“La literatura es una sola”: Entrevista a Ériq Sáñez.

Compartir

La penúltima vez que leí minificciones fue en tercero de prepa. El profe de literatura nos explicaba acerca de la brevedad y fractalidad de este género –o al menos eso me indican mis apuntes- mientras escribía sobre el pizarrón textos de Fernando Sánchez Clelo y Edgar Omar Avilés.

Después de la parte teórica nos adentramos en la práctica por equipos. No recuerdo exactamente las minificciones que Dougall y yo creamos esa vez; lo que sí, me acuerdo de mis compañeros aventurándose a mezclar los escabrosos términos del área de la salud en la labor didáctico-literaria.

novela zombie

Portada de La novela zombie.

Casi un año después, un amigo me prestó La novela zombie (Tierra Adentro, 2014) de Ériq Sáñez. Lo último que me podría imaginar al leer el título de la obra eran minificciones. Pero sí.

Lo que tampoco supe inmediatamente fue que ese conjunto de minificciones ganó el Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2014. Más tarde me enteraría que Sáñez también había sido galardonado con el Premio Nacional Punto de Partida 2010.

Hace unos días tuve la oportunidad de platicar con Ériq vía telefónica desde las cabinas de Radio BUAP. A continuación la entrevista:

Alan Robles: Antes de entrar de lleno a hablar de  La novela zombie, quisiera preguntarte acerca de cómo iniciaste esta trayectoria literaria.

Ériq Sáñez: Yo empecé a escribir desde que era niño. De hecho no lo tomaba como algo a lo que me pudiera dedicar después, pero ya desde niño tenía ese interés, igual que con el dibujo.

AR: Y ahora has sacado este libro de minificciones que has estado presentando en la Ciudad de México, Monterrey e incluso estuviste aquí en la ciudad de Puebla.

ES: Así es, tuve la oportunidad de estar allá, una ciudad muy bella. Sí, hemos estando moviéndonos alrededor del país con La novela zombie. Todavía no cumple un año siquiera pero ya nos andamos moviendo.

10429332_503163476490768_4512167709704729075_n

Además de la literatura, Ériq incursiona en el dibujo.

AR: Platícanos un poco acerca del proceso creativo que llevaste a cabo para poder concretar este proyecto.

ES: Ha sido un proceso bastante largo. Primero se tuvo que hacer los cuentos, las obras particulares: cada una se va haciendo en momentos distintos, en diferentes  camadas creativas. Después el trabajo de integrarlas en un libro. Todavía me tuvo unos dos años una vez que me plantee la idea de conjuntar estos cuentos en un volumen.

AR: Antes de estas ficciones ya habías entrado en la parte de la poesía. Algunos de tus trabajos poéticos están incluidos en Poetas del siglo XXI. Antología de la poesía, lo cual habla un poco acerca de la interdisciplinariedad que tienes en el campo de la escritura. Hablando de la minificción, ¿cuál es tu postura respecto a ella? Tú sabes que existen algunos  escritores que no la consideran literatura y otros que le dan otro valor.

ES: Es curioso porque justamente unas de mis ponencias en Monterrey fue de los géneros híbridos y cómo pueden mezclarse o incluirse unos con otros. Para mí es importante tener suficiente lectura de diferentes géneros conforme uno va acercándose a los libros. Esto también influye en la manera en que yo escribo y en la manera en que escriben muchos de los escritores que a mí me llaman la atención. Creo que en el trabajo que venimos desarrollando, si bien son procesos separados –no suelo ponerme a escribir al mismo tiempo narrativa que poesía u otra cosa-, siempre hay elementos. Generalmente los elementos de la literatura se pueden utilizar en cualquier género. El género son las etiquetas que le ponemos para sentirnos más cómodos, pero finalmente la literatura es una sola.

En cuanto a la minificción, precisamente por eso el tamaño del texto no es lo fundamental, sino lo que se diga y que se diga con su esencia y que tenga cierta profundidad o cierta relevancia con un estilo bien dado. Para mí, la literatura finalmente es un medio de transmisión que puede comunicar como la televisión o el internet. No es el medio, es lo que te dice, es el mensaje. Y si está bien hecho y es literario no importa la extensión o la forma en que está distribuido.

