Y tú ya sabes cómo surgió la Facultad de Enfermería de la BUAP?

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La enfermería como disciplina profesional surge de la necesidad de preservar la salud y así a los seres humanos (1). Su historia es el relato de las vivencias de sus protagonistas, algunos conocidos y otros en el anonimato.

La historia de la enfermería se remonta a las prácticas cuidadoras, en todas las etapas de la historia, protagonizadas por madres, mujeres y esclavos, utilizando algún tipo de conocimiento, la más de las veces intuitivo para preservar la salud. Las prácticas cuidadoras, “cuidados de Enfermería”, constituyen un hecho histórico puesto que desde el principio de la humanidad, surgen con carácter propio e independiente (2). En palabras de M.F. Collier, “desde el comienzo de la vida, los cuidados existen, ya que es necesario ocuparse de la vida para que ésta pueda persistir. Los hombres como todos los seres vivos, han tenido siempre necesidad de cuidados, porque cuidarse es un acto de vida que tiene por objetivo, en primer lugar y por encima de todo, permitir que la vida continúe y se desarrolle y, de ese modo, luchar contra la muerte: la muerte del individuo, la muerte del grupo, la muerte de la especie” (3).

En México, en la época prehispánica, cuando las mujeres pobres de la cultura azteca se vieron en la necesidad de ejercer un oficio, debieron desarrollarlo en el seno de las ocupaciones que eran una extensión de su papel familiar: tejedora, partera, guisandera, sopladora, curandera, etc. Sahagún dice de ellas: “La que es buena médica sabe curar a los enfermos, y por los beneficios que les hace casi vuélvelos a la vida. Haciéndoles mejorar o convalecer con las curas que hace; sabe sangrar, dar la purga, echar medicina y untar el cuerpo, ablandar palpando lo que parece duro en alguna parte del cuerpo, concertar huesos, sajar y curar las llagas y la gota, y el mal de ojos y cortar la carnaza de ellos” (4).

Y observa que las terapeutas, al parecer con menos preparación que las médicas, curaban “embarrando la cabeza”, operación en la que empleaban barro y “unas hierbas llamadas xiuhquilitl”. Señala también que tal oficio (el de terapeutas) lo ejercían “mujeres bajas” —así se consideraba a las de estrato social y económico inferior— que además eran ancianas. Las hechiceras tenían una pésima reputación pero al parecer fueron muy efectivas en sus intervenciones, pues podían producir con sus brebajes lo mismo lujuria que muerte. Las sopladoras mexicas usaban el temazcal o baño de vapor con propósitos rituales y curativos. Las parteras eran mujeres ancianas que se dedicaban a ayudar a la parturienta a dar a luz y poseían cierto grado de libertad. Mucho se ha hablado de este oficio femenino y de los privilegios y reconocimientos que en la sociedad mexica se les concedía (5).

En el siglo XVI los españoles dominaron las tierras que se extendían desde México hasta Perú. En nuestro país Fray Pedro de Gante fundó, en 1523, la Escuela de San José de los Naturales, donde se formaba académicamente a los enfermeros. En 1524 Cortés fundó el Hospital de Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora.

Las órdenes religiosas también llegaron a nuestro territorio y fueron los Franciscanos y Agustinos quienes más hospitales fundaron. México vio surgir sus propias órdenes religiosas, como la de las Hermanas de la Caridad de San Hipólito, que realizaban un cuarto voto obligándose a la atención de pobres y enfermos (6). De esta forma, en la etapa de la colonia, los cuidados de enfermería recaen principalmente en la labor ejercida por las órdenes religiosas.

En el siglo XIX, como resultado de la oposición tajante de la iglesia a los proyectos de reforma del Presidente Benito Juárez, éste se vio ante la necesidad de expulsar a los religiosos del sistema hospitalario, medida que si bien contribuyó de manera decisiva a la secularización del mismo afectó de manera notable el cuidado de los enfermos. Por fortuna se le permitió a las Hermanas de la Caridad cubrir durante treinta años tal servicio, hasta que Lerdo de Tejada las expulsó en 1874. Los hospitales pasan a depender de la Beneficencia Pública en 1877, lo cual agudizó las condiciones críticas de los establecimientos destinados para la atención de los enfermos, pues el cuidado de los mismos quedó bajo la responsabilidad de personas sin preparación específica y sin otra motivación que la de un trabajo remunerado.

