Génesis de la Escuela de Medicina

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cancha de san pedro

Foto: http://www.e-culturismo.com/

Por el centralismo y la competencia de intereses entre la Angelópolis y la ciudad de México, la enseñanza de la medicina en Puebla no logra contar con el aval del Tribunal del Protomedicato y la Universidad de México hasta 1741, a pensar de que los aspirantes a médicos y cirujanos realizaban desde antes algunas prácticas en los hospitales de la ciudad, con el objeto de iniciarse en tan difíciles oficios. (1)

Puebla era para entonces el principal centro cultural y de intercambio mercantil de la Nueva España. En esta virtud, los lectores y las comunidades de estudios proliferaban ya desde el siglo XVII, y de la misma manera que para mediados del siglo XVIII existe entre los astrónomos poblanos una clara identidad científica, la comunidad médica del Hospital de San Pedro siente que constituye una Facultad, un gremio que garantiza la custodia y transmisión personalizada de los conocimientos médicos. (2)

Consecuentemente, en las décadas posteriores a 1741, los practicantes de Medicina en esta ciudad tienen una preparación escasa. La situación se pretende corregir, sin embargo, en los primeros años de los noventas, bajo la influencia de Boerhaave, Heister y el médico español Andrés Píquer, los facultativos del Hospital de San Pedro tratan de enlazar las profesiones de médico y cirujano y promueven los estudios médicos.

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Acaso debido al principio estamental del ejercicio de las profesiones médicas, las dos Academias que se organizan en 1753 y 1789 tienen una vida transitoria y de poca manta al no comprender al conjunto de los facultativos angelopolitanos ni contar con un estructurado cuerpo teórico. (3)

Por demás, una iniciativa digna de encomio es la de 1795. Tres años después de fundada la universidad de Guadalajara -que empieza a regirse en su facultad de Medicina por los estatutos salmantinos, los más avanzados de España e influidos por el pensamiento boerhaaviano-, el Comisario del Hospital de San Pedro, señala al virrey y al Presidente del Protomedicato las ventajas que resultarían para la juventud, si este lugar quedara habilitado para la práctica y asistencia de los jóvenes que quieran dedicarse al estudio de la medicina, la cirugía o la flebotomía, “imponiéndoles la obligación de asistir a las disecciones semanarias del anfiteatro de Anatomía que se piensa establecer, a las elaboraciones químicas de la botánica, y a las visitas diarias de los médicos y los cirujanos”. (4)

La comunidad médica del Hospital de San Pedro mientras tanto, continúa con sus actividades. Entre ellas destaca la función, en 1801, de la Academia Médico-práctica o Academia de Medicina, Anatomía y Farmacia que -como su nombre lo indica- tiene por mira unir los estudios teóricos y la práctica. De esta manera, en sus reuniones semanales de los jueves, los facultativos, “zelosos de los mayores adelantamientos a beneficio de la salud pública, se exercitan en conferir las materias más interesantes para el efecto, y en consultar para el mayor acierto en la práctica los casos particulares que les ocurren en las curaciones, anatomizando igualmente los cadáveres que oportunamente les fraquea el Hospital con todos los instrumentos y utensilios conducentes.” (5)

Desde luego, tal espíritu médico no puede desligarse del contexto en donde las percepciones y actitudes frente al cuerpo social están mutando. La promesa de poner fin al hambre, a la ignorancia y a las enfermedades, es el núcleo mismo de la modernidad. En esta perspectiva las nociones de salud-enfermedad y soberanía cambian en 360 º: ya no se trata de ayudar a bien morir, sino de apostar contra la muerte, y el poder se ejerce, no sobre un territorio, sino sobre sus habitantes. De esta manera, saber médico y poder son inseparables para el control de los actores sociales.

