El demonio de la perversidad de Edgar Allan Poe

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Sin duda durante mucho tiempo Edgar Allan Poe ha sido ícono dentro  del genero de terror y suspenso y lejos de sus ya populares creaciones como “El gato negro”, “El cuervo”, entre otros.  En esta ocasión queremos compartir con ustedes  un texto no tan popular pero que no pasa de largo dentro de la tradición literaria de este autor.

El demonio de la perversidad” reconocido como un relato corto, podría considerarse 2 partes ensayo por  1 de cuento, que es lo que mantuvo en confusión a sus lectores en aquella época de su publicación.

Comenzando por un pequeño ensayo sobre la moralidad y como la definición de nuestra deidades conlleva a diversas convenciones sociales que nos orientan sobre lo bueno , Poe a través de su narrador analiza las estructuras humanas como lógicos pensadores y observadores por la que presenta inclinación, ya que reflexiona sobre la posibilidad de observar la naturaleza humana y sus sensaciones para a partir de esto determinar  lo bueno y lo malo, en lugar de seguir normas divinas que, según el narrador, están lejos de la cotidianeidad del ser humano.

“Hubiera sido más prudente, hubiera sido más seguro fundar nuestra clasificación (puesto que debemos hacerla) en lo que el hombre habitual u ocasionalmente hace, y en lo que siempre hace ocasionalmente, en cambio de fundarla en la hipótesis de lo que Dios pretende obligarle a hacer.”

Tras una breve reflexión nuestro anfitrión nos  explica de manera un poco más apasionada sobre que es la perversidad  y como es un resultado del instinto, el cual radica en todos los seres humanos e incluso supone una necesidad en nuestra existencia.

Ahora en una voz menos “académica”, pareciera que el narrador comienza a susurrarnos y hablarnos en confidencia presentándonos aquello que el llamaría “Imp of the perverse”   (demonio de la perversidad)  por medio de ejemplos que nos hacen cuestionarnos y caer en una espiral reflexiva que nos impulsaría a asentir en silencio mientras leemos.

“Estamos al borde de un precipicio. Miramos el abismo, sentimos malestar y vértigo. Nuestro primer impulso es retroceder ante el peligro. Inexplicablemente, nos quedamos. En lenta graduación, nuestro malestar y nuestro vértigo se confunden en una nube de sentimientos inefables …  Es simplemente la idea de lo que serían nuestras sensaciones durante la veloz caída desde semejante altura. Y esta caída, esta fulminante aniquilación, por la simple razón de que implica la más espantosa y la más abominable entre las más espantosas y abominables imágenes de la muerte y el sufrimiento que jamás se hayan presentado a nuestra imaginación, por esta simple razón la deseamos con más fuerza. Y porque nuestra razón nos aparta violentamente del abismo, por eso nos acercamos a él con más ímpetu. No hay en la naturaleza pasión de una impaciencia tan demoniaca como la del que, estremecido al borde de un precipicio, piensa arrojarse en él.”

Tras estos ejemplos, nos confieza que él también ha sido víctima del demonio perversidad  de la por un crimen que cometió, haciéndonos partícipes de la planeación  y de su lucha contra  estos impulsos autodestructivos y entonces nos justifica todo lo planteado anteriormente, con un final que nunca defrauda a los seguidores de este autor.

Te invitamos a conocer el texto y dejarte maravillar por la escritura de Edgar Allan Poe. y a no perderte nuestro círculo de lectura de varios autores en su ciclo de literatura de horror todos los Jueves 6:00 pm en Biblioteca Juvenil, planta baja de Biblioteca Central Universitaria.

Estación de radio de @BUAPoficial

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