Patio Central del Real Hospital de San Pedro

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No existe un acuerdo unánime acerca de la fecha de fundación de la primera escuela de Enfermería en México. Así, por ejemplo, Juana Hernández Conesa señala —sin dar más detalles— que la misma surge en 1894, logrando su reconocimiento universitario en 1927 (7). Por su parte, Luz Pérez Loredo considera que tal dato debe fijarse en abril de 1898, cuando el doctor Eduardo Liceaga informa acerca de la construcción de un hospital moderno, mediante el cual el Estado se propone asumir el desafío de mejorar los servicios hospitalarios como respuesta a la demanda de salud de una población creciente. Tal institución contaría, informaba, con el adecuado personal médico y con un “cuerpo de enfermeros” para brindar “buena asistencia” a los pacientes. En aras de cristalizar dicho objetivo convocó a personas de ambos sexos a participar en dicha tarea, siempre y cuando tuvieran “bastante cultura social”, sentido humanitario, trato afable con los enfermos, hábitos de limpieza personal y un determinado grado de estudios, señalando al respecto que se tornaba preciso haber cursado la escuela normal o los estudios de obstetricia. A las personas interesadas se les exhortaba a inscribirse para tomar lecciones, de lunes a viernes, de las 3 a las 6 de la tarde. El mismo doctor Liceaga promovió la contratación de Rosa Crowder, para que tomase a su cargo la preparación de las enfermeras. En sus primeras lecciones esta anunció que “imprimiría en el ánimo de las enfermeras la necesidad de una pulcritud minuciosa en todas las cosas que pertenezcan a la profesión, combinada con el orden, el método y la limpieza”.

El 9 de febrero de 1907 se inaugura en el Hospital General de México la Escuela de Enfermería, primera en su género en todo el país, y aprobada por la Dirección General de la Beneficencia Pública. El libro señalado para los cursos fue el Manual Práctico de la Enfermera, de Bourneville. La escuela tuvo una vida muy corta, ya que en 1911 fue incorporada a la Universidad Nacional de México, en la Escuela de Medicina, donde se publicó el primer plan de estudios en 1912 (8).

Durante más de 30 años las enfermeras vivieron un importante desarrollo clínico, no precisamente como consecuencia de su formación académica —que seguía sin modificaciones de fondo— sino en función de las características de la práctica médica de esa época, la cual estimulaba la participación de aquéllas en la problemática hospitalaria. Existen numerosos testimonios sobre la destreza y habilidad que alcanzaron en áreas como la anestesia, la fisioterapia, el trabajo social, la obstetricia y en procedimientos medico quirúrgicos y pediátricos, pero en la medida que los alumnos de medicina utilizaron los servicios hospitalarios (anteriormente lo hicieron hasta que eran pasantes) también asumieron funciones y realizaron procedimientos que inicialmente aprendieron de las enfermeras, que más tarde significaron áreas de dominio y control con el consiguiente desplazamiento para ellas hacia funciones mas rutinarias (9).

La enfermería en Puebla

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Doctor Alfonso Cabrera Lobato, gobernador de Puebla de 1917 a 1920, quien el 18 de diciembre de 1918 aprobó un decreto en el que se establecía el plan de estudios de la carrera de enfermería.

A mediados del Siglo xvi se funda en Puebla el Hospital de San Pedro, “contado entre los de más larga vida” al decir del eminente fisiólogo e historiador José Joaquín Izquierdo en su obra Los orígenes del movimiento social y científico de México. En la colección “Eugenio Flores”, se encuentra un cuadernillo donde aparece aprobado por cédula de 28 de abril de 1812, una cátedra o escuela de obstetricia, ofreciéndose a servirla gratis el gobierno municipal, asignándole un aula del edificio Carolino para las lecciones, una tarde de cada semana (10).

