¿La gente se ríe de ti por leer un cómic?

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Blumpi

Foto: Javier Sánchez (2012)

Por: Jorge Flores Oliver

La Frase que da nombre a este capítulo pertenece a un viejo anuncio de MAD cuando informaba su cambio de cómic a revista. “¿Quieres parecer un idiota leyendo cómics toda tu vida?” y el dibujo -obra de Jack Davis- mostaba a un hombre leyedo un cómic en el metro mientras los demás pasajeros se carcajeaban de en su cara, lo apuntan con el dedo y se burlan despiadadamente. “¡El cómic de MAD tiene nuevo diseño que lo hace parecer revista literaria de gran clase!”, declaraba, y ahora el hombre parece admirado y los pasajeros lo miran con respeto y curiosidad.

Comics

Archie, Superman y la Pequeña Lulú son unas cuantas referencias que subsisten en la sociedad, porque poseen cualidades universales que mantienen vigentes, incluso entre quienes en realidad no leen cómics, el medio del que proceden. Casi todas pertenecen a títulos leídos o conocidos en la infancia o, en su mayoría, versiones para televisión, sean caricaturas o series con humanos caracterizados. Se trata de iconos de la cultura popular. Personajes como Snoopy aparecen en los separadores de libros, pósters con pensamientos sentimental-aspiracionales  y playeras, fuera de contexto y añadidos externos; así forman parte de un espectro muy diferente al cómic, sin vínculos con éste más que el icónico. Este fenómeno pertenece a aquello que tanto le interesaba a Roy Lichtenstein cuando trasladaba la estética de los cómics a sus lienzos: la reproducción en masa, la mecanización, la pérdida de significado sucede entre la creación artística y su arribo al gran público. El artista explicaba:

Quiero que mi pintura se vea como si hubiera sido programada. Quiero ocultar el registro de mi mano […]. Supongon que todavía prefería sentarme bajo un árbol con una canasta de día de campo, más que bajo una bomba en gasolinera, pero las señalizaciones y los cómics son temas interesantes […]. Algo que hacen las caricaturas es expresar emoción violenta y pasión en un estilo completamente mecanizado y removido. Expresar eso en un estilo pictoricista lo diluiría.[i]

 Recordemos que uno de los rasgos más característicos de sus pinturas era la emulación de las tramas Ben-Day, es decir, los pequeños puntos que aparecen en la reproducción mecánica de los cómics. Los diarios y las revistas, que dan forma a las plantas de color que vemos y forman las imágenes de esos medios impresos.

Look Mickey es la primera pieza de Lichtenstein y una de las primeras en la historia. Esta deconstrucción de un panel de cómic dibujado por Bob Grant y Bob Totten nació de un doble para el artista: complacer a su pequeño hijo, que pensaba que no podía dibujar como los ilustradores de los cómics de Disney, y alejarse del expresionismo abstracto.

Las palabras del artista sirven para confirmar lo arriba dicho: una vez en la calle, el trabajo artístico ha cambiado. Uno lee el mismo cómic dos veces. Y las interpretaciones pueden aparecer en forma exponencial. Un ejemplo, a continuación.

La leyenda urbana que cuenta que Mafalda habría muerto atropellada por un camión es una elaboración fantasiosa de la Mafalda que vive en el subconsciente colectivo, pues bastaría con leer el recopilatorio de todas sus tiras para darse cuenta del error (¡Mafalda no muere en ninguna tira!) que subsiste a pesar del desmentido del propio Quino.[ii] De la misma manera, la creencia de que Betty Boop es la Pequeña Lulú forma parte de este fenómeno. Se trata de una mitología propia de la cultura popular: héroes del siglo XX. “Es importante que la industria de los libros de cómics tenga una figura reconocible, una imagen a la que el mundo pueda apuntar y decir: “Esos son los cómics”, afirma un artículo de Wizard.[iii]

