calle de Mercaderes (2 norte). El 28 de octubre de 1906, la cinta Un viaje a París es de las primeras en ser exhibidas. El segundo cine establecido fue el Parisián, más tarde: Edén Parisiense, con tres salones, se encontraba en la calle Lafragua (3 poniente). Isaac Wolfson reseña el importante acontecimiento de la inauguración del Gran Teatro de Variedades, la noche del sábado 31 de octubre de 1908. Su construcción se realiza en dos años y se sitúa en la calle de la Portería de Santa Catarina (2 poniente).

En 1918 existían cinco salones de cinematografía en la ciudad: Teatro Variedades: 12ª de Belisario Domínguez; Edén Parisiense: 4ª de Lafragua, con los salones Rojo, Blanco y Verde; Pathé en los bajos del Hotel Arronte; Pathé Nº 2 en 3ª de Mártires de Santa Clara núm. 5 y Cine Palacio, ubicado en la 10ª de Ignacio Zaragoza.

(El presente fragmento fue tomado del libro “Sociabilidad y diversión en Puebla (Del Imperio al Porfiriato) de Rosalina Estrata Urroz, publicado por Ediciones de Educación y Cultura)

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