En 1828 el Congreso Libre y Soberano de Puebla emite un decreto mediante el cual se reglamenta la cátedra de obstetricia, en cuatro artículos, indicándose que las parteras que no tengan título deberán asistir a clases, y que se les instruirá en todo lo que deberán de saber para administrar el bautismo. En ese mismo ordenamiento se estableció que habría sanciones para quienes no asistieran a los cursos, que iban desde arrestos por ocho 8 y hasta por 15 días (11). El 30 de julio de 1842, se decreta un nuevo reglamento de las obstetras, que incluye la instrucción obligatoria en el Hospital de San Pedro; presentar examen, juramento de asistir con limosna a los pobres, y guardar sigilo en los caso que lo requieran o se los encarguen, presentar su título para ejercer, poner sobre la puerta de su casa su nombre y oficio, manifestar en los partos difíciles la necesidad de asistencia de un profesor y administrar bien el bautismo (12), decreto nuevamente reformado en 1856.

Corredores del piso superior del Real Hospital de San Pedro

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Pocos años después de fundado el Hospital General de México, se inicia en Puebla la formación de Enfermeras. Siendo gobernador del Estado el doctor Alfonso Cabrera Lobato emite el 18 de diciembre de 1918 un decreto en el que se establece el plan de estudios de Enfermería. En él se contempla la teoría y práctica en dos años de carrera. En ese mismo ordenamiento se decreta la carrera de partera (Título VI); cuyos estudios se realizarían en cuatro años, los dos primeros años comprenderían los cursos completos de enfermería y los otros dos la formación en obstetricia. Las estudiantes estaban obligadas a realizar como mínimo 40 guardias de 24 horas en el transcurso de cada año para ser admitidas a examen. También se indicaba que estas prácticas deberían hacerse en el Hospital General del Estado (13), construido en 1909 con una capacidad para 400 camas. En la época de la Revolución fue utilizado como cuartel y almacenes. Se reinauguró en 1917 con el nombre de Hospital General del Estado General Jesús Carranza, trasladándose a su seno los enfermos del Hospital de San Pedro, los orates de Santa Rosa y los del Hospital del Niño (14).

Como puede verse, pues, el reconocimiento oficial de los estudios de enfermería en nuestra entidad pasó por varias etapas. Catorce años pasaron de los decretos de 1828 —cuando se obligaba a las parteras a tomar clases en el Hospital de San Pedro— hasta que se les exigió saber leer y escribir. Transcurrieron 28 años para que se reglamentara un entrenamiento de dos años, y 90 para que se instaurara como carrera de cuatro años en 1918. Permaneció así hasta 1965, al ser sustituida la partera por el médico gineco-obstreta. Dado que todos los partos eutósicos (normales) se atendían en los domicilios, esta profesión había tenido una gran relevancia, obteniendo gran experiencia del trabajo en la comunidad y en el seno familiar.

Hacia 1921 la Escuela de Enfermería y Obstetricia ya estaba integrada al Colegio del Estado (15). En 1944, la escuela de Enfermería del Hospital Latino Americano, fundada en 1918, solicita su incorporación a la Universidad de Puebla, lo que ocurrió en noviembre de ese mismo año. Tal centro de estudios tenía un plan de estudios de tres años, mientras que el de la Universidad era de dos para enfermera, y dos para partera.

En 1949 se cambia el plan de estudios de la carrera de Enfermería y Obstetricia de la Universidad de Puebla. La primera se imparte en tres años y la otra en dos (16).

El primer plan de estudios de la carrera de Enfermería aprobado por el Honorable Consejo Universitario y con una duración de tres años, se remonta a febrero de 1950 (17). Siendo director el doctor Eliseo Gómez Goyzueta, en ese mismo año se realizan algunas modificaciones al plan de estudios, mejorándose la preparación de las enfermeras mediante prácticas supervisadas por las mismas, destacando en esta labor la enfermera partera Olivia Bonilla y las religiosas responsables del Hospital General del Estado (18). En 1951 se incrementa el número de materias de 9 a 13. En 1955 se presentan en Puebla las últimas aspirantes a obstetricia.

Entre 1956 a 1958 el plan de estudios sufre otro cambio, en el que destaca la modificación de los requisitos de ingreso, estableciéndose que se requería al respecto certificado de secundaria, edad de 16 años, fotografías, estatura mínima de 1.50 mts., e integridad física (19).