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Asociadas de ordinario a las crisis agrícolas de la región, entre 1707 y 1813 el valle poblano-tlacalteca sufre una docena y media de pestes (6). Marcan un hito, sin embargo, en el despunte de una concepción médica moderna, las epidemias de viruela y tabardillo, acaecidas en 1796-97 y 1812-1813. En la primera los facultativos poblanos, siguiendo al higienista portugués, Ribeiro Sánchez preescriben ciertas medidas contrarias a las tradicionales: en lugar de sólo reducir a los apestados, formulan providencias para proteger del contagio a la ciudad y aplican por vez primera, a la sazón que se hace en México, la inoculación antivalorista, pues se sabe que transmitiendo la linfa de un grano de viruela a una persona sana, ésta queda inmune a la enfermedad (7).

En la epidemia de Tabardillo (8) -que dura de noviembre de 1812 a septiembre del siguiente año-, el Cabildo Municipal, a  propuesta de los facultativos, establece la junta de Sanidad (16/I/1813) para vigilar el estado de la cuestión y emitir las disposiciones obligadas. Compuesta en su cúpula por los profesores más avanzados en ideas sanitarias, es un sitio desde donde comienza a ejercerse implícitamente una nueva forma de control social a un tiempo que se estimula la investigación científica utilitaria (9).

Paro acaso entre los “galenos” la impronta más obvia de este ramalazo pestífero (enferman 48,726 y mueren 7,125) sea la certidumbre y la duda frente a los métodos empleados durante la plaga y la conciencia en torno a la necesidad de influir en un modelo distinto de urbe, impulsado con mayor tino los estudios de materia médica y apropiándose de nuevos espacios en la cuadrícula social.

Si bien al término de la epidemia, la Junta de Sanidad es disuelta (8/XI/1813), poco más tarde -acatando el mandato de las Cortes de Cádiz en el sentido de que todas las ciudades deben contar con un órgano encargado de atender la higiene pública- resurge (26/I/1814), teniendo como principales preocupaciones el cuidado de la salud pública en tiempos de sanidad o pestilencia y la institucionalización de los estudios médicos. (10)

Con respecto al último punto, la Junta tiene dos iniciativas: poner en marcha una Academia Médica- práctica quirúrgica, químico farmacéutico y botánica, idéntica a la que funcionaba  en el Hospital de San Pedo “hasta que por la desgracia de los tiempos continuó”; e impetrar a “Su Magestad el establecimiento de cátedras de medicina para la instrucción de los jóvenes que por la pobreza de sus casas o por otros motivos no puedan pasar a la capital, estas, claro, sin prejuicios de los derechos y regalías de la Universidad de México, donde cumpliendo con su plan de estudios y sus estatutos, los muchachos se graduarán (11).

De acuerdo con la petición podrían establecerse con la aprobación de S.M., “quatro cátedras de medicina, siendo la una de Prima, la segunda de Vísperas, la tercera de Anatomía y la cuarta de farmacia química y botánica”, las dos primeras a impartirse en el Real y Pontificio Colegio Seminario, la tercera en el Hospital de San Pedro y la cuarta en el jardín botánico “donde está fabricado laboratorio químico y todo lo correspondiente a este ramo” (12).

La junta empero no logra a corto plazo sus principales objetivos debido al entramado de problemas y situaciones que afronta la Nueva España, pero obtienen el control de otro ámbito para maniobrar.

En octubre de 1814 considerándose suficiente, acuerda pedir el Protomedicato que le confiara a ella toda la authoridad (sic) que pueda competerle al mismo…acerca de la corrección de los abusos de los facultativos”. Aún cuando el tribunal decide que la solicitud no procede en los términos propuestos, nombra Visitador y Juez Delegado del Protomedicato en Puebla al Doctor Mariano Anzures, un miembro eminente de la Junta y promotor en ella de varios proyectos (13).

Se puede decir, entonces que el grupo médico ejerce al menos su indisputable autoridad dentro de Puebla. Calibrando quizá los hechos de guerra y el medio inestable, tanto la creación de la Academia, como la apertura de las cátedras de medicina no son objeto de su interés en los subsiguientes años.