“[…] El cómic es un medio de expresión adolescente. No sólo dirigido hacia los adolescentes, sino creado también por púberes mentales, que desde el punto de vista psicologizante, buscaba expirar sus frustraciones adolescentes mediante metáforas expresadas en narrativa dibujada”, decía Ernesto Priego en 1997,[iv] un momento que hubo repentino surgimiento del interés del público hacia los cómic en México: había convenciones, es editaban muchos fazines, se abrían más y más tiendas e, incluso, se comenzaron a conocer títulos para lectores adultos que antes no llegaban a este país. Pero en realidad ese boom se debió en buena medida a la famosa muerte de Superman, un giro mercadológico vuelto en gran acontecimiento, casi histórico. En realidad DC atravesaba por una crisis económica de la que sólo se pudo reponer matando a su más grande símbolo, de manera similar a la reciente anunciada muerte de Capitán América. No importo que meses después el héroe de marras resucitara en el número 500 de Adventures of Superman y con ese pretexto aparecieran más personajes con sus títulos propios, listos para ser consumidos.[v] Hordas de geeks (adolescentes y no) se volcaron en las tiendas especializadas para comprar su ejemplar, el que los scaría de pobres cuando en una época valieran oro. La industria del cómic se conforma de especuladores y coleccionistas (no lectores necesariamente)[vi] poco exigentes, del tipo que Matt Groening ha ridiculizado en Los Simpson, Jeff Aberson, el Comic Book Guy, representa fielmente la personalidad y el físico de los lectores de cómics prototípicos de cualquier parte del mundo: obesos, con una gran cantidad de datos en la cabeza, una bajísima autoestima e, independientemente de su edad, adolescentes eternos. Para ese público, dispuesto a pagar lo que sea por lo que les ofrezcan, es que trabajan las editoriales grandes, y de ahí viene el nivel elemental de sus títulos.

La Manera como los cómics son percibidos interviene en su desarrollo tanto económico como cultural. Por un lado, para los coleccionistas y lectores de hueso colorado, un ejemplar suelta de un cómic es un objeto valiosísimo, pues representa muchas cosas: una idiosincrasia, un objeto de culto, una forma de vida, un gusto personal, una afición… Por el otro, la sobregeneralización de los íconos del cómic, pero también su lenguaje, técnicas y representaciones tienen un efecto en el público. Como ejemplo, un pequeño y peculiar librito seudodidáctico que se vende en las calles llamado Como ser caricaturista.[vii] Este libro forma parte del tipo de guías de autoayuda y autodidactismo realizadas de una gran manera burda y elemental y que a veces logran su objetivo (dar alguna receta: cómo se cocinan platillos típicos, los pasos para ganar dinero, etc.) muy a pesar de sus propios autores y escritores.

La historieta

Al pie se explica que la historieta se basa en hacer tiras cómicas agradables.”Esto es algo de historieta sencilla” comentan, pues existe otro tipo de historieta: “la historieta un poco formal”. ¿Cuál es esa? Veamos:

La historieta 2

Se trata de otra sobregeneralización y una reducción a la mínima expresión de un medio-lenguajes-arte que además sigue en expansión. Pues así funcionan los mecanismos de la cultura de masas. El cómic, para los autores, es “un tipo de dibujo”. Un último consejo de Alfredo G.P y Raúl G. A.: “Se debe practicar muy a menudo, lo que son figuras de personas, animales, etc., en toda posición, tamaño y sobre una medida determinada, porque en la historieta se trabaja sobre cuadros de determinados puntos”.

[i] “In Lichtenstein´s Words, Art if the 20th Century. The History of Art Year by Year from 1900 to 1999, Francia, Editions du Chêne, p.715

[ii] Joaquín Lavado vino a hacer el desmentido precisamente a México. Léase en http://www.informediarios.com/2008/11/27/el-dibujante-argentino-quino-aseguro-que-nunca-dibujo-la-muerte-de-mafalda/.

[iii] Patrick Daniel O´Neill,”Thw Importance of Being Superman”, Wizar. Superman Tribute Edition, 1993, p. 95.

[iv] Ernesto Priego, “La venganza de los geeks”, Complot internacional 11, 1997, p. 28

[v] Superfact: ¡Se sumaron cuatro Supermanes nuevos al Universo DC!

[vi] El asunto del coleccionismo ha llegado recientemente a un grado absurdo. Compañías como la Certifield Guaranty Company ofrecen un servicio por medio del cual un grupo de experto anañiza los más de cien ejemplares por medio del cual un grupo de expertos analiza los más de cien ejemplares de cómic que les son enviados anualmete, les asigna una calificación de acuerdo a su estado basada en una escala en la que 10.0 es la máxima calificación y 0.05 la menor

[vii] Alfredo G. P. y Raúl G. A., Cómo ser caricaturista, Gómez Gómez Hnos. Editores, México, sin año de publicación.

*Jorge Flores Oliver,”Apuntes Sobre Literatura Barata”, Fondo Editorial Tierra Adentro 2012, p.25

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