En 1959 la Escuela de Enfermería y Obstetricia tiene por primera vez un representante ante el Consejo Universitario, cuyo requisito era tener el más alto promedio; en esa ocasión la consejera fue Socorro Cuevas Reyes.

De 1960-1961 se incorporan a la escuela las tres primeras profesoras enfermeras, Socorro Cuevas Reyes, Blanca Alarcón y Emma Hernández.

Las instalaciones que albergaron la “escuelita” — nominada así por los estudiantes— contaban con cuatro aulas, tres de las cuales eran ocupadas para las clases de Enfermería y la otra por la de Medicina.

En 1963 se modifica el plan de estudios introduciéndose materias directamente vinculadas a la problemática de la enfermería, a diferencia de los planes anteriores, permeadas de asignaturas —vgr. fisiología, anatomía, etc.— que la abordaban tangencialmente. En este periodo sobresalen las gestiones para que las alumnas realicen prácticas en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Al percatarse del pésimo estado de las instalaciones de la escuela de Enfermería, el doctor Manuel Lara y Parra —rector de la Universidad en el periodo 1963-1965— le solicitó al gobernador Antonio Nava Castillo su intervención para que mediase ante la Fundación Mary Street Jenkins para resolver ese problema, la cual accedió, iniciándose así las obras para un nuevo edificio. La primera piedra fue colocada en el mes de mayo de 1964 (20). La obra se terminó el 30 de abril de 1965, siendo director de la escuela el doctor Rolando Revilla Ibarra (21).

El Doctor José Álvarez Gutiérrez, Jefe de los Servicios Coordinados de Salud Pública en el Estado, apoyándose en los artículos 4º y 5º constitucionales, estableció el 22 de junio de 1965 la obligatoriedad del servicio social como requisito previo al título de Enfermera, firmando un convenio con la Junta Administrativa de la uap para que la institución aplicara tal acuerdo, el cual entró en vigor en enero de 1966, con duración indefinida (22), con una compensación de 800 pesos mensuales por pasante (23).

.De 1970 a 1972 funge como coordinadora la Enfermera Partera Margarita Aguilar Torres. En el primer año de referencia surge en la institución un proyecto de Reforma Universitaria, el cual sirve como marco de referencia para revisar y actualizar los planes y programas de estudio de la escuela. El entonces rector de la UAP, licenciado Martín Carvajal Caro, contrata a una profesora de la UNAM con el objeto de que brinde asesoría en lo concerniente a la transformación del plan de estudios. Es entonces cuando cambia el sistema de anualidades a semestres, lo que es aprobado por el Consejo Universitario el 4 de febrero de 1972, con un valor curricular de 257.5 créditos. En 1972 se otorgan las primeras becas en el Instituto Mexicano de Asistencia a la Niñez (IMAN), para especializar a profesoras en Pediatría (24), egresando de ese programa las profesoras Adelfa Saucedo Lara, Irma Carrasco Cosme, Georgina Toscano Castillo y Yolanda Sánchez Hernández.

Gracias a las movilizaciones que despliegan los estudiantes de enfermería y medicina —con el respaldo de la comunidad universitaria— en enero de 1973 el gobierno del Estado cede el antiguo Hospital Civil a la Universidad Autónoma de Puebla. Tal conquista le permite a los estudiantes del área de la salud articular la teoría con la práctica, además de brindarle servicios hospitalarios a las clases populares. En ese mismo año se instituye el Servicio Social en el Hospital Universitario para las pasantes de Enfermería, con el periodo enero-diciembre, a la vez que se hace notar su participación política en los asuntos universitarios. Por otro lado, las alumnas de la Escuela de Enfermería nombran por vez primera a la Directora y a la Jefe de Enfermeras del Hospital Universitario (enero 1973-1975). Más tarde se genera un movimiento estudiantil protagonizado por una alumna que había sido expulsada de la Escuela Militar de Enfermería, la cual exhorta a sus condiscípulas a tomar las instalaciones de su centro de estudios, lo cual trae consigo un caos académico y el saqueo de recursos y material didáctico (25).

