El hueco de la mano, cuando la poesía de P.J. Harvey conoce a su otra mitad visual

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Arturo Uriza

Hay dos cosas que mucha gente cree que sabe hacer y que hace mal. Bueno hay muchas, muchas más, pero dentro de esas muchas hay dos, -ahora sí-, que mucha gente cree que sabe hacer y le salen mal: la poesía y la fotografía.

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La primera es una arte delicada que requiere de una retórica que se nutre no sólo de un dominio del lenguaje, sino también del ritmo y la sensibilidad. La segunda es parecida aunque requiere otros tantos conocimientos técnicos. Ambas son artes complicadas que han sido manoseadas por muchos oportunistas, pero que en las manos adecuadas son sublimes y tórridas, que congelan un momento y conmueven en potencia, que nos hacen sentir vivos.

El hueco de la mano es un ejemplo bien logrado de cómo hacer poesía y fotografía, y aun mejor, de cómo combinarlos. Por supuesto, esto no es sorpresa cuando tenemos dos nombres tan fuertes acompañando este libro.

Por un lado la sublime P. J. Harvey, quien desde principios de los noventa nos ha entregado discos sumamente importantes para la música contemporánea y el rock, por decir lo menos. Bien podríamos apuntar que para una compositora/artista como P.J. la creación de poesía es una extensión de su trabajo lírico y musical, sin embargo, este libro demuestra una visión bastante más compleja que la de su vida en los escenarios, haciendo un bello collage de pensamientos dirigidos hacia una yuxtaposición cultural social y política, crítica y dolorosa, pero siempre atinada sobre fenómenos que se podrían mostrar bastante visitados y que aquí se exploran con mucha precaución y belleza.

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El libro recoge esta serie de poemas que Polly Jean creó a partir del viaje que realizó a Kosovo, Afganistán y Washington D.C. junto a Seamus Murphy quien por su parte tomó fotografías que complementan con una belleza triste y aguda el concepto de El hueco de la mano.

Una labor bucólica y melancólica pero también bella e ilustrativa, donde las imágenes son igual de poéticas que las letras y las letras son igual de descriptivas que las fotografías, y que no se inmutan en ningún momento para llevarnos a momentos casi documentales llenos de poder y al mismo tiempo sensibilizarnos sobre una realidad que puede parecer muy lejana, pero que está enfrente de nosotros.

A pesar de ser un libro de doscientas y tantas páginas, la lectura y apreciación del material visual son rapidísimas: tiene un gran ritmo y es muy disfrutable, perfecto para aquellos que no estén acostumbrados a la poesía o a libros de fotografía.

El Hueco De La Mano es editado en nuestro país por Sexto Piso.

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Arturo Uriza es el locutor de cabecera del Wild Brunch. Fetichista del vinilo, es también gran amante de los sándwiches y las muchachas. @ArturoUriza en Twitter.

Programa radiofónico. De lunes a viernes de 10:30am a 12:00pm por 96.9 fm Radio BUAP. Va de música contra la lasitud.

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