Sin embargo al asumir la nueva concepción médica el compromiso de lidiar contra la muerte, asume también el reto de velar por la salud del paciente aún a un sitio distinto: es tanto una prueba de los adelantos médicos como una preocupación de los gobernantes en el pleno ejercicio de su soberanía; es, para decirlo en palabras de la Junta de Sanidad “un ramo de la medicina tan importante que de él depende el aumento del Estado” (14).

En la Nueva España (México), contra lo dispuesto por Felipe IV en 1750, siguió siendo empírico el arte de partear hasta 1833. La comunidad médica poblana sin embargo logra en 1814 convencer al Ayuntamiento de que se establezca una escuela para parteras y se las obligue asistir a ella bajo la pena “de un mes de cárcel y la de tres meses, si después de instruidas cometieren algunos de los excesos que suelen cometer o no avisaren al facultativo en un parto difícil” (15). De este modo, el 10 de octubre de 1817 se abre en el Hospital de San Pedro la cátedra del arte de partear a cargo de los cirujanos Juan Castillo y Miguel Vieyra (16).

La oposición de las comadronas a este nuevo dispositivo, a este proyecto de los médicos por incidir en la vida privada y pública, modificando hábitos y costumbres, es mucha. Todavía en 1828 para asegurar su asistencia a los cursos, el Congreso del Estado decreta que por tres faltas serán arrestadas durante ocho días en el Hospital; por seis, 15 días de prisión y así sucesivamente hasta quedarse sin derecho a ejercer el oficio (17).

Ahora bien, en el término de la guerra de independencia juegan un papel importante la oligarquía y el episcopado poblanos. No es casual que el primer embajador ante la Santa Sede sea el Obispo de Puebla Fco. Pablo Vázquez y que Iturbide, antes de los Tratados de Córdoba (24/VIII/1821), autorice el establecimiento de un consulado de comerciantes “con el fin de liberar el comercio de Puebla de la subordinación a México” (18).

Aprovechando esta coyuntura la Junta de Sanidad discute el 27 de agosto de 1821, sobre la necesidad de establecer cátedras de medicina y acuerda que por medio del presidente de ese organismo y el Delegado del Protomedicato “se impetrase esta gracia al Sr. Primer Gefe del Exército Ymperial…dejando el arreglo de ellas: nombramiento de catedráticos y dotaciones a la Exma. Diputación Provincial que está próxima a instalarse” (19). Pero Iturbide jamás se pronuncia por las demandas de la Junta.

Por otra parte, la proyectada Academia Médico-práctica quirúrgica, químico farmacéutica y botánica, solo puede establecerse -aprobando sus estatutos el Congreso del Estado en 1824; con el nombre llano de Academia Médico-Quirúrgica. En ese momento sus objetivos recogen la larga lucha académica de los años anteriores, ya que son: por un lado promover adelantos en la medicina, cirugía y ciencias auxiliares, además de “formar un cuerpo de doctrinas por el que pueden aprenderse ambas facultades de un modo simultáneo” que tienda ” a hermanar lo más fácil, lo más útil y lo más conciso” de las mismas, evitando toda la adhesión servil a los sistemas conocidos y, por otro lado la hechura de una farmacopea “prefiriendo siempre las medicinas indígenas” (20).

Con todo existe una realidad difícil de ser superada. La generación promotora de esos cambios, en virtud de la guerra de independencia, queda al margen de los últimos adelantos médicos en Europa y además su ciclo de vida está en declive. Por si fuera poco, ha sido capaz de romper con la profunda división de médicos y cirujanos, producto de una enseñanza estamental.

En estas condiciones la actividad de la Academia es meritoria en muchos aspectos . Hasta 1835 se debate en una lucha contínua por rescatar la tradición prehispánica en materia médica y por vincularse a las corrientes médicas francesas. Testimonios de su valor son la publicación del primer libro para la enseñanza de la botánica en el país y la primera farmacopea mexicana, la producción académica de sus miembros, y su interés por renovar la transmisión del saber en los estudios médicos (22).