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El 30 de julio de 1976, en sesión extraordinaria, el coordinador de la escuela, doctor José Blanco Gil, de consuno con el Consejo Técnico, promueven modificaciones al plan de estudios. Pocos meses después aquél renuncia a su cargo, arguyendo que la escuela debería ser dirigida por una enfermera, ocupando su lugar la secretaria técnica, Enfermera Pediatra Yolanda Sánchez Hernández. En 1978 el incremento de la matrícula suscitó la formación de 10 grupos con 60 alumnos cada uno, dando como resultado que el laboratorio de Dietología y la Sala de Demostraciones se adecuaran como salones de clase. En 1980 se implementa el curso de Especialización en Docencia, en Coordinación con la Escuela de Enfermería y Obstetricia de la UNAM (26).

Con el objeto de continuar profundizando en la transformación de la escuela, los estudiantes, maestros y trabajadores de la misma deciden impulsan la realización de un Congreso Interno, mismo que se celebra del 27 de noviembre al 2 de diciembre de 1980, evento en el cual manifiestan libremente sus ideas y propuestas. Esto —aunado al incremento de la matrícula— da como resultado que en 1980 se inicie la construcción del segundo piso de la escuela, el cual se concluye en 1982. En este mismo año se aprueba un nuevo plan de estudios, el cual permanece vigente hasta 1992 (27). En 1981 se convoca a elecciones para coordinadora de la Escuela de Enfermería, ocupando el puesto la Enfermera en Salud Pública (esp) Reyna León Santiago ( la primera enfermera en tener este nombramiento), quien impulsa —con el respaldo de la Escuela de Enfermería y Obstetricia de la UNAM—dos cursos transitorios para obtener el grado de Licenciado en Enfermería. En 1984 funge como coordinadora la enfermera Guillermina Castro Rivera, quien deja la dirección debido a un referéndum, asignándose al doctor Raúl Jiménez García esta responsabilidad. En 1987 es electa la licenciada Julia Hernández Álvarez como coordinadora, impulsando el tercer curso de licenciatura ese mismo año (28). Un año antes, en 1986, la UAP, buscando orientar su crecimiento y desarrollo futuro sobre la base de la desconcentración de las actividades fundamentales, crea la Unidad Regional de Teziutlan, Puebla, asentada en distintas localidades de la zona nororiental del Estado. El proyecto incluyó la organización de la Escuela de Enfermería a nivel de Licenciatura en Zacapoaxtla, bajo la coordinación de la licenciada Adelfa Saucedo Lara, con 31 alumnas que cursaron solo dos semestres, debido a que la escuela se clausuró por problemas presupuestales. En 1987 se realizó el tercer curso transitorio de licenciatura en Enfermería (29).

Gracias al prestigio a nivel nacional que comienza a adquirir la escuela, esta se convierte en sede del II Congreso Nacional de Intercambio Académico de Facultades y Escuelas de Enfermería, y II Reunión de la Federación Nacional de Facultades de Enfermería (FENAFE), evento que se realiza del 4 al 8 de octubre de 1988. En 1990, en elecciones, se nombra por segunda ocasión a la licenciada Reyna León Santiago como coordinadora . En 20 de abril de ese año se nomina a la sala de exámenes profesionales “Enfermera y Partera Elvira Ramírez Mejía”. En 1991, cambia la nominación de coordinador por directora y Escuela por Unidad Académica. El 2 de octubre de ese mismo año el Honorable Consejo Universitario aprueba la implementación del programa de Licenciatura en Enfermería en modalidad escolarizada, y la modificación del plan de estudios de Técnico en Enfermería, propuesta elaborada por las docentes Soledad Buenabad Jiménez, Ana María Cerezo Bautista, Guadalupe Josefina Pérez Gutiérrez, Adelfa Saucedo Lara y Georgina Toscano Castillo.

Durante dicha gestión se implementan también los cursos de especialización en Administración y Docencia, Enfermería Pediátrica y Enfermería Quirúrgica, y se impulsa el Primer Encuentro de Estudiantes de Enfermería del Estado de Puebla. En agosto de 1992 ingresa la primera generación a la carrera de Licenciado en Enfermería (30). En 1994 es electa como directora la MC Hilda Rosado García, por un periodo de 4 años, quien impulsa la transformación de la infraestructura física y la mejora de los planes y programas de estudio, a través de lo que se denominó Plan de Desarrollo de la Unidad Académica, aprobado en mayo de 1994 por el Consejo de Unidad Académica que —es necesario destacar— en esa misma sesión fue la primera Unidad Académica que aprobó el Plan General de Desarrollo de la BUAP del rector MC José Doger Corte. En este mismo año —de acuerdo al Programa Institucional— se inicia la reestructuración de los planes y programas de estudio a fin de implementar en 1995 el sistema de créditos, que incluye un tronco común universitario con las asignaturas de lengua extranjera I,II,III,IV, computación, globalización, derechos humanos y Ecología (31), así como una salida lateral al sexto semestre en el nivel licenciatura 32. En aras de cristalizar tales iniciativas se constituye una Comisión de Evaluación y Seguimiento Curricular, con 6 profesores de tiempo completo, y se crea el Programa de Superación Académica, bajo la responsabilidad de la licenciada Ana María Cerezo Bautista, dándose a la tarea de protocolizar la investigación “Situación académica, ubicación laboral y necesidades de formación de las enfermeras de la ciudad de Puebla”, cuyos resultados permitieron el diseño del Plan de Estudios para los cursos de Especialidad en Enfermería Pediátrica y Administración de los Servicios de Enfermería, y del Programa Complementario de Licenciatura en Enfermería. Asimismo, se implementa el primer diplomado en Habilidades Curriculares con la asistencia de 23 profesores.

La transformación de la escuela de enfermería en facultad

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Pasaremos ahora a abordar lo referente a la transformación de la escuela en facultad, con la aprobación del Programa de Postgrado. Este proyecto se inicia en 1995, una vez que la maestra Hilda Rosado García y las licenciadas en enfermería Ana María Cerezo Bautista y María Teresa Lidia Salazar Peña conversan acerca de la conveniencia de trabajar en dicho tema como material de tesis para la Maestría en Administración en la Facultad de Contaduría Pública (en la que estaban inscritas las licenciadas de referencia). Acto seguido se dan a la tarea de elaborar la propuesta inicial y, posteriormente a emprender el estudio de factibilidad. Una vez que se avanza en esa dirección, la maestra Rosado se compromete a apoyar la empresa con documentos oficiales que permitieran completar la investigación de campo en las instituciones del país y del extranjero.

El 22 de octubre de 1997 el proyecto se presentó en examen profesional como defensa de tesis con el título Modelo de calidad sostenida para el desarrollo de los recursos humanos en Enfermería cuyo contenido incluyó las cuestiones siguientes: el estudio de factibilidad completo, una propuesta administrativa de apoyo al trabajo docente, y el primer plan de estudios para la maestría en Enfermería con dos especialidades: Atención a la familia y Administración. En aras de avanzar en el proyecto citado, a principios de 1998 se integra un equipo de trabajo bajo la responsabilidad de la Maestra Cerezo Bautista en el que participan la maestra María Teresa Lidia Salazar Peña, la MC Hilda Rosado García, la MSP Guadalupe Josefina Pérez Gutiérrez, la MSP Mariana Rugerio Quintero, y la pasante de maestría en Ciencias, Alejandra Porras Álvarez, con el encargo de revisar el primer mapa curricular y redefinir la propuesta.

En enero de 1998 se recibe asesoría de la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México y, un mes después, de la Universidad de Querétaro. El 28 de marzo del mismo año, se entrega formalmente el proyecto a la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Postgrado de la BUAP para su análisis y dictamen. En tal ocasión el Vicerrector Maestro Carlos Contreras Cruz propuso que se incorporara un documento aprobatorio de la asamblea de docentes de la Escuela de Enfermería y otro donde el Consejo de Unidad también avalara la iniciativa. El 29 de abril se somete el proyecto a validación por la academia de docentes de postgrado de la Facultad de Medicina de la BUAP, instancia que otorga el aval el 10 de junio de ese año. El mismo día se recibe el oficio de respuesta aprobatoria de la Facultad de Estomatología, de la misma universidad.