AR: Cuando leí La novela zombie y vi la portada, debo confesar que esperaba una novela. Cuando me adentré en el texto veo que son varias minificciones y que en el índice hay una que es la que le da el título al libro, que si me permites leeré: No velar a los muertos fue permitirles el regreso. ¿Por qué esta minificción sirve como título a todo este conjunto de relatos?

ES: A mí me gusta creer que en el microrrelato, que además pretende ser él mismo una novela o el detonador de una novela, hay un poco de latencia que permea en todos los cuentos. Ya sea en cuanto a lo lúdico, en cuanto al manejo de las formas, de las ciertas profundidades que hay en las palabras. Finalmente me gustaría pensar que en el juego que propone el texto existen ciertas densidades y cierta apertura para dar diferentes significados. Los cuentos tienen esa búsqueda, dar distintos significados y trabajar territorios variados que se conecten a través de la palabra. Y bueno, la parte del zombie, que es como muy fuerte, también tiene que ver un poco con lo que caracteriza al zombie social, al zombie no como un monstruo terrorífico sino el monstruo real que puede haber detrás; qué simboliza al zombie es lo que puede estar incluido en algunos de los cuentos.

Erick-Sañez

Imagen: Círculo de Poesía.

AR: Tu libro ha tenido bastantes alcances, incluso vi recientemente que se reseñó en una revista me parece de España. ¿Cómo calificas la aceptación que esta obra ha tenido tanto en nuestro país como en otros campos?

ES: Me ha parecido sorprendente, me ha alegrado mucho ver la recepción que ha tenido el libro, ya sea con mis colegas, con el público en general. Me gusta mucho ver que la gente se identifica con algunos personajes o que le llama la atención las historias. Hay historias muy distintas que me hablan también de quién es la persona que está leyendo, quién es el lector, por qué le gustó ese cuento y no otro. Y he recibido en su gran mayoría –al menos todas las que yo he conocido-  reseñas y buenas opiniones, eso me pone muy contento en nombre del libro.

AR: Tocando esta aceptación que has visto por parte del público, ¿cuál es tu opinión respecto al panorama de la literatura a nivel nacional? ¿qué es lo que tú has podido ver y para ti cuál sería el futuro de esta literatura de escritores jóvenes que está surgiendo?

ES: He podido tener el chance de conocer, justamente en Monterrey, a una gran camada de escritores jóvenes. Creo que hay movimiento en todo el país, lo cual es muy muy interesante y es finalmente un quiebre a la centralización; eso me parece fundamental, ya no hay esa centralización tan fuerte que pudo haber hace unos veinte o treinta años. Todo el mundo puede escribir de lo que quiera y puede irse a ciertas corrientes, a ciertos temas, de acuerdo a las necesidades creativas de cada quien o puede irse hacia territorios propios. Finalmente estamos en un mundo donde ya no hay corrientes impositivas, todo el mundo puede hacer su propia línea temporal  y sus propios maestros a partir de sus propias lecturas. Me parece que es un panorama amplísimo y que da cabida a todas las formas de escribir.

AR: Ahora que has concluido tu libro y estás en el proceso de que la gente lo conozca, lo lea y se acerque a él, ¿con qué es con lo que te quedas? ¿Cuáles son los nuevos proyectos que vienen para ti como escritor?

ES: Una vez que ya se haya acabado este proceso de promoción en la que uno participa, sigue el turno del libro solo, hacerse su propio camino, abrirse paso a través de los lectores, de las recomendaciones. Es un camino que espero el libro pueda recorrer por mucho tiempo y a través de muchas manos y muchos lectores. Ahorita me estoy dedicando a la escritura de varios otros proyectos y estamos en ese proceso. Este proceso nunca se acaba y los proyectos tampoco. Los proyectos van evolucionando, entonces estamos trabajando y seguiremos trabajando.

Peor que un encuestador del INEGI.

Be first to comment