Así, ante la persistente insistencia de unir teoría y práctica, consigue del Congreso del Estado, el 6 de junio de 1831 -siendo gobernador Patricio Furlong-el establecimiento de la Escuela de Medicina y Farmacia y la fusión de médicos y cirujanos. Las cátedras a impartirse en la futura escuela serían: Anatomía General y Descriptiva, Operaciones y Medicina Legal, Clínica Qurúrgica y Patología Externa y Botánica.

Con el objeto de llevar a cabo la fusión de médicos y cirujanos sobre bases operativas, el Congreso del Estado acuerda del mismo modo, igualar los conocimientos médicos a través de siete cátedras (23). Pero en vez de unificar esfuerzos divide aún más a médicos y cirujanos, iniciándose así una lucha soterrada y abierta. Dos años más tarde (el 21 de mayo de 1833) la Academia Médico-Quirúrgica se transforma simplemente en Sociedad Médica en Puebla.

Es significativo el artículo segundo y noveno del Decreto expedido por el Congreso del Estado en esta ocasión: los profesores de Medicina y Cirugía que quiera formar parte de la Sociedad se reunirán en el aula mayor del Colegio del Estado -hoy Universidad Autónoma de Puebla-; los practicantes de Medicina y Cirugía asistirán a todas las sesiones “y no serán admitidos a examen sin el preciso requisito de un certificado suscrito y autorizado por el Presidente de la Sociedad” (24).

En tanto acaecía en Puebla un desgaste por pugnas internas entre profesionales, el país entraba en una serie de reformas. Estas afectarían formalmente la transmisión tradicional del saber médico al orientarse de lleno hacia la escuela médico francesa. Sin embargo, en Puebla, el impulso del nacionalismo criollo tocaba retirada. La escuela de medicina apenas se inauguraría, el 6 de enero de 1834, siendo gobernador Cosme Furlong, en situaciones bastante deplorables. Un informe de 1835 da cuenta de su estado: el anfiteatro en uso para las lecciones anatómicas “guarda un estado vergonzoso, aunque existe catedrático de anatomía; la fisiología experimental no puede adoptarse por falta de utensilios, entre los cuales algunos son costosos, y los maestros, por mendigar su existencia no puedan entregarse a la ciencia médica” (25).

Tal estado, en el estudio y transmisión de las ciencias médicas se mantendría hasta la década de los setentas.

El presente texto fue publicado en la revista Tiempo Universitario, Gaceta histórica de la BUAP en su año 1, No. 6, el 27 de marzo de 1998. El autor es Jesús Márquez Carrillo.

Referencias

1. Fco. A Flores. Historia de la Medicina en México II, P. 182; Ivanhoe Gamboa. Notas para la historia…Escuela de Medicina (Puebla) p. 18. En realidad la disposición real, emitida el 19 de abril de 1741, fue para todas las provincias.

2. Cfr. Elías Trabulse. Historia de la ciencia en México I. P. 156, 157; José Joaquín Izquierdo Raudón, cirujano poblano de 1810 p. 77

3. Algunos autores que citan la Academia de 1789 ponen en duda su existencia. Cfr. José Joaquín Izquierdo op. cit. P. 79; Miguel María Hirschmann y Efraín Castro, Puebla y su Universidad. p. 176.

4. AGN Ramo Hospitales T. XXXVI, Exp. 1; José Joaquín Izquierdo op. cit. P. 79; Carmen Castañeda. La Educación en Guadalajara 1552-1821. P. 339-389; Jean Sarrailh. La España Ilustrada. P. 142-143.

5. Cfr. Gazeta de México TXI, No. 4, 13/III/1802, p. 26; AAP Exp De Sanidad T. 79 Leg. 889, F 58r.

6. Enrique Florescano e Isabel Gil La época de las reformas borbónicas Historia General de México II, p. 252-253.

7. José Joaquín Izquierdo op. cit., p. 42, 212; Josefina Muriel. Hospitales de la Nueva España lip. 250 AAP Ex. Sanidad T. 79 Leg. 887.

8 El tabardillo era un fiebre pestilenta no identificada.Gibson registra para el valle de México, entre 1521 y 1810, cinco epidemias de esta naturaleza. Charles Gibson. Los aztecas bajo el dominio español p. 450-453.

9. AAP Expedientes de Sanidad T. 78, Leg. 881-883, 885.

10. Cfr. AAP Exp. De Sanidad T. 78, Leg. 885, F. 234-235; AAP Exp. T. 79, Leg. 886.

11. Las atribuciones y facultades de este organismo se encuentran sin fecha en el AAP. José Joaquín Izquierdo les asigna la de 1820 en virtud de encontrarse en el mismo legajo donde está el Reglamento de la Junta de Sanidad, pero un (sic) lectura detenida de las actas de la Junta y las propias atribuciones, nos proporciona el año de 1814 Cfr José Joaquín Izquierdo Raudón…p.231; AAP Exp. Sanidad T. 78, Leg. 885; T. 79, Leg. 889.

12. AAP Exp. de Sanidad T. 79, Leg. 889, F. 59-60; Miguel Marín, Efraín Castro Op. cit. p. 177

13. AAP. Exp. de Sanidad T. 78, Leg. 885, F.262f, 2655r y 268r.

14. AAP Exp. de Sanidad T. 79. Leg. 889, F. 56r.

15. Idem. 57r.

16. Francisco A. Flores op. cit. II p. 180; José Joaquín Izquierdo Raudón p. 213; AAP Exp. de Sanidad Fs 210r, 220f, 251f y 258f.

17. Anne Staples. “La constitución del Estado Nacional” Historia de las profesiones. P. 105-106; BACEP Colección de los decretos y órdenes. Puebla 1828, pp. 170-171.

18. Robert S. Smith “El consulado de Puebla, 1821-1824”  Los consulados de comerciales pp.54-63, Fernando Pérez Mamen. El Episcopado y la Independencia de México… 153-162, 272-276.

19. AAP. Exp. de Sanidad. T. 78. Leg. 885, F. 300r.

20. Cfr. José Joaquín Izquierdo

21. Julián Cervantes. Tablas botánicas que, para el más pronto y fácil estudio de esta ciencia, dispuso el profesor…aprobado en Farmacia, Química, Matemáticas, Física, Mineralogía y Botánica. Puebla de los Ángeles, impres en la oficina de Moreno Hermanos, 1825 36p.; Ensayo sobre la Materia Médico-Mexicana, arreglada por una comisión nombrada por la Academia Médico-Quirúrgica de esta capital. Puebla, oficina del Hospital de San Pedro 1832 XII, 102 p.; Pedro Calderón. Memoria acerca de la utilidad que resulta de la Unión de Medicina y Cirugía. Puebla Imp. del Hospital de San Pedro 1826; Luis Guerrero. Elementos de Clínica Médica Interior. Puebla Imp. del Hospital de San Pedro, 1826.

22. BACEP. Acuerdos y Decretos. 1832, p. 78.

23. Dichas cátedras son: 1) Anatomía General y Descriptiva, 2) Operaciones y partos, 3) Materia médica y medicina legal, 4) Clínica Médica y patología interna, 5) Clínica Quirúrgica y Patología externa, 6) Botánica, 7) Fisiología e Higiene. Cfr. Joaquín Izquierdo Raudón. P. 264; Miguel Marín Hirschmann Puebla p. 177-178

24. “Reorganización de la Academia Médico Quirúrgica…” Decretos y Acuerdos expedidos por el Congreso del Estado (1832, T. I p. 88-89).

25. Luis Guerrero. Proyecto de la Ley sobre la Reforma de la de 6 de junio de 1831. Puebla 1835 p. 24-25

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