El presente texto fue escrito por la  Mtra. Ana María Cerezo Bautista en el Año 7, número 15, el 26 de agosto de 2004 de la Gaceta Tiempo Universitario.


1. Duran de Villalobos, M.M., Enfermería, Desarrollo Teórico e Investigativo, innovar, Colombia, 1998, pp. 19-21.
2 Hernández Conesa, Juana, Historia de la Enfermería, Interamericana Mc Graw-Hill, Madrid España, 1995,pp. 26, 27.
3 Collier, M.F., Promover la Vida, Interamericana Mc Graw-Hill, Madrid España, 1995, p. 5.
4 Citado por Rodríguez-Shadow, M.J., en La Mujer Azteca, uaem, México, pp. 91-94.
5 Ibid.
6 Hernández, Op. Cit., pp. 115,116.
7 Ibid., p. 153.
8 Pérez Loredo, D.L., Características de los servicios de enfermería al inicio del siglo xx, Material Bibliográfico para la asignatura Historia de la Enfermería en México, unam, 1998, pp. 203-205.
9 Alatorre, W.E., El Proceso Histórico de la Educación de Enfermería en México, material bibliográfico para la asignatura Historia de la Enfermería en México, unam, 1998, p. 216.
10 Buenabad, J.S., Cerezo, B.A.M., Pérez, G.J.G., Saucedo, L.A. Toscano, C.G., Evaluación y reestructuración de la currícula de la Escuela de Enfermería y Obstetricia, Nivel Técnico, Diseño Curricular de la licenciatura en Enfermería, buap, 1992, p. 30.
11 Congreso del Estado Libre y Soberano de Puebla, 28 de febrero de 1828. En Buenabad et. al., Op. Cit., p. 31.
12 Ibarra, F., Reglamento para el ejercicio y estudio de las ciencias médicas en el estado de Puebla, decreto del 8 de abril de 1856, en Buenabad et. al., Op. Cit., pp. 34-36.
13 Cabrera, L.A., Sección de leyes del Estado de Puebla, Decreto del 18 de diciembre de 1918, en Buenabad et. al., Op. Cit., p. 34-36.
14 Cordero y Torres, E., Las primeras fundaciones médicas en la Puebla de los Ángeles, Puebla, revista Bohemia Poblana, 1975, p. 19-23, en Buenabad, J.S., Tesis, 1984, p. 12.
15 Buenabad et. al., Op. Cit., p. 36.
16 Ibid., p.38.
17 Buenabad, J.S., Propuesta para mejorar el nivel académico del alumno de Enfermería de la Universidad Autónoma de Puebla, Tesis, 1984, p. 14.
18 López, V.B., 80 años que consolidan a la enfermería en Puebla en el pasado, Memoria del Primer Congreso Internacional de Enfermería,fe-buap, en Manual de Funcionamiento 2001, p. 10.
19 Cuevas, R.S., Historia de la Escuela de Enfermería, Manuscrito, marzo de 1987, Puebla, en Buenabad et. al., p. 40.
20 Lara y Parra, Manuel, La Lucha Universitaria en Puebla (1923-1965), Cuadernos del Archivo Histórico de la buap, buap, Gobierno del Estado de Puebla, 2002, p. 150.
21 Buenabad et. al., p. 42.
22 Archivo del Servicio Social de la Escuela de Enfermería y Obstetricia de la uap. En Buenabad et. al., p. 43.
23 Rosado, G. H., xxx Aniversario de la Escuela de Enfermería. Gaceta Universidad, Año vi, no. 11, noviembre de 1995, p. 29
24 Ibid.
25 Cerezo, bam., pmtl, Modelo de calidad sostenida para el desarrollo de los recursos humanos en enfermería, Tesis, Puebla, México, p. 79.
26 López, Op. Cit., en Manual de Procedimientos, p. 12.
27 Rosado, G.H., Op. Cit., p. 30.
28 Campos, V.M., Síntesis histórica de la carrera de enfermería en la Facultad de Enfermería de la buap, carpeta de trabajo de la dirección de Unidad Académica, México, Puebla, en Manual de Procedimientos, p. 14.
29 Cerezo, Op. Cit., p. 80.
30 Buenabad et. al., p